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Recordando Dead Space 3, el juego de terror maldito que acabó con la saga de Visceral Games

Recordando Dead Space 3, el juego de terror maldito que acabó con la saga de Visceral Games

Por  /  10 de abril de 2020       
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Con mucha más acción y un multijugador cooperativo como novedad, Dead Space 3 causó gran controversia entre los aficionados al terror por alejarse de la fórmula survival horror del original pero… ¿es acaso un mal videojuego? Años después de su lanzamiento revivimos el que tristemente es a día de hoy el último Dead Space.

Todavía recuerdo mis primeros pasos en la USG Ishimura. El silencio. La oscuridad. El miedo a lo desconocido. Y después… muerte. Nada más que muerte. Y grité, claro que grité, pues de nada servía ir armado hasta los dientes. El clásico Dead Space sabía muy bien cómo hacértelo pasar realmente mal con sus abominables necromorfos, pero también con esa opresiva ambientación que iba a más, que cada vez se volvía más y más aterradora a medida que tú te sentías más vulnerable. Era una pesadilla; pero una de la que no querías despertar. Razón por la que este trabajo de Visceral Games se convirtió de inmediato en un éxito entre los aficionados al terror.


Algo de lo que ya te hablamos en nuestro Clásicos Modernos dedicado a Dead Space, y que obviamente motivó el desarrollo de una secuela que estuvo a la altura de las expectativas, ¡fue aterradoramente espectacular!, pese a conceder mayor protagonismo a la acción. Algo que no terminaba de gustar a los más puristas y que rebasó la línea del "por ahí no paso" con el estreno de Dead Space 3. Tantas críticas recibió de los aficionados, tan mal lo ponían, que no ha sido hasta ahora que me he enfrentado a la última y sangrienta aventura de Isaac Clarke. Y me ha gustado. Mucho.


Entiendo las quejas. Soy el primero que prefiere el estilo más survival horror del original, pero aún con el auge de los tiroteos y la simplificación de algunas mecánicas de juego, he disfrutado del brutal planeta helado al que nos transporta la que, a día de hoy, ha sido la última entrega de la saga Dead Space. Y me he puesto triste, claro, porque Visceral Games cerró sus puertas y no hay visos de que la franquicia vaya a volver a la vida, por mucho que a uno de sus padres le gustara trabajar en un nuevo Dead Space. Así que este es mi pequeño homenaje no solo a una de las sagas de terror más importantes de los últimos años sino, también, a un estudio formado por grandes creativos que desgraciadamente dijeron adiós de forma prematura por una cuestión puramente económica. Qué frío y duro suena, ¿verdad? Fue un golpe tremendo.


Poco importaba la calidad de sus juegos o las ventas millonarias de algunas de estas producciones. No fue suficiente. Y de un plumazo, todas las esperanzas puestas en el futuro de este estudio se fueron al garete. Lo que resulta más triste si tenemos en cuenta que no pudieron despedirse con otro gran videojuego de esos que marcan época, creando la sensación de que ya no eran ese gran estudio que tanto amamos. Insisto. Esa fue una de las razones por las que he postergado tantos años mi particular odisea en Dead Space 3. Sinceramente, y pese a que las críticas de la prensa especializada no eran malas, en mi cabeza no dejaba de resonar la idea de que iba a decepcionarme, dejándome aún peor recuerdo. Menos mal que, aunque tarde, he disfrutado de este sangriento survival horror. No me habría perdonado no hacerlo.


Terror bajo cero

Aunque no se suele mencionar, Dead Space bebe mucho de la mítica película de terror de La Cosa (1982), de John Carpenter.Aunque no se suele mencionar, Dead Space bebe mucho de la mítica película de terror de La Cosa (1982), de John Carpenter.

Acostumbrados a sobrevivir a la amenaza de los necromorfos en grandes estaciones espaciales, que Dead Space 3 apostase por llevar su acción a un planeta helado llamado Tau Volantis me pareció una decisión de lo más acertada. También lógica. Aunque sueles asociar el terror de estos videojuegos a clásicos del cine como Alien y Horizonte Final, la serie de Visceral Games también tiene abundantes referencias a la mítica película The Thing de John Carpenter y sus grotescas criaturas alienígenas. Así que… ¿qué mejor que enfrentarse a monstruos de pesadilla en un entorno hostil capaz de matarte -también- de frío?


Lo cierto es que la ambientación está muy lograda, con zonas cubiertas por una densa niebla que no te permite ver qué tienes a escasos metros de distancia, y otras en las que las fuertes rachas de viento dificultan que puedas detectar la procedencia de unos enemigos más agresivos y rápidos que nunca, con tendencia a explotar para más inri. La idea es que te sientas vulnerable en todo momento, y es algo en lo que Dead Space es maestro. ¿Morir de frío? Al final se queda en un detalle anecdótico pues poco tardas en obtener el equipo necesario para pasar por alto esta amenaza. Una pena, ya que es una idea que daba para crear situaciones de juego bastante terroríficas. Pero vamos a la polémica.


Visceral Games se superaba una y otra vez con el grotesco y terrorífico diseño de los necromorfos. Visceral Games se superaba una y otra vez con el grotesco y terrorífico diseño de los necromorfos.

Hay mucha acción, sí, pero eso no significa que puedas ir a lo loco. No al menos si juegas en los niveles de dificultad más elevados, en los que la falta de munición y la salud bajo mínimos son una constante. Pero entiendo que el abuso de los tiroteos es un tema bastante polémico, así que he aprovechado para preguntar al director creativo de Fear the Dark Unknown acerca de esta cuestión. ¿Por qué tanta acción si fue el terror lo que le dio la fama? "En estas sagas siempre ocurre lo mismo: el primero es un juego de terror puro y el último es más bien un juego de acción", comenta Juan Manuel Martín. Situación que los fans de la saga Resident Evil vivieron en su trilogía original.


"Cuantos más espacios abiertos das, más se suele prestar a poner muchos enemigos y más combates, y menos zonas oscuras y terroríficas", añade. Lo bueno de Dead Space 3 es que no se olvida de esas zonas industriales tan del estilo de los juegos originales, obligándote a explorar laboratorios, barracones y otro tipo de lugares sombríos, a veces como parte de una serie de misiones secundarias que no estaban nada mal. Podías no hacerlas, claro, pero entonces te perdías algunos relatos francamente interesantes sobre los habitantes del mundo helado en el que te encuentras. Historias, sí, y también un mejor equipo de batalla. "A todos los desarrolladores nos pasa lo mismo: queremos hacer un juego de terror, pero luego se imponen los números de la empresa, y cuando te das cuenta que cuantas más escenas de acción metes en el tráiler del juego más vende luego... pues acabas mandando a paseo el terror y acabas haciendo un juego de acción".


El problema de Dead Space 3 es que no se termina de sentir cómodo en los tiroteos. Hay más armas, y hasta un sistema de coberturas para disparar con cierta protección, pero definitivamente no es un buen juego de acción. Tiene momentos emocionantes, claro, que se ven favorecidos por habilidades ya míticas de Isaac Clarke como la energía cinética o la opción de ralentizar a los enemigos, pero cuando los necromorfos se abalanzan sobre ti… dejemoslo en que tamaña carnicería no acaba de ser divertida. A veces se vuelve incluso frustrante. Y eso que no cambia la necesidad de andar desmembrando a los monstruos para acabar con ellos ahorrando munición en el proceso. El problema es que hay tantos enemigos, tantos tiroteos y combates multitudinarios, que en el proceso que se pierde la sobrecogedora sensación de ser un donnadie enfrentado a la peor de las pesadillas.


Solo ante el peligro… pero con un arsenal de armas

Nada hay más terrorífico que sentirse totalmente indefenso ante la amenaza de los monstruos. Era algo que el primer Dead Space entendía a la perfección, aún cuando ponía un fusil en tus manos. La secuela, con algo más de acción, seguía haciéndote sentir vulnerable ante la amenaza de unos necromorfos que no se detenían ante nada ni nadie. ¿Qué pasa con el tercer y último juego de la saga? En líneas generales nada de esto varía… y a la vez cambia por completo. Sigues siendo extremadamente frágil; un par de enemigos pueden hacerte sufrir lo indecible, pero esta vez, cuentas con muchas más opciones de combate que terminan por minimizar esa increíble sensación de agobio que tan mal nos lo hizo pasar en los primeros capítulos de la franquicia.


El cooperativo para dos jugadores fue una de las principales novedades de Dead Space 3.El cooperativo para dos jugadores fue una de las principales novedades de Dead Space 3.

"En un juego de terror no me gusta sentirme un marine o una persona que empieza a saltar, a coger todo tipo de armas, a combinar objetos para aumentar el estado de sus armas, disparar a barriles para hacerlos explotar, etc.", me comenta el principal responsable del survival horror Fear the Dark Unknown. Y es cierto. Hay tantos tiroteos, que por duros que sean los enemigos, y lo son, al final te acostumbras tanto a ello que el miedo se diluye entre disparo y disparo. Aquí los necromorfos no solo son más numerosos, también son increíblemente rápidos, lo que en los compases iniciales de la aventura crea algunas escenas de terror fantásticas. Y no me quejo ni del arsenal ni de las muchas opciones de personalización, que se agradecen. Yo he sido fiel a la cortadora de plasma, como lo fui en los dos anteriores Dead Space, pero también he usado los planos y montones de recursos para fabricar mejoras y construir nuevas armas, ya que es super divertido probar y ver lo mortíferas que pueden ser con un par de ajustes aquí y allá.


Nada hay tan impactante en este tercer videojuegoPareciera que Dead Space 3 no me ha gustado lo más mínimo pero como os contaba, he disfrutado muchísimo de Tau Volantis y los horrores cósmicos que en él se ocultan. Sobre todo por la capacidad de Visceral Games para sorprenderte con momentos de acción y terror que se salen de lo normal. Ya en el original nos dejaron de piedra con esos momentos en el espacio exterior, sin gravedad, en los que no eras capaz de oír a los necromorfos. Nada hay tan impactante en este tercer videojuego, pero sí tiene escenas muy potentes como escalar mientras llueven monstruos sobre tu cabeza, o momentos de máxima tensión en espacios reducidos de los que no dejan de salir más y más necromorfos sedientos de sangre. Sin embargo me quedo sobre todo con los compases iniciales de la aventura, que no me esperaba para nada.


Que iba a explorar un mundo helado lo tenía claro, pero no imaginaba que antes de eso tendría que saltar -literalmente- de una nave a otra en un gigantesco cementerio espacial tan del estilo del primer Dead Space. No es solo una zona visualmente espectacular, es también un lugar que emula a la perfección las terroríficas sensaciones del original, pero esta vez con un añadido muy interesante: el cooperativo. Al final este es otro elemento que rebaja el nivel de tensión de la aventura, pues no es lo mismo enfrentarse a los monstruos en solitario, que hacerlo con el apoyo de un amigo. Sin embargo, Visceral Games fue inteligente al plantear esta opción como dos aventuras distintas, en las que cada personaje debía cumplir con sus propios objetivos. Había momentos de combatir en equipo, sí, pero también otros en los que te tocaba hacerlo en solitario o con el apoyo distante de tu aliado. Y la experiencia en general era bastante buena.


Un gran juego, pero no el mejor Dead Space

Dead Space 3 es un gran videojuego de terror pero no el mejor capítulo de la sagaCon un oscuro y demencial trasfondo histórico como telón de fondo, la sensación final es que Dead Space 3 es un gran videojuego de terror pero, definitivamente, no el mejor capítulo de la saga. Está lejos de serlo. Su universo es tan brutal y tenebroso que ansías profundizar en sus grandes misterios, pero uno de sus mayores pecados es abandonar el terror psicológico para volcarse de lleno en la más pura casquería. Que sí, lo sé, todos los Dead Space destacan por la sangre, el gore y las criaturas de pesadilla; pero el original sabía cómo hacerte sufrir sin necesidad de lanzarte hordas de monstruos. Le bastaba con sugerir que algo acechaba en las sombras, siguiendo una de las máximas de H.P. Lovecraft.


"La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo e intenso de los miedos es el terror a lo desconocido", llegó a decir el escritor de Providence, y era una premisa que funcionaba a la perfección en los primeros Dead Space. ¿Recordáis las sensaciones al regresar a la Ishimura? Era increíble. Los perturbadores relatos que escuchabas, todos ligados a la locura; o los sonidos distantes que te ponían en alerta. Todo eso se perdió parcialmente en un Dead Space 3 que optó por ser más directo a la hora de enfrentarte al horror. Seguía teniendo muchos elementos propios de la mitología de Lovecraft, como esa colosal luna que amenazaba con exterminar la vida en el universo, o las demenciales acciones de todos esos humanos "hechizados" por el influjo de las efigies. Era Dead Space… sin ser del todo Dead Space. Y es una pena. Sobre todo porque al final este es el desenlace de una franquicia que sin duda merecía más, y que por supuesto me muero de ganas de ver de regreso.


No quise tampoco elaborar este especial sin hablar con mis compañeros de 3DJuegos, porque al final somos muchos los que adoramos esta sangrienta serie de terror. "Soy un cagueta, lo paso mal. Pero la serie Dead Space me proporcionó esa experiencia cinematográfica de Alien: El Octavo pasajero u Horizonte Final que tanto echaba de menos en los videojuegos", me decía Chema Mansilla. "¿Qué me hizo superar mi miedo? La atmósfera, la personalidad y una jugabilidad sobresaliente. Un juego inteligentemente realizado que pide a gritos un nuevo capítulo". Realmente parece imposible resistirse a la brutal ambientación de la saga Dead Space. Mismas sensaciones a las que alude Roberto Pineda. "Recientemente, disfruté de ellos una vez más gracias a la retrocompatibilidad de Xbox One, y tengo que decir que me sorprendió mucho comprobar cómo han aguantado el paso del tiempo. El tratamiento del sonido, uno de los elementos más importantes en el género, era brillante en pleno 2008. Eso, unido a la sensación de fragilidad de Isaac y una atmósfera aterradora fueron las claves del éxito".


Y no me queda otra más que remarcar una de las frases de mi compañero. "Dicen que los mejores videojuegos son aquellos capaces de envejecer dignamente, y Dead Space es igual de bueno hoy que hace doce años". Incluso gráficamente hablando, gracias a su poderosa ambientación, cualquiera de los tres videojuegos se dejan disfrutar a lo grande. Y eso he hecho con ese tercer capítulo que me lleva hoy a recordar, con tristeza, ese gran estudio que fue Visceral Games. Tuvo sus traspiés, claro, pero cuesta no lamentar su prematuro cierre cuando se encontraban trabajando en un potente videojuego de Star Wars desarrollado junto a una de las creadoras de la saga Uncharted, la veterana Amy Henning. Tiempo después ella misma reconocería que quedó muy afectada por la cancelación del juego. Qué varapalo.


Electronic Arts puso fin a un estudio que aún tenía mucho que ofrecerPese a la calidad de sus juegos y haber conquistado a millones de jugadores en todo el mundo, Electronic Arts puso fin a un estudio que aún tenía mucho que ofrecer. Parafraseando a mi amigo Chema Mansilla: "dicen que en el espacio nadie puede oir tus gritos, pero yo grité junto a Isaac Clarke como para que me oyeran desde allí." Y ahora yo también grito, muy alto, pero con el fin de volver a explorar el oscuro, terrible y sangriento universo Dead Space. Lo merece. Lo merecemos.


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