Admito que la nueva estrategia de las compañías con los monitores OLED de nueva generación me pilla desubicado. Soy firme defensor de que la experiencia visual, desde el lado del jugador, lo es todo para disfrutar de las mejores aventuras, películas o, en el caso de quienes trabajan, de las jornadas de ofimática; pero hay algunas decisiones que no entiendo. Por eso, lo mío con el LG UltraGear OLED GX7 (específicamente, el modelo 27GX790B) no fue amor a primera vista. Sin embargo, como en toda buena historia de amor, todo se coció a fuego lento, aunque conllevó semanas de ajustes y alguna que otra comparativa.
Hablamos, obviamente, de un panel dirigido a la comunidad competitiva y a los entusiastas de la buena imagen. Todo ello en un periférico de 27 pulgadas, resolución 1440p, un panel Dual con dos tasas de hercios, 0,03 ms de respuesta y un acabado sobrio, en la línea de los UltraGear de la marca. Echemos un vistazo primero a sus especificaciones:
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modo estándar |
modo competitivo |
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tamaño de pantalla |
27 pulgadas |
- |
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resolución de pantalla |
2560x1440p |
1280x720p |
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tasa de refresco |
540 Hz |
720 Hz |
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tiempo de respuesta |
0.02ms |
- |
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tipo de panel |
WOLED |
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brillo |
1.500 cd/㎡ |
- |
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contraste |
1,500,000:1 |
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conexiones |
DisplayPort 2.1 x1 HDMI 2.1 x 2 Conector de auriculares: Sí USB 3.2 Gen 1 Type-A x3 |
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precio |
849 euros |
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Los nuevos OLEDs democratizan el Dual Mode
Claro está: en un panel de la nueva era de los OLED, el indiscutible protagonista es su panel WOLED de cuarta generación, que estrena la tecnología Primary RGB Tandem. Según cita LG, esta estructura de capas en la pantalla trabaja con dos objetivos: conseguir alargar la vida útil del panel, uno de los grandes miedos con los OLED, y permitir a LG estandarizar el Dual Mode. Al igual que el ASUS ROG Swift OLED PG27AQWP-W —hermanado con este LG, aunque es cierto que el GX7 puede encontrarse por 849 euros en la tienda oficial de LG, mientras que el panel de ASUS supera los 1.000 euros en Amazon—, este monitor esconde dos pantallas en una. Ya sea a través del propio OSD del monitor o de un botón dedicado en la parte inferior de la pantalla, podremos cambiar entre 540 Hz y 720 Hz, pensando en quienes jueguen de forma asidua, y casi profesional, a títulos como Valorant, Counter-Strike 2 o similares.
¿El motivo de que mencione esos juegos? Al igual que sucede con el modelo de ASUS, lo nuevo de LG cambia la resolución según el modo. A 540 Hz podremos jugar y consumir contenido a 2560 x 1440 píxeles, pero si estiramos el chicle y apostamos por los 720 Hz, sacrificaremos el 50% de la resolución, ejecutando los juegos y el propio escritorio de Windows a 720p. Si bien, en un entorno competitivo, esta tasa de hercios tan alta es más que bienvenida, su buena experiencia no solo aplica a quienes tengan un PC capaz de alcanzar esas tasas de FPS, sino que está pensada para juegos menos exigentes a nivel visual. Es decir, el monitor apenas saca partido a este modo en títulos más épicos y espectaculares. De hecho, mientras no se logre un equilibrio —algo que se está buscando y que será el próximo salto adelante de los OLED— para mantener una tasa de Hz alta a 1080p como mínimo, no merece la pena activar esta función si no estás en un entorno competitivo puro.
Además, semejantes tasas de refresco plantean un desafío inmediato: el cuello de botella en la transmisión de datos. Para solucionarlo, LG ha esquivado las limitaciones de los puertos antiguos integrando conectividad DisplayPort 2.1 de ancho de banda real, algo que muchas compañías parecen temer implementar. Eso sí, en algo queda un paso por detrás lo nuevo de LG frente al mencionado panel de ASUS: el modo UHBR del UltraGear es de 13.5, mientras que su competidor alcanza UHBR20, con un ancho de banda de 80 Gbps; es decir, con menos compresión de imagen a 720 Hz. A esto se suman dos puertos HDMI 2.1 con soporte VRR completo y conexiones USB tradicionales.
Más allá de la velocidad pura, el panel destaca por un aspecto concreto: el brillo. Aquí diría aquello de "en comparación con el monitor de ASUS...", pero os estaría engañando por una simple razón: ambos, tanto el de ASUS como el de LG, montan prácticamente la misma pantalla. Hablamos de un panel OLED de cuarta generación que ofrece el mayor brillo visto hasta ahora en un monitor de la marca. Esto se traduce en que el 27GX790B presume de unos apabullantes 1.500 nits en ventanas HDR muy reducidas (picos del 1,5% de área) y unos muy buenos 800 nits en ventanas del 10%, valores que duplican lo visto en generaciones previas y en tecnologías de la competencia, según LG.
Sin embargo, aquí llega mi otro problema, al menos al comienzo. Esta nueva moda de añadir un brillo excesivo, casi artificial, a veces roza lo absurdo para los estándares de uso en habitaciones cerradas y, lo peor, suele venir acompañada de un enemigo al que no se le suele hacer mucho caso: el ABL (Limitador Automático de Brillo). Esto, de cara al usuario, se traduce en que no solo vais a tener una opción para cambiar el brillo real de la pantalla, sino que LG añade otra llamada "Nivel de brillo", con la que podéis llevar la luminancia un paso más allá mediante tres opciones (alto, bajo y uniforme), con las cuales podremos añadir más brillo artificial a la pantalla, aunque a riesgo de sufrir un ABL. Para quienes no lo sepáis, este sistema a veces está bien cuando hay destellos de luz, pues la luminancia es mayor y genera imágenes más impactantes; pero cuando esos fogonazos ocupan una mayor parte de la pantalla, el monitor reduce el brillo general para evitar daños, afeando la imagen.
Aun así, y tras acostumbrarme a estas opciones, la gran victoria de la estructura Tandem de LG es que logra mitigar de forma notable la agresividad del ABL, consiguiendo una luminancia general mucho más homogénea, estable y uniforme. No obstante, aquí van una serie de indicaciones: para contenidos en SDR os recomiendo jugar con el modo Nivel de Brillo Bajo, mientras que en HDR lo colocaría en Alto. Más allá de esto, el modo Uniforme solo lo usaría a la hora de editar imágenes o trabajar en ofimática.
¿Mayor brillo? Sí, pero con una reproducción de color impresionante
La otra gran sorpresa del monitor, más allá de las contramedidas a este brillo artificial, es su calidad de imagen. Aquí hay que decir que la reproducción de color del LG UltraGear GX7 es soberbia. Cubre el 99,5% del espacio de color DCI-P3 con una profundidad de 10 bits; en otras palabras, hablamos de transiciones de color orgánicas, algo que, sumado al mayor brillo (cuando lo ajustamos bien), genera imágenes muchísimo más limpias y agradables de mirar. El contraste, por su parte, es prácticamente infinito (1.500.000:1 en estático), algo lógico en los OLED, contando además con la exigente certificación VESA DisplayHDR True Black 500. Eso sí, cabe mencionar que solo en una de sus opciones visuales, Jugador 1, cuenta con esta certificación reflejada en el propio OSD. Esto no significa que no podáis jugar en HDR con el resto de opciones, pero sí que es la más precisa en este caso. Además, y volviendo a lo antes mencionado sobre el Nivel de Brillo Alto, es cierto que vais a ver imágenes más impactantes, pero cuidado: en secuencias con mucho blanco en pantalla (ya sea luz o nieve), las tonalidades pueden volverse algo más grisáceas.
Estéticamente, y para concluir, LG ha optado por una dirección muy simple con sus nuevos UltraGear: colores apagados y una estética sencilla en lugar de luces RGB o ideas alocadas. No es más bonito que el ASUS antes mencionado, especialmente en su parte trasera, pero el chasis del 27GX790B es más sobrio, minimalista y cuenta con un pie en forma de pentágono que, sin ser excesivamente grande, deja mucho margen para colocarlo en mesas más pequeñas. Me habría gustado que el brazo tuviera un "doble fondo" para ocultar los cables, pero entiendo que, al tener las conexiones colocadas justo en la parte trasera en lugar de en la inferior, habría sido más complicado gestionarlo sin forzarlas.
LG 27GX790B-B - Monitor Gaming Ultragear OLED, 26.5", QHD (2560x1440), 16:9, 540Hz, 0.02ms, DP 2.2, HDR10, NVIDIA G-Sync, FreeSync Premium Pro, Plano, Pivotable, Altura Ajustable, Morado Grisáceo
Así, el LG UltraGear OLED 27GX790B se convierte en uno de los grandes abanderados de la nueva generación de OLED, pero, más importante aún, en uno de esos monitores que sabe ganarte cuanto más trabajas con él. Sigo estando fuera de juego con los Dual Mode, especialmente a tan baja resolución, pero si eres un jugador como yo, que juega a shooters competitivos sin llegar al terreno profesional o semiprofesional, no vas a tener problemas con este panel de LG. Su tasa de refresco base de 540 Hz ya es suficiente para cualquier juego y, si no lo llevas hasta los 720 Hz, vas a tener un panel capaz de hacer frente a todo. Solo una anotación: debes poner mucho de tu parte con su brillo "artificial".
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