Lo llaman el "mar de plástico" por motivos obvios. Desde que a mediados del siglo pasado Almería empezase a llenarse de invernaderos, la región del Campo de Dalías no ha frenado en su empeño de cubrir cada vez más los campos cercanos a la costa. Visto desde las imágenes satelitales que han facilitado vuelos de reconocimiento y satélites de la NASA con el paso de los años, la evolución es impresionante.
La acumulación de lonas de plástico cubriendo las plantaciones de Almería empezó en los 60, cuando para proteger a las cepas de uva para evitar que el viento las dañara, empezaron a ver cómo el calor que generaba el plástico impulsaba la cosecha de la uva de mesa. Para un producto que tampoco es que les hiciese de oro en el mercado, tener más cajas que vender era toda una salvación.
El mar de plástico de Almería
A aquella alegría se le sumó un drama, el que en 1973 se llevó por delante buena parte de las cosechas de la zona en forma de unas lluvias torrenciales que asolaron la región. ¿Las únicas que sobrevivieron? Exacto, las de un "mar de plástico" que no ha parado de crecer desde entonces y que ya no se limita a las uvas, sino que suma tomates, pimientos, melones, y hasta rosas y claveles entre muchas otras plantaciones. Así se ha vivido esa evolución desde el cielo.
Campo de Dalías en una imagen del Vuelo Americano de 1956-1957.
Campo de Dalías en una imagen del Vuelo Interministerial de 1973-1986.
Campo de Dalías en una imagen del Vuelo Nacional de 1981-1986.
Campo de Dalías en una imagen de AOLISTAT de 1997-1998.
Campo de Dalías en una imagen de SIGPAC de 1997-2003.
Campo de Dalías en una imagen de PNOA de 2004.
Campo de Dalías en una imagen de PNOA de 2010.
Campo de Dalías en una imagen de PNOA de 2019.
Campo de Dalías en una imagen actual de Google Earth.
Aunque el reflejo de la luz solar es el principal protagonista de fotografías como las que tenéis a continuación, esa curiosa imagen que parece colocarnos ante un cristal de sal está lejos de ser lo único que llama la atención de los satélites de la NASA. Zonas como la de Almería, pero también otras similares en Marruecos, son importantísimas para la ciencia por lo que han demostrado a nivel de evolución climática.
Al parecer, ese reflejo provocado por el plástico ha conseguido que la radiación solar no actúe de la misma forma en la región, por lo que a diferencia del resto de España, donde los aumentos de temperatura media ya van por los 2 grados, en Almería se ha dado forma a un microclima de enfriamiento con descensos ligeros que viene precisamente de ese mar de plástico.
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