ASUS ha tomado nota de las tendencias del mercado con este modelo de su ROG Xbox Ally X, por lo que ha añadido una ansiada pantalla OLED y aprovechado la ocasión para aumentar un poco la pantalla. He podido probar estas semanas la nueva X20 para ver qué ha cambiado y qué no, y os puedo ir avanzando que si la Xbox Ally X me parecía la mejor consola calidad/precio que existe en la actualidad, este nuevo desequilibra esta buena relación para ir a un mercado más entusiasta, dispuesto a desembolsar una buena calidad por mejoras importantes, pero no imprescindibles.
El vídeo pertenece al análisis de la versión ROG Xbox Ally X, con mismo procesador.
Lo primero que conviene aclarar es que esta X20 no incorpora una nueva generación de procesadores. Sigue utilizando el Ryzen AI Z2 Extreme de la ROG Xbox Ally X anterior, con sus 24 GB de RAM y su SSD de 1 TB. Es una edición del vigésimo aniversario de ROG que aprovecha para revisar varios elementos de la máquina. Y creo que eso define bastante bien cómo hay que acercarse a ella: no esperes un salto de potencia, sino una propuesta más cuidada sobre una base que ya conocemos.
Esto no significa que los cambios sean menores. Estamos hablando de una pantalla OLED de calidad claramente superior a la IPS original y que encima ve un aumento a las 7,4 pulgadas. Esto, como adelantaba, es un claro llamamiento al público entusiasta, pero creo que si ya tienes una Xbox ROG Ally, los añadidos no te van a justificar el comprar una nueva máquina hasta que no haya un verdadero salto generacional, como los nuevos chips G3 de Intel que están apareciendo o los equivalentes de AMD por anunciar, con un posible Z3 Extreme en camino.
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Especificación |
ROG Xbox Ally X20 |
ROG XBOX ALLY |
|---|---|---|
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Procesador |
AMD Ryzen AI Z2 Extreme, 8 núcleos y 16 hilos, hasta 5 GHz |
Procesador AMD Ryzen™ AI Z2 Extreme hasta 5,0 GHz, 8 núcleos, 16 subprocesos |
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Gráficos |
Radeon integrada con arquitectura RDNA 3.5 |
Gráficos AMD Radeon™ RDNA 3.5 |
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Memoria |
24 GB LPDDR5X-8000 compartidos entre CPU y GPU |
24GB LPDDR5X on board, Admite memoria de doble canal |
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Almacenamiento |
SSD de 1 TB PCIe 4.0, formato M.2 2280 |
1TB PCIe® 4.0 NVMe™ M.2 SSD (2280) |
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Pantalla |
OLED táctil de 7,4 pulgadas, 1920 × 1080, 120 Hz |
7" - 17,8 cm, FHD (1920 x 1080) 16:9, Nivel IPS, pantalla brillante, sRGB:100% |
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Brillo y color |
600 nits SDR, pico de 1400 nits HDR, 100% DCI-P3 |
500 nits SDR |
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Refresco variable |
FreeSync Premium Pro, rango anunciado de 30 a 120 Hz |
FreeSync Premium Pro |
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Batería |
80 Wh |
80WHrs |
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Conexiones |
Dos USB-C, uno USB4; microSD Express y conector de auriculares |
Dos USB-C, uno USB4 y otro USB 3.2; microSD Express y conector de auriculares |
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Peso |
756 gramos |
715 g |
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Dimensiones |
30 × 12,1 × grosor entre 2,75 y 5,13 cm |
29.0 x 12.1 x 2.75 ~ 5.09 cm |
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precio |
1.399 euros |
999 euros |
La pantalla es el cambio que más sentido tiene
Pero quiero centrarme primero en la pantalla. Desde la primera ROG Ally, ASUS había mantenido una combinación bastante sensata de 1080p y 120 Hz, pero también unas siete pulgadas que empezaban a quedarse algo cortas para mi gusto. Ahora sube a 7,4 pulgadas. Es un avance, aunque el aumento de tamaño es moderado: no entra en el terreno de las pantallas de ocho pulgadas o más que tanto me interesan para juegos con interfaces pequeñas y escenarios llenos de detalles. Las casi 8 pulgadas de Switch 2 me parecen una medida más equilibrada, mientras que las 8,8 que también estamos viendo en otros modelos sería el ideal que me gustaría ver estandarizado como mínimo en estas máquinas.
La diferencia más importante está en el propio panel. El OLED aporta negros más profundos y una respuesta de píxel muy rápida, pero ASUS añade además un HDR con un pico anunciado de 1400 nits y cobertura completa del espacio DCI-P3. El HDR es parte del atractivo, porque permite representar luces intensas junto a zonas oscuras sin depender de la retroiluminación de un LCD. Eso sí, ya sabéis cómo funciona esto: esos 1400 nits no son el brillo sostenido de toda la pantalla sino que se muestran en una ventana máxima del 10%. Aún así, son unos números que ayudan y mucho a lidiar con los reflejos sin necesidad de optar por paneles mate que opaquen un poco los colores. Aún así, ASUS habla además de un tratamiento antirreflejos que reduce los reflejos un 65% que, comparado con el modelo original, suponen una mejora notoria.
También me parece acertado que ASUS mantenga los 1080p. En estas máquinas es fácil dejarse llevar por una resolución más alta cuando lo que realmente necesitamos es que el procesador pueda moverla con cierta soltura, incluso hay algunas que optan por 1200p y terminas teniendo algunos problemas de encuadre en pantalla completa. Los 1080p me siguen siendo una elección sensata, tanto para jugar como para recurrir al escalado cuando el título exige más de lo que puede ofrecer la gráfica integrada.
También conserva los 120 Hz y amplía el rango anunciado de refresco variable a 30–120 Hz. Esto tiene bastante más utilidad de la que parece en un dispositivo donde no siempre vas a alcanzar los 60 fps y ha sido una de las claves de las Ally desde su primer modelo, porque el VRR ayuda a que las variaciones resulten menos molestas. Además, el panel de la Ally siempre ha tenido un buen tiempo de respuesta, pero gracias al OLED ahora llega a los 0,2 ms.
Más trabajo en los controles que en el procesador
El resto de mejoras quizá no sean tan espectaculares a simple vista, pero no por ello son menos importantes. ASUS ha añadido joysticks magnéticos TMR, con una zona muerta del 3% y un algoritmo para eliminar la tendencia a ajustar el movimiento a los cuatro ejes principales. Más allá de la resistencia al desgaste que busca este tipo de sensor, la precisión del stick también importa. No basta con que el stick no termine con el temido drift, también es importante que responda de forma progresiva y que una pequeña corrección no se convierta en un movimiento demasiado brusco.
La cruceta también cambia y permite alternar mucho mejor entre cuatro y ocho direcciones mediante un mecanismo físico, sin estar toda unida como ocurría en la versión anterior, que era mucho menos precisa. También han anunciado que los botones ABXY tienen un perfil más bajo y una pulsación más ligera, mientras que los bumpers buscan un clic más definido y los gatillos amplían su recorrido, aunque aquí la verdad es que he notado menos diferencias con respecto al modelo original.
Lo que sí puedes notar más es que las empuñaduras incorporan una superficie de goma antideslizante. A veces al tacto no pareces notarlo tanto, pero sí que es muy notorio cuando rozan con otra superficie, por ejemplo. Es algo que notarás más cuando lleves unas horas de juego que nada más sujetarla. Además, el propio cuerpo de la máquina tiene ahora un acabado semitransparente negro y dorado de aniversario que es muy bonito, pero discreto y elegante.
Con todos estos cambios, la máquina ha cogido algo de peso: pasa de 715 a 756 gramos y crece aproximadamente un centímetro de ancho. No es una diferencia descomunal, pero sí es verdad que el modelo original ya era algo pesado. El resto de controles siguen igual, ya que no se han añadido touchpads ni nada parecido. Lo que sí han revisado es la refrigeración. la Xbox Ally podía tender un poco a calentarse o sonar más de la cuenta y, para esta ocasión, han aumentado en un 20% más de flujo de aire y un 11% más de superficie de aletas, con ventiladores que pasan de 30 a 32 mm y canales destinados a refrigerar también la parte posterior del OLED. Es una mejora bien recibida y que ayudará mejor a cuidar el panel y un poco el ruido, pero no esperes que por ello tengas una mejora de frames, ya que, como decía, el Z2 Extreme se comporta igual que en el modelo original.
La batería tampoco varía y vuelve a ser de 80 Wh. Aunque ASUS comenta que hay una mejora de eficiencia en su uso, por la gestión de los píxels del panel, en el uso normal no vas a notarlo prácticamente, porque sí, es verdad que el OLED apaga esos píxeles y ayuda a la eficiencia, pero también tienes más brillo que antes.
X20 es una buena portátil, pero para un público mucho más concreto
En cuanto al almacenamiento también sigue siendo de 1 TB, con un SSD M.2 2280 sustituible, pero la novedad está en el lector microSD Express, que reemplaza al UHS-II con una velocidad de 2 Gb/s si te haces con una tarjeta Express de calidad, lo cual puede ser interesante para aquellos que quieran ampliar el almacenamiento sin tener que andar abriendo la máquina. En cuanto al software, el planteamiento es el mismo que ya vimos: un arranque híbrido entre la interfaz de Xbox desde la que acceder a los juegos de las distintas tiendas, o directamente a Windows.
Por último, una de cal y una de arena. En esta ocasión ambas entradas USB son USB4, en vez de poseer una USB 3.2 Gen 2 como sucedía antes, pero, por contra, parece que este modelo no viene con ningún tipo de cargador; al menos, esto es lo que ha sucedido en el modelo que nos han enviado de prueba y es algo que estipula la propia página oficial de ASUS España, a diferencia del resto de modelos de Ally que sí incluían uno.
Con todo, creo que la X20 es una buena portátil, pero para un público mucho más concreto, que todavía no había dado el salto a las máquinas de esta generación y tienen un mayor presupuesto o estaban esperando a un modelo OLED. El mayor desafío es que tiene un precio de 1.399 euros, que es aproximadamente 450 euros más que el modelo anterior de Xbox ROG Ally. Las mejoras son interesantes, claro, pero también llega tarde, con la siguiente generación a la vuelta de la esquina, precios similares a los de esta X20, y con una gran mayor potencia que sí se traducirá en más frames por segundo. Y no me extrañaría que la propia ASUS anuncie también su siguiente generación en los próximos meses.
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