Con temperaturas que no se alcanzaban desde que se empezó a monitorizar la temperatura del país en 1940, Japón lleva dos años acumulando unas olas de calor que se han cebado con la población más mayor del país. Durante el pasado verano se perdieron 263 vidas a causa del calor según la Oficina de Salud Pública, pero lo más sorprendente de las cifras es que, en más del 60% de los casos, las personas tenían el aire acondicionado apagado.
En por qué decidieron no utilizar el aire acondicionado que podría haberles salvado está un problema que viene alargándose en el país desde hace décadas y que sólo se empezó a combatir cuando, allá por 2022, empezaron a verle las orejas al lobo. De nada sirve tener una solución al calor si 9 de cada 10 viviendas no saben ni lo que es el aislamiento térmico.
El miedo de Japón al aire acondicionado
Las paredes ligeras de las viviendas japonesas hacen que el aire fresco se escape en verano y el caliente lo haga en invierno, así que el mero hecho de poner el aire acondicionado supone un gasto que, para mantener las estancias en una temperatura cómoda, puede llegar a suponer el 30% del consumo eléctrico doméstico. En el peor de los casos, frente a las casas más antiguas y con peor aislamiento, la cifra puede elevarse aún más.
Conscientes del problema, allá por 2022 en el gobierno de Japón impulsaron una normativa que impuso en la construcción de nuevas viviendas un régimen de estándares térmicos mucho más estricto y, para intentar paliar el problema en las casas ya construidas, ofreció una subvención del 50% del precio en las ventanas si optaban por saltar a opciones de doble vidrio.
Sin embargo cambiar un parque de 54 millones de viviendas de la noche a la mañana no es fácil, y los cálculos se limitan a apenas 170.000 reformas al año por una sencilla razón: el dinero y la necesidad de más subsidios. Con esa sombra cerniéndose también sobre el uso del aire acondicionado, el gobierno nipón ha decidido minimizar el problema y maximizar el consumo animando a la población, especialmente entre los mayores, a utilizar el aire acondicionado para reducir los golpes de calor.
Con un coste público estimado de 360 millones de yenes, algo más de 2 millones de euros al cambio, el gobierno metropolitano de Tokio subvencionará el cargo básico del agua de junio a septiembre para 7 millones de contratos. Una medida que, quedándose muy lejos de ser la panacea, persigue que los japoneses le pierdan el miedo a poner el aire acondicionado de una vez por todas.
Imagen | Kunwoopark en Midjourney
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