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Adrián Suárez, autor de 'Que se mueran los gamers': "Ojalá tuviéramos todos más consideración al trabajo humano y a lo que vale crear"

Adrián Suárez, autor de 'Que se mueran los gamers': "Ojalá tuviéramos todos más consideración al trabajo humano y a lo que vale crear"

La novela, que sigue el viaje de un joven dispuesto a convertirse en desarrollador de videojuegos, muestra la cara más cruda de la industria

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Adrián Suárez, autor de 'Que se mueran los gamers': "Ojalá tuviéramos todos más consideración al trabajo humano y a lo que vale crear"
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Brenda Giacconi

Editora

¿Para qué sirven los videojuegos?

Los jugadores, los que crecimos entre los píxeles gruesos de la NES, los que nos adentramos en mundos de fantasía de sagas como Final Fantasy o The Legend of Zelda y los que aún suspiramos recordando partidas con amigos en títulos como Halo 2, podemos responder a esta pregunta con un millar de opiniones. Los videojuegos pueden ser emoción, resiliencia, descubrimiento, desconexión, descanso… Experiencias que, en esencia, pueden marcarnos profundamente y acompañarnos durante décadas. Los que no han tocado un título en su vida y apenas miran con desdén a figuras tan históricas como Super Mario no dan una contestación muy agradable a esta pregunta; como mucho, observan este hobby tan asombroso como una pérdida de tiempo (pero no dicen lo mismo de otras actividades como mirar TikTok durante decenas de horas a la semana). Y hay otros, quienes tienen una voz más relevante en la industria de lo que muchos imaginan, que miran las experiencias digitales como meros productos cuyo único valor es la rentabilidad que pueden generar tras su lanzamiento.

Y Guille, el protagonista del libro 'Que se mueran los gamers', acaba encontrando todas estas opiniones, y muchas más, en su periplo como desarrollador de videojuegos.

Adrian Suarez Adrián Suárez Mouriño.

'Que se mueran los gamers' es la última incursión de Adrián Suárez Mouriño, director ejecutivo del grado y máster en Diseño y Desarrollo de Videojuegos en la UNIR, escritor, conductor del podcast Nuevebits y redactor en 3DJuegos, en el sector editorial. El profesional no es un neófito en esta industria; anteriormente, publicó junto a Lunwerg otros libros basados en IPs reconocidas como 'Los secretos de las Tierras Intermedias: Más allá de Elden Ring', 'Los secretos del Reino de las Sombras: Más allá de Elden Ring: Shadow of the Erdtree' o 'Los secretos de Hyrule: Más allá de The Legend of Zelda'. Sin embargo, ahora se ha zambullido en el género de la ficción relatando el turbulento viaje de un joven aspirante a desarrollador de videojuegos llamado Guille que descubre la cruda realidad detrás del trabajo de las desarrolladoras, las distribuidoras y las agencias de marketing.

Ahora bien, hay un giro de tuerca en el proyecto de Suárez que añade una capa de realismo adicional a la historia: parte de la experiencia que vive Guille en su periplo se basa en datos reales que diversos profesionales de la industria, desde desarrolladores y hasta psicólogos especializados en videojuegos, han desvelado al autor en las numerosas entrevistas que ha realizado a lo largo de su carrera. De este modo, las situaciones que vive el protagonista no son solamente fruto de la imaginación de Suárez, sino que, en ocasiones, reflejan una vivencia que realmente sucedió a un trabajador del sector. Y, tras entrevistar al creador para conocer más sobre el origen de su libro y las sensaciones que deja a su paso, queda claro que el proceso de escribir el relato ha dejado tras de sí muchas reflexiones sobre el estado actual de la industria, la percepción de los títulos digitales y el futuro al que nos dirigimos.

Que Se Mueran Los Gamers 1 Haz click en la imagen para ver la publicación original en X.

Una idea de hace 20 años

Suárez es un apasionado de los videojuegos que disfruta hablando de los mismos en todos los canales a los que tenga acceso; motivo por el que se ha embarcado en iniciativas de educación, podcast, redacción y más. Y resulta que 'Que se mueran los gamers' también nace precisamente de uno de sus muchos proyectos planteados para hablar de la industria y el hobby: unas tiras cómicas llamadas Ne(r)d y publicadas en su primer blog en las que dos protagonistas, Ned y Dom, explicaban qué era ser jugador y cómo los videojuegos influían en su forma de ser. "Ahí empezó la idea de esta novela, hace ya 20 años", recuerda el autor. "Empecé a convertir Ne(r)d en una novela gráfica que se iba a llamar Pintura Roja. La historia de ese cómic jamás terminado es la historia de Guille y Patricia en 'Que se mueran los gamers'".

"Aquella idea de Ne(r)d, se convirtió en la historia de todos aquellos creadores de videojuegos que quisieron contarme sus historias".

Sin embargo, 'Que se mueran los gamers' no es un relato tranquilo sobre dos colegas que disfrutan de los videojuegos, sino que es un viaje con altibajos y varios momentos amargos tanto para Guille como para muchos de los personajes que conoce a lo largo del libro. Y esta segunda cara, más realista, viene precisamente de los muchos desarrolladores y diseñadores que Suárez pudo conocer gracias a escribir en Mundogamers, abrir el podcast Nuevebits y trabajar en 3DJuegos. "Así que aquella idea de Ne(r)d, de dos amigos que jugaban a videojuegos, se convirtió definitivamente en la historia de todos aquellos creadores de videojuegos que quisieron contarme sus historias. En esencia, todo eso es 'Que se mueran los gamers'".

Ahora bien, ¿cómo escribes un libro sobre una industria tan cambiante? El sector de los videojuegos está experimentando un periodo de transformación sin precedentes y cada semana recibimos noticias sobre costes desorbitados, olas de despidos, modificaciones en el rumbo de compañías largamente asentadas y críticas por la irrupción de la Inteligencia Artificial en el desarrollo de nuevos títulos. Y cualquiera pensaría que Suárez, ante tal panorama, habría ajustado diversas partes de 'Que se mueran los gamers' para adaptar el relato a estos nuevos capítulos en la historia de los videojuegos. Pero nada más lejos de la realidad; sin entrar en spoilers, el viaje de Guille ocurre en un futuro no muy lejano que el autor estuvo imaginando basándose en cómo podría evolucionar el medio a partir de los acontecimientos actuales. Y, por sorpresa, algunas de sus predicciones resultaron ser certeras.

"El libro ocurre en un futuro que el lector tiene que averiguar en qué periodo ocurre, pero es futuro", afirma Suárez. "Lo que fui escribiendo para ese futuro se fue cumpliendo. Al principio del libro, Guille tiene un shock muy fuerte relacionado con videojuegos en físico. Eso se escribió antes del anuncio de Sony. Entrevistando a los creadores que trabajan en la industria, este tipo de cosas, lo que está sucediendo con la IA, etc. se puede predecir de forma más o menos fácil". De hecho, la Inteligencia Artificial tiene un papel destacado en 'Que se mueran los gamers' y sirve casi como una controvertida base que incita a profundas reflexiones sobre el arte, las diferentes percepciones alrededor de los videojuegos y la forma en la que podría evolucionar la sociedad al tener la IA en su centro. "Creo que, en ese sentido, ese futuro es ahora mismo", opina el escritor. 

"Ojalá tuviéramos todos más consideración al trabajo humano y a lo que vale crear"

"La sociedad es muy fría, no le importa lo que Guille haya creado o el esfuerzo que ha puesto el estudio de videojuegos en el que se deja el culo trabajando. Para el que crea, el videojuego es arte, pero para el gran público es un producto que si puede piratear, mejor que mejor", continúa. "No me duele, es una realidad que conozco bien. Desde que publiqué mi primer libro, me he acostumbrado a que la palabra clave que tiene más búsquedas sobre ese libro siempre es su título con 'pdf' al final, para ver si se puede piratear. Ojalá tuviéramos todos más consideración al trabajo humano y a lo que vale crear. Quizás con esta novela la gente se conciencie un poco más sobre todo esto, todo lo que ocurre desde que alguien escribe una idea en una libreta y la publica en forma de algo".

Sin embargo, y a pesar de predecir un futuro más insensible con los videojuegos y el arte en general, lo que sí tiene claro Suárez es que la Inteligencia Artificial "siempre tendrá margen de error". "Por mucho que se quieran parecer a lo humano, siempre aparece el valle inquietante", asegura. "No se puede imitar a través de la tecnología lo humano al 100%, solo a su sombra, y eso nunca nos satisfará, nos dejará a medias. Lo artesano será un gran valor en cinco años o menos".

Que Se Mueran Los Gamers

Un libro sobre darse de bruces contra la realidad

Más allá de las teorías sobre la Inteligencia Artificial y el futuro de los trabajos artísticos, Suárez también ha imprimado sensaciones muy personales en 'Que se mueran los gamers'. No hablamos de anécdotas olvidables, sino de momentos vitales y absolutamente demoledores que marcaron a millones de personas, trabajen o no en la industria de los videojuegos. "Yo soy de la generación en la que te decían que si estudiabas la carrera de arquitectura jamás te faltaría de nada e incluso que serías parte de la élite de la sociedad. Me dejé el culo por terminarla y, tras lograrlo, comenzó la crisis del ladrillo. Me hubiera gustado que mi primer trabajo remunerado fuera en un gran estudio de arquitectura, pero fue en una nave industrial limpiando azulejos", explica el escritor.

"Conocer las cifras reales te deja muy tocado".

"Recuerdo que un señor apareció un día y me dijo con desprecio: 'tenías que haber estudiado'. Me levanté y le dije que era arquitecto. Me pidió perdón y se marchó. Yo no aprendí cómo funcionaba realmente la industria del videojuego, sino la industria de la vida. Nadie te debe nada. Da igual lo que hayas estudiado. Tras casi caer en una depresión, hice un máster de marketing, me doctoré y dejé atrás la arquitectura para dedicarme a la comunicación digital. Ahora estoy bien, pero jamás me olvidaré de ese día. Guille vive algo parecido a esto". De hecho, Suárez experimentó nuevos momentos chocantes al escribir 'Que se mueran los gamers', pues descubrir la 'cara oculta' de la industria de los videojuegos deja cierto poso: "Conocer las cifras reales te deja muy tocado. Saber lo que hay que pagar a un equipo de 20 personas durante un par de años de desarrollo, sumándole lo que se lleva el marketing, la distribución, la publicación y las plataformas de desarrollo. Conocer eso y cómo todos esos números se suman a los desafíos de publicar un juego y que se venda… No sé, es terrorífico. Entender todo eso me marcó mucho", afirma.

No obstante, uno de los grandes aprendizajes que Suárez se ha llevado tras hablar con desarrolladores y escribir 'Que se mueran los gamers' es que, a pesar de todo lo malo, siempre habrá alguien dispuesto a hacer videojuegos experimentales y sin utilizar la Inteligencia Artificial. Al ser preguntado por los conceptos que descubrió (o redescubrió) mientras realizaba este proyecto, el autor lo tuvo claro: "Que la industria del videojuego es cruel, que salen 50 videojuegos al día, que ningún esfuerzo que hagas te va a dar a cambio ventas o notoriedad, que se hacen demasiado videojuegos por amor al arte invirtiendo demasiados años, que se cobra poco y se sufre mucho pero que, por alguna razón, la gente que crea tiene la necesidad de seguir creando. Eso es bonito. Es parte de la condición humana, ¿no? Somos incapaces de dejar de crear". Una conclusión que resume diciendo que "lo de crear es un virus del que uno no se cura".

'Que se mueran los gamers' ya está disponible en tiendas y se trata de un nuevo periplo para Suárez. Más allá del viaje de su protagonista, el autor ya tiene una secuela en mente que llevará el nombre de 'No te enamores de un gamer'; proyecto que, según cuenta a 3DJuegos, sólo recibirá luz verde si logra vender 3.000 libros y volverá a basarse principalmente en entrevistas reales. "Queda mucho por contar sobre esta industria", sugiere el autor.

Ahora bien, ¿qué opina Suárez sobre la cuestión que presenta al lector de 'Que se mueran los gamers'? Tras llevar a cabo múltiples entrevistas y escribir el libro, ¿para qué cree que sirven los videojuegos? "Me gusta que cada uno tenga una respuesta distinta a esa pregunta", empieza. "Ahora mismo, los videojuegos me sirven para jugar con mis hijos y pasar más tiempo con ellos. Estamos jugando a Secret of Mana, y mi hijo se pone muchas veces a hablar de lo que hemos jugado. Eso es maravilloso porque los videojuegos son maravillosos".

Y tú, ¿qué opinas? ¿Para qué sirven los videojuegos?

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