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Descubre por qué sin Berserk no existiría Dark Souls ni Bloodborne tal y como lo conocemos

Descubre por qué sin Berserk no existiría Dark Souls ni Bloodborne tal y como lo conocemos

Por  /  19 de julio de 2020       
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Berserk es puro Dark Souls y Bloodborne; o Dark Souls y Bloodborne es puro Berserk, más bien. No han sido pocas las similitudes que se han encontrado entre ambos, pero hoy queremos profundizar más para no hablar solo del parecido entre la armadura de Artorias y la del guerrero con la marca del sacrificio, sino de lo mucho que se parecen el alma de estas dos obras maestras.

La base del universo de Dark Souls o Bloodborne no se encuentra en Berserk, sino en los libros de fantasía medieval oscura en los que podías elegir cómo continuaba la historia de la serie Sorcery, escritos por Ian Livingstone y Steve Jackson. Berserk vino después, y como podemos leer en la entrevista recogida en el libro Design Works de Dark Souls, el propio Hidetaka Miyazaki les pedía a sus artistas que crearan, específicamente, diseños inspirados en el manga de Kentaro Miura.


Fue mediante esta mezcla de inspiraciones occidentales y japonesas como las historias, los mundos, los personajes y la narrativa de Miyazaki se convirtieron en algo tan especial. De los trabajos de Livingstone y Jackson se quedaron esos fragmentos de sus páginas que, mediante muy pocas palabras, te obligaban a tomar una decisión. Esta maquetación, tan típica de los libro-juego, se la quedó para diseñar los famosos textos de sus objetos, armas y armaduras cargadas de acervo. La presencia de Sorcery es más sutil en Dark Souls, Bloodborne o Demon's Souls, es menos evidente. Sin embargo, la de Berserk lo empapa todo, pues se inspira en este manga para crear ciudades, temas y personajes.


Berserk es uno de esos manga nacidos a finales de 1980 y comienzos de 1990 catalogados como ‘seinen’, es decir, obras de ficción para adultos cargadas de violencia, oscuridad, morbo, sexo, desmembramientos y tramas que iban más allá de la de un ninja que quería ser hokage. Personalmente, esta me parece una de las mejores épocas del cómic japonés tanto por Berserk como por GUNNM (Alita, Ángel de Combate), La Espada del Inmortal y muchos otros. En este seinen seguimos las aventuras de Guts desde que es un niño y se une al ejército de Gambino, su mentor. Más adelante pasará a formar parte de la Banda de los Halcones capitaneada por Griffith y de la que la fuerte y hermosa Casca forma parte. La casi divina presencia de Griffith lo cambia por dentro. El sueño del líder de los Halcones es conquistar todo un país y conseguir poder sin importarle cómo. Guts lo tiene como a un amigo, pero él no. Finalmente, Griffith acaba invocando por la ley de la causalidad, y usando a Beherit, a la Mano de Dios. Estos cuatro demonios lo convierten a él en uno, pasando a ser el quinto dedo de la mano. Al hacerlo, condena a Casca a la locura y Guts queda señalado con la marca del sacrificio, lo que obliga a vivir una vida siendo perseguido eternamente por demonios que reclaman su carne.


Descubre por qué sin Berserk no existiría Dark Souls ni Bloodborne tal y como lo conocemos

La gracia de Berserk está en cómo construye su universo y a sus personajesTras esta primera y espectacular parte, Berserk cambia de tercio y nos presenta la obsesión de Guts de volver a reunirse con Griffith para matarlo, pedirle explicaciones y curar a Casca, de la que Guts está enamorado. Su encuentro con los demonios le deja claro que su sueño es poner a prueba su espada matándolos a todos. En su viaje por volver a encontrarse con la mano de Dios, recorrerá un mundo infestado de poderosos diablos, hombres santos corrompidos y teniendo que superar, una y otra vez, los límites de su propia fuerza para conseguir su propósito; uno que, seguramente, le acabe costando la vida.


Pero la gracia de Berserk no está aquí, sino en cómo construye su universo y a sus personajes. Kentaro Miura es casi pornográfico con la arquitectura de sus ciudades, calles y catedrales. Sus ruinas son espectaculares; unos edificios derrumbados que conectan con la identidad de sus personajes: reyes corrompidos por la avaricia y el deseo, héroes caídos en desgracia, niños abusados por sus padres, y dioses que son demonios en realidad. ¿Y qué hay de todo esto en Dark Souls, Demon’s Souls y Bloodborne? Pues muchísimo.


La mano de Dios, Manus y los Guardianes de la Ceniza

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Cinco son las hijas de Manus: Nashandra, Elana, Nadalia, Alsanna y Karla. Cinco son los asientos de los Señores de la Ceniza en Dark Souls III y cinco son los integrantes de la Mano de Dios en Berserk. En el manga de Kentaro Miura, esta mano se refiere a un grupo también de cinco miembros: Void, Ubik, Conrad, Slan y Femto, el que originalmente era Griffith. Son los cinco sirvientes de un poder elevadísimo que es a la vez dios y demonio. Están por encima del bien y del mal y a ellos solo se puede acceder empapando de sangre el misterioso Beherit, un huevo carmesí con un rostro deformado que es capaz de retorcer la realidad para que ellos puedan personarse.


Descubre por qué sin Berserk no existiría Dark Souls ni Bloodborne tal y como lo conocemosDescubre por qué sin Berserk no existiría Dark Souls ni Bloodborne tal y como lo conocemos

Cuando se muestran ante alguien pueden convertirlo en uno de ellos, transformarlo en un apóstol demoníaco o alargar su vida. A cambio, exigen un sacrificio de alguien muy querido para quien les hace la petición, al que le ponen una marca. En la transformación de Griffith, se eligió a Guts, solo que el fuerte guerrero se resiste a morir luchando contra todos los demonios que lo persiguen para saldar esta deuda. La representación de este grupo es obsesiva en Dark Souls. Para empezar, Manus, el villano principal de Dark Souls, toma su nombre de la palabra ‘mano’ dicha en latín. Tiene cinco hijas hechas de pura oscuridad, una por cada dedo de su mano, y cuatro de ellas son capaces de manipular y controlar a los más poderosos reyes del mundo; tal y como Void, Ubik, Conrad, Slan y Femto hacen en el mundo de Berserk.


En relación a la idea de sacrificio para conseguir un deseo, los Señores de la Ceniza, desde Gwyn al propio jugador, son justamente eso: sacrificios que se lanzan a la hoguera para conseguir que se cumpla uno. En Dark Souls II, esa marca oscura de Guts cobra importancia capital en la trama, pues el jugador la lleva impresa y se le llama ‘portador de la maldición’. En Dark Souls III regresa como ‘marca oscura’. Estos sacrificados Señores de la Ceniza adquieren un estatus o falsa apariencia, más bien, de Mano de Dios, pues Lothric, Yhorm, Aldrich, Ludleth y los Vigilantes del Abismo son los elegidos por un poder superior para dominar y salvar supuestamente el mundo. Eso sí, como en realidad ocurre con los auténticos integrantes de la Mano de Dios, lo que son de verdad son prisioneros de una entidad más poderosa que ellos y que los esclaviza a cumplir su voluntad. Todos son títeres aunque no lo crean. Void, Ubik, Conrad, Slan y Femto lo son tanto como Guts.


Los ojos de Bloodborne y Beherit

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El Beherit es un artefacto interesantísimo, un ítem con vida propia y que está vinculado al destino. Se mueve a voluntad de la causalidad y solo acaba en el poder de quien tiene que acabar. Es una herramienta de ese dios-demonio que gobierna sobre la Mano y tienta a los hombres a convertirse en diablos. Como hemos dicho, lo que hace es adaptar la realidad para que Void, Ubik, Conrad, Slan y Femto puedan acceder a ella y tener una conversación con su portador. El Orbe de Ojo Rojo de Dark Souls es un Beherit copiado, solo que sin nariz, boca y solo con un ojo; pero donde más me gusta señalar la inspiración de este objeto en la obra de Miyazaki es en Bloodborne; ¿y por qué? Pues porque las partes más significativa de este utensilio son sus ojos, que lloran sangre cuando están a punto de mostrarle a su portador a los Grandes. Menuda casualidad, ¿verdad?


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En los primeros compases de Berserk, Guts conoce a Vargas, un científico que ha sido torturado por el regente de la ciudad. Él poseía el Beherit tras tenerlo Griffith y convertirse en Femto. Le explica a Guts que dedicó gran parte de su vida a investigarlo y le muestra su laboratorio. La sala está llena de cráneos de animales gigantes, objetos para estudiar el espacio y frascos llenos de criaturas embalsamadas. La composición de esta escena es similar a la pequeña sala de estudios a la que llegamos tras vencer al padre Gascoigne, y también a Byrgenwerth. Estas similitudes nos hacen pensar que, del mismo modo que Vargas estudiaba el Beherit sin comprenderlo, los académicos de Bloodborne hacían lo propio con los ojos de los Grandes.


Lo interesante de Bloodborne es que al no entender del todo el poder de los ojos, lo que hacían sus estudiosos era implantar muchos, abusar de ellos, pecar de avariciosos y acabar convertidos en demonios al hacerlo. Lo que a la postre es lo mismo que se logra con el uso del Beherit: perder la propia identidad y acabar atrapado en el cuerpo de una bestia todopoderosa. El cazador encarnado por el jugador tiene que hacer lo mismo que Guts: acabar con todos para acabar enfrentado al Grande (o demonio) más misterioso de todos: Presencia Lunar. Curiosamente, cuando la Mano de Dios aparece para convertir a Griffith en Femto, se produce un eclipse que transforma el día en noche.


Casca, la pintora y las guardianas de fuego

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La relaciónentre Casca y Guts comparte parecido con la trilogía Dark Souls y BloodborneUno de los personajes más interesantes de Berserk es la pobre Casca. Regalada por su padre a un noble cuando era una niña para cumplir sus pedófilos deseos, salvada por Griffith y combatiente a su lado en la banda de los Halcones para más tarde acabar siendo violada por él y enloquecida cuando este se transforma en Femto. Casca llegó a albergar sentimientos por Guts, pero su idolatría hacia Griffith nunca llegó a desaparecer. Guts, sin embargo, la amará por siempre. Cuando Griffith se une a la Mano de Dios y los abandona, Guts la acoge y la protege. La esconde mientras él se dispone a matar a todos los demonios que pueda, a fortalecerse y a intentar alcanzar un poder que le permita enfrentarse a Femto.


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La relación que se forma entre Casca y Guts aquí comparte parecido con dos en la trilogía Dark Souls y en Bloodborne. Por una parte, Gael nos recuerda mucho a Guts. También lleva una ballesta en su brazo, pelea con su misma fiereza y lleva una capa que lo cubre; pero lo más importante es que está obsesionado con cuidar a una niña que para él es lo más importante del mundo: la pintora. Como Guts hace con Casca, Gael lo hará todo por protegerla a ella. Pero hay más. En los ojos anaranjados de la pintora podemos percibir el poder de las serpientes primigenias, por lo que, al igual que Casca, también puede haber sido corrompida por un antiguo mal.


A su vez, Casca nos recuerda mucho a una Guardiana de Fuego, pero no a todas, sino a una en concreto, a la que se encuentra en Dark Souls encerrada y que Lautrec de Carim decide asesinar. Como Casca, Anastacia de Astora vive refugiada, muda y loca. Y como Guts, tenemos miedo de que le pase algo cuando no estamos a su lado. Este personaje femenino guarda otra curiosa relación con Berserk. Cuando apresan a Griffith y lo torturan por haberse acostado con la hija del rey, le cortan la lengua. A Anastacia también se la arrancaron a la fuerza. Pero los ecos de la triste relación entre Casca y Guts resuena en otras de Dark Souls. Vemos retazos suyos en la de Artorias y Ciaran e incluso en la que el no muerto de Dark Souls III comparte con Anri que, curiosamente, también es de Astora.


Cómo entienden Berserk y Dark Souls la religión

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A Hidetaka Miyazaki se le ha tachado de fomentar odio a la religión cristiana en sus obras, pero en una entrevista confirmó que eso es un malentendido. Si comparamos Dark Souls III con Berserk, comprendemos mejor lo que quiere decir. Es en el cierre de la trilogía cuando Miyazaki profundiza más en una idea capital de su obra: el poder corrompe; también el religioso y sin importar el credo. En Dark Souls III se enfrentan varios cultos: el iniciado por Lloyd, el hermano de Gwyn, el de los seguidores de la serpiente Kaathe y el promovido por Aldrich. Todos son ostentosos, cuentan con hermosas catedrales, ricas armaduras para sus vasallos y un imaginario opulento. Pero todas estas religiones están corruptas, como sucede en Berserk.


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Kentaro Miura sugiere en su trabajo que Dios y el diablo son la misma persona, por lo que cuando alguien se cree muy cerca de él, más demonio se vuelve en realidad. Dark Souls y también Bloodborne profundizan en este tema: en los religiosos que se olvidaron de su pueblo y se emborracharon de un poder que no llegaron a comprender. Ese es el mensaje que Miyazaki quiere dar, uno sobre el riesgo al que se enfrentan aquellos que ocupan los principales asientos de la iglesia occidental: no os convirtáis en demonios. Pero Berserk no solo tiene espacio para este tipo de fe, también para otras de carácter más pagano y que conectan con Elden Ring.


Cuando Guts abandona a Griffith y a la Banda de los Halcones, viaja hasta las montañas para entrenarse. Allí conoce a un herrero. Guts está buscando el sentido de su propia vida, uno que encuentra solo en el filo de su espada y enfrentándose a enemigos que pueden parecer imposibles de derrotar. Le pregunta al herrero por sus sueños, por lo que le hace feliz. Él le responde que solo cree en las ascuas que se elevan cuando golpea el hierro, un brillo que flota y que es capaz de transportar su propia alma hasta los cielos. Si nos fijamos en el vídeo de presentación de Elden Ring, Miyazaki está representando esta misma conversación. E incluso ambos herreros se parecen.


Podríamos seguir hablando durante horas de más parecidos entre el trabajo de Miyazaki y de Miura, del lore o acervo de Dark Souls y del fascinante viaje de Guts. Pero en lugar de eso os invito a releer Berserk y a rejugar de nuevo la trilogía Dark Souls. Buscad y encontrad referencias que aquí no hemos mencionado y contádnolsas. Intentad conocer más a fondo al padre de las almas oscuras a través de sus influencias. Convertíos en Guts recorriendo Lordran; disfrutad de ser él, de derrotar a enemigos que parecen invencibles. Y mientras viajáis por los dominios de Gwyn, transformaos en alguien tan poderoso que sea capaz de asesinar a un Dios que tiene cara de demonio. Siendo Guts, encontrad el sentido de la vida en el filo de vuestra pesada espada. Por Casca, Griffith y por la antigua Banda de los Halcones.


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