Si para algo sirven también los videojuegos es para hacer experimentos, y no solamente los del tipo jugable, tambien algunos que tienen que ver con temas como la astrofísica o la investigación. Por eso, tampoco debería sorprendernos que, cuando la Pandemia de al COVID-19 pasó por el mundo, muchos proyectos de investigación encontraran en los videojuegos u otros medios la forma de no verse cancelados por ella.
Es el caso de la zona que rodea Bryn Celli Ddu, una tumba de 5.000 años en la isla de Anglesey, en Gales, y cuya investigación estuvo a punto de cancelarse por el virus. Pero la curiosa aplicación del juego de Mojang, Minecraft, fue lo que salvó el proyecto y además le dio una perspectiva completamente original para los alumnos que querían visitar el lugar.
Salvando una excavación con un videojuego
Después de que la COVID-19 prácticamente no dejara ningún lugar de la Tierra afectado, actividades como las visitas y la investigación de Bryn Celli Ddu tuvieron que posponerse e incluso corrieron el peligro de ser candeladas. Pero un equipo liderado por el arqueólogo Ben Edwards, de la Universidad Metropolitana de Mánchester, recreó dentro de Minecraft el paisaje neolítico que rodeaba la ubicación.
En el documento del proyecto se explica como Seren Griffiths (codirectora del proyecto), el propio Edwards, con algo de ayuda de su hija -que asumimos que es la que le presentó Minecraft en algun momento previo al inicio de esta empresa-, y su equipo usaron datos reales de la Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido, con resolución de 1 metro, -la misma que un bloque de Minecraft si lo sacásemos del mundo virtual y lo lleváramos al real-, para reconstruir en el videojuego de mundo abierto y supervivencia la tumba orientada al amanecer del solsticio de verano.
Gracias a la documentación básica previa extraída del túmulo, se pudo recrear con un nivel de precisión que permitía extrapolar otros datos que habrían requerido de presencia física de los investigadores, o mostrarlo en las pocas visitas que se permitían durante lo que duró la crisis sanitaria. Ese "mundo" de Minecrat se distribuyó gratis y en bilingüe (inglés y galés) a través de la plataforma educativa del Gobierno galés, con cobertura de la BBC y de S4C.
La combinación de herramientas del pasado y el presente
Lo más curioso de este proyecto es que el documento incluye los obstáculos técnicos que los investigadores tuvieron que sortear para llevar la investigación y la presentación a buen puerto. WorldPainter, la herramienta usada para importar el mapa de elevación, solo genera mundos en la versión Java de Minecraft, mientras que la Education Edition usada en los colegios corría sobre C++.
Lo que así suena como un problema sencillo dentro de la informática era en realidad un obstáculo importante: se tuvo que borrar toda la vegetación y colocar árbol por árbol a mano, lo que consumió buena parte del tiempo asignado al proyecto. Otro limite fue que los bloques cúbicos forzaban compromisos importantes, como la generación de arenisca para simular techos de paja, o la terracota vidriada para el arte rupestre.
Pero el dato más revelador fue que -después de las visitas virtuales a grupos escolares- varios niños comentaron, sin que nadie lo pidiera, que querrían visitar el yacimiento real cuando acabara el confinamiento. Con lo cual, decir que Minecraft salvó un proyecto arqueológico no es una exageración, ya que no solamente los alumnos que pudieron disfrutar de la visita virtual mostraron interés en él. La comunidad científica pudo continuar los trabajos in situ para determinar exactamente otros hallazgos que aún quedaban por realizar, y Minceraft funcionó como anticipo de una visita física, no como su sustituto.
Imagen de portada: tpholland (Wikimedia Commons CC BY 2.0)
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