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Paper Mario y la Puerta Milenaria es uno de los juegos más desconocidos de Mario, no podrás dejar de jugarlo

Paper Mario y la Puerta Milenaria es uno de los juegos más desconocidos de Mario, no podrás dejar de jugarlo

Por  /  20 de febrero de 2020       
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¡Hora de hacer memoria! Te proponemos volver a la época de GameCube para redescubrir uno de sus juegos más queridos, Paper Mario: La Puerta Milenaria. Una aventura difícil de olvidar, especialmente cuando todo lo que se te pasa por la cabeza es "ojalá tenerlo de vuelta en Nintendo Switch".

Estoy seguro de que tienes uno o varios de esos juegos que disfrutaste como nadie durante tu niñez y que, prácticamente, te definieron como jugador. Ya sabes, de esos que te metieron de lleno en el mundillo de los videojuegos. Puede que hoy abras uno de ellos y te notes algo oxidado, o que la jugabilidad ya no te guste tanto como antes, pero seguro que eres capaz de recordar algún secreto o código de trucos súper raro, o te acuerdas perfectamente de cuándo aparece cada jefe. En mi caso puedo nombrar cuatro o cinco de estos juegos 'coming of age', pero hoy quiero hablarte de uno muy concreto: Paper Mario: La Puerta Milenaria.


Aunque puede que lo conozcas como Paper Mario 2, Mario RPG 2 o Paper Mario TTYD. No es un título muy popular, desde luego, pero enamora a los que lo juegan. ¿Por qué? Pues porque tiene esa magia tan difícil de describir, ese condimento de genialidad que solo lo vas a entender después de explorar cada rincón por capricho, porque sabes que hay algo divertido ahí. No es el único juego que tiene ese gancho ¡ni mucho menos! pero es uno de los juegos que, a título personal, echo de menos; y creo que gustaría a muchos lectores de 3DJuegos.


La pega, principalmente, radica en cómo jugarlo a día de hoy. Puesto que el juego se lanzó originalmente en GameCube, solo es posible jugarlo en la máquina cúbica, o en Wii mediante retrocompatibilidad. Sin embargo, el año pasado surgió una iniciativa recogiendo firmas para pedir una remasterización de Paper Mario 2 en Nintendo Switch. A día de hoy, la campaña acumula casi 50.000 peticiones, pero no hay rastro sobre una respuesta directa de Nintendo. ¿Podría cambiar la cosa en el futuro? ¿Podría Nintendo remasterizar este juego, o llevar sus secuelas a Switch? Espero que sí.


Una aventura llena de humor y encanto

Tus expectativas deben dirigirse más bien a la simpatía y originalidadA grandes rasgos, la historia de Paper Mario: La Puerta Milenaria ni es original ni es sorprendente en absoluto. Tienes al heroico fontanero Mario salvando a la princesa Peach de las garras de Bowser, y un tesoro legendario que da paso a una narrativa más interesante que nos traslada a Villa Viciosa, un pueblucho lleno de criminales y maleantes, y sus alrededores. Para dar con él, tanto el bando de Mario y sus amigos como una organización alienígena llamada Mega-X se disputan el control de un mapa que revela la localización de siete cristales estelares, que a su vez son la llave para abrir la dichosa puerta.


Como no podría ser de otra manera, los cristales se reparten entre diferentes localizaciones del mapa; y cada una de ellas cuenta con un arco narrativo propio y protagonistas diferentes. Es una estructura que ya habrás visto hasta en la sopa, no esperes ninguna innovación en este sentido. Tus expectativas deben dirigirse más bien a la simpatía y originalidad de cada uno de esos actos, la frescura de sus personajes, su sentido del humor, y por supuesto, de las mecánicas, combates y rompecabezas que se plantean. ¡Eso es lo que hay que recuperar!


No quiero destriparle nada a nadie, pero quiero la idea que quiero transmitir es que el juego logra reinventarse a sí mismo de un acto a otro. ¿Cómo? Pues sencillamente, siendo lo suficiente camaleónico como para cambiar de personajes, de historia y de mecánicas mientras se mantiene el mismo tema de fondo. Pasamos de un coliseo donde nada es lo que parece a una aldea maldecida por un caprichoso fantasma farsante, o de una isla dominada por una banda de piratas esqueléticos a una base extraterrestre en la Luna, y todos estos niveles tienen tanto encanto y tantos matices que podrían protagonizar sus propios videojuegos. Ahí es donde TTYD brilla por sí mismo, y es algo muy difícil de explicar sin dar ejemplos. Te dejo algunos, aunque aviso que es mejor descubrirlos por tu cuenta.


¡Primer cristal estelar! Nos adentramos en el castillo de Gombaba, un poderoso dragón que, además de hacernos trizas con sus ataques de doble alcance, también hace trampas durante los combates comiéndose al público que te anima y te ayuda de vez en cuando. La clave para derrotarlo está en encontrar cierta medalla escondida en las mazmorras del castillo. Por supuesto, las mazmorras tienen rejas, y para pasar entre ellas toca poner a Mario de lado. A fin de cuentas, es un personaje 2D con el grueso de un papel, así que puede pasar sin problema. ¿Ves por dónde voy? El primer acto, pensado como un tutorial, te enseña a "pensar fuera de la caja", a tomarte la acción como un metajuego donde no todo el mundo sigue las mismas reglas y lo más importante es pasarlo bien con las situaciones absurdas que plantea.


A veces encuentras multitud de enemigos en pantalla, dentro y fuera de los combates. A veces encuentras multitud de enemigos en pantalla, dentro y fuera de los combates.

Las técnicas de papiroflexia a las que se somete nuestro bigotudo protagonista son, en realidad, maldiciones. El fantasma que las confiere se burla de ti, te grita y te hace ver que eres patético, aunque en realidad todo lo que hace es mejorar tu personaje. Hay un montón de bromas del estilo, por ejemplo, en los nombres de los goombas (Profesor Góomez), los toads (T. Nedor) o los koopas (Koopatricia) y muchos guiños, también. Los que más me gustan están el coliseo del tercer acto. Prácticamente al llegar, tienes que perseguir un huevo de Yoshi, que eventualmente se abre en un joven y travieso dinosaurio que también tiene un potencial enorme por los combates.


Tras un buen rato de persecución, se une a tu equipo, pero tal vez no sepas que el color de la criatura depende del nombre de tu archivo de guardado. Por ejemplo, mi primera partida se llamaba "Mario", que tiene muchas letras en común con "amarillo", así que ese es el color del que salió Yoshi. En el mismo nivel conocemos al campeón del coliseo, llamado Hawk Hogan en referencia al ex luchador profesional Hulk Hogan de la WWE. El mismo personaje se mofa de sus oponentes cuando gana un combate: "¡los aficionados deberían quedarse en casa jugando a Super Smash Bros. Melee!" Son tonterías y gracietas que no te ves venir, pero lo hacen todo muy ameno.


De hecho, Paper Mario 2 se toma muchas libertades para coquetear con otros juegos dentro y fuera de la saga Mario. Tenemos melodías de los Mario de NES en nuestra PDA (que es una GameBoy Advance SP) e interludios donde jugamos como Bowser en niveles reimaginados del Super Mario Bros. original. De hecho, Bowser hace las veces de protagonista secundario, y tiene sus propios mini actos donde tomas el control sobre él. Y hasta hay una taquilla secreta en la Luna de la que tus personajes salen en versiones 8-bit de sí mismos. Es un derroche constante de simpatía, bromas y referencias de toda clase. Y secretos. Muchos secretos.


¿Sigue valiendo la pena jugar hoy día?

Respuesta corta: sí. Respuesta larga: los juegos de Paper Mario no envejecen con facilidad. Si has jugado a alguno de la serie, ya sabrás que combinan minijuegos en sus combates, y que a menudo involucran algún tipo de rompecabezas para avanzar que ameniza en buena medida las cosas. Por ejemplo, durante nuestra visita a la Llanura Estelar en el Acto 1, tenemos que enfrentarnos a un concurso de preguntas y respuestas en mitad de los combates; mientras que en el Acto 3 nos vemos obligados a subir los puestos de una clasificación, hablando con otros personajes para descubrir información sobre nuestros adversarios entre combate y combate.


Los personajes se crean con mimo. Los diálogos con Luigi son muy largos, pero también tronchantes.Los personajes se crean con mimo. Los diálogos con Luigi son muy largos, pero también tronchantes.

No es solo que sea un juego variado, es uno que sale por la tangente, que no te ves venir, y tampoco parece del todo justo compararlo con otros juegos modernos —con la excepción de South Park: La Vara de la Verdad, que viene a ser tres cuartos de lo mismo y además tiene un feto nazi zombi. Es ese tipo de frescura y originalidad la que hacen que Paper Mario: La Puerta Milenaria sobreviva tan bien al paso del tiempo, pero lo cierto es que a nivel artístico también se mantiene bastante bien. No es ningún despunte, claro, pero esa combinación de gráficos 2D y 3D, unidos a unos colores vibrantes, buenas animaciones y el enorme número de enemigos en pantalla, además de una enorme flexibilidad para navegar por textos y diálogos, mantienen el juego vivo mejor que la miel en los sarcófagos egipcios.


Por supuesto, la serie ha continuado con varias entregas en consolas posteriores, como Super Paper Mario (Wii, 2007), Paper Mario: Sticker Star (3DS, 2012) o Paper Mario: Color Splash (Wii U, 2016) e incluso tuvo un curioso spin-off en 2015, Mario & Luigi: Paper Jam Bros. Todos son buenos juegos, y a nivel artístico, Color Splash es todo un regalo. La cuestión es que La Puerta Milenaria es aún el título más profundo y brillante, y supuso un antes y un después respecto al primer Mario RPG. Al final del día todo esto no es más que una recomendación personal, pero creo que en una era donde muchos JRPG se estancan en las mismas mecánicas y planteamientos —que no significa en absoluto que sean malos— igual vendría bien recuperar un juego de una serie reconocida que no se toma a sí mismo en serio y apuesta, sencillamente, por divertir.


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