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Big Walk es un escape room al aire libre con 95% de valoraciones positivas en Steam. Yo solo he necesitado unas horas para enamorarme de él

Big Walk es un escape room al aire libre con 95% de valoraciones positivas en Steam. Yo solo he necesitado unas horas para enamorarme de él

El último fenómeno de Steam parece el clásico juego de puzles, pero su verdadera gracia está en las historias que compartes con tus amigos

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Big Walk es un escape room al aire libre con 95% de valoraciones positivas en Steam. Yo solo he necesitado unas horas para enamorarme de él
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Abelardo González

Editor - Tech

No entendí qué quiere hacer Big Walk hasta que me vi en una partida con David y Davo y este decidió ausentarse unos minutos. Tras dejar plantado a su personaje en mitad del escenario, David y yo teníamos la oportunidad de esperar tranquilamente a que volviera, pero descubrimos que empujarlo sería más gracioso. Eso nos llevó a hacer lo lógico: cambiarlo de sitio entre los dos, dejarlo abandonado en mitad del bosque y escondernos para observar qué haría cuando volviera. No tardó mucho en encontrarnos, pero Big Walk funciona por cosas así: las pequeñas historias que construyes jugando con tus colegas.

Yo llegué a ciegas. Sabía que era el nuevo juego de House House, responsables de Untitled Goose Game, y esperaba encontrarme un cooperativo divertido para pasar un par de horas frente al PC o consola de turno. Lo que descubrí fue un escape room gigantesco al aire libre, una sucesión de pruebas, caminos y pequeñas aventuras repartidas por un escenario que, al principio, da la sensación de ser mucho más grande de lo que realmente es. No existe una historia tradicional que te empuje hacia delante, ya que lo más importante son las ganas de descubrir qué hay detrás de la siguiente esquina. Por eso, cuando terminamos nuestra primera sesión, los tres ya estábamos hablando de cuándo volveríamos a jugar.

Un escape room gigante para ti y tus colegas

La primera impresión de Big Walk puede resultar extraña, dado que te planta ante un mundo enorme sin apenas explicaciones. A pesar de eso, nunca sentí que estuviera perdido del todo: puedes desviarte, encontrar lugares que todavía no entiendes o acabar separado de tus compañeros, pero hay una dirección más o menos clara y el propio escenario termina guiándote. A medida que comprendes cómo está organizado, ese mundo gigantesco empieza a encogerse. Descubres un camino, entiendes cómo alcanzar un determinado lugar y conectas zonas lejanas a nivel mental. Así, perderse forma parte del proceso de descubrirlo.

De hecho, perderse es una de las partes más divertidas de la experiencia. Hubo un momento en el que me separé de mis colegas y no tenía ni idea de qué hacer. Seguí caminando hasta que vi un láser apuntándome en la distancia, así que no hizo falta decir nada: miré hacia arriba, los vi y ya sabía dónde tenía que ir. También hubo un momento en el que nos sentamos en tres sillas que estaban allí y, cuando se hizo de noche, buscamos el camino de vuelta con una linterna y muchas rocas de por medio. Big Walk está lleno de momentos así, momentos que no fueron pensados para una actividad concreta, pero aparecen gracias a las herramientas que House House deja repartidas por el escenario.

Big Walk 1

Los puzles son la parte que mantiene todo unido. En las horas que he jugado he de decir que ninguno me ha parecido especialmente complicado y justo eso juega a su favor. Hay pruebas espaciales, otras donde importa la velocidad, algunas que exigen memorizar información y otras en las que el problema consiste en explicar algo a quien tienes al lado. La curva de dificultad está muy bien medida y casi siempre sabes que tienes las herramientas necesarias para encontrar la solución, así que si algo se atasca el problema pasa a ser descubrir qué quiere exactamente el juego de ti. Justo ahí aparece uno de sus pocos puntos débiles: algunas pruebas podrían dar pistas adicionales sin perder su gracia.

House House lleva tiempo pensando en esa clase de problemas. Stuart Gillespie-Cook, uno de los responsables del estudio, explicaba a ABC que les interesaban los desafíos donde comunicar y comprender información formase parte de la solución. Así, utilizó un ejemplo tan sencillo como intentar explicarle a otra persona un garabato. Esa filosofía está por todas partes en Big Walk: completar una prueba, por ejemplo, depende muchas veces de conseguir que varias personas entiendan al mismo tiempo qué demonios tienen que hacer.

Ahí aparece su mayor acierto: la forma en la que te invita a comunicarte constantemente. Tienes tu voz, luces, láseres, objetos, un walkie-talkie… y tu propio cuerpo. David, Davo y yo empezamos utilizando el gesto de señalar para hacer el idiota: señalábamos cualquier cosa, hacíamos poses absurdas y nos dedicábamos a molestarnos. Más adelante, nos topamos con una prueba en la que señalar se convirtió en una herramienta fundamental porque necesitábamos transmitir información de forma rápida y precisa, y no hizo falta acordar un lenguaje, ya que lo entendimos todo al instante. Así, el juego consigue que tres colegas inventen sus propias reglas de comunicación casi sin darse cuenta.

La mejor opción es apagar Discord

Utilizar Discord u otro tipo de opciones similares para jugar a Big Walk es perder una parte importante de la experiencia. Su chat de voz está integrado en el mundo: dejas de escuchar con claridad a alguien cuando se aleja, puedes perder el contacto con tus compañeros y aparecen herramientas como los walkie-talkies para recuperarlo. De hecho, incluso la distancia puede crear situaciones cómicas: cuando David se fue a buscar una pieza necesaria para resolver un puzle, una que bautizamos como "el huevo", Davo y yo aprovechamos el momento para mandarle mensajes utilizando el eco de nuestras propias voces. Es un sistema de comunicación terrible, pero uno mucho más divertido que pulsar un botón y hablar tranquilamente.

El sonido tiene una importancia enorme en este título. La música acompaña y cumple su función, y regala algún que otro momento memorable en medio de la noche, pero nunca fue lo determinante en mi experiencia. Escuchar a tus compañeros, en cambio, sí lo es: una voz a lo lejos te ayuda, pero también lo hace un grito, un walkie-talkie, una radio o cualquier otra señal. Los responsables de Big Walk lo presentan como "un juego sobre hablar con tus amigos", y visto así tiene sentido que sea un título cooperativo para grupos de entre dos y doce personas. Por ello, el anfitrión escoge una versión del mundo adaptada para dos, tres, cinco o los jugadores que hagan falta. Eso sí, aviso a navegantes: no existe una modalidad individual.

Big Walk 4

Eso también hace que me resulte difícil imaginar la experiencia jugando con desconocidos. Lo más seguro es que puedan surgir relaciones divertidas, ya que Big Walk tiene recursos suficientes como para que varias personas que no se conocen terminen entendiéndose. Sin embargo, parte de la magia está en conocer a quienes tienes al lado: sabes qué tontería va a hacer gracia a tu amigo, cuando está intentando fastidiarte o por qué un momento concreto se puede convertir en un chiste recurrente. Los puzles necesitan cooperación, pero entre uno y otro hay muchísimo espacio para perder el tiempo y eso forma parte de la experiencia del juego.

Uno de los mejores ejemplos llegó cuando transportábamos una pieza desde una zona hasta otra. Me caí por un pequeño terraplén y la perdí, buscamos por todas partes y no hubo manera de encontrarla. En muchos videojuegos eso habría sido algo frustrante, ya que pierdes un objeto necesario y toda repetir una parte del camino. Aquí no, aquí acabamos olvidándolo al instante y riéndonos de la situación por las físicas, las animaciones y esos cuerpos tan extraños que parecen diseñados para que cualquier accidente resulte gracioso. A nivel visual, Big Walk es deliberadamente feo y justo por eso tiene muchísimo encanto: los personajes son absurdos, sus movimientos también y todo encaja con un juego al que le interesa mucho hacerte sonreír.

House House lleva años persiguiendo el caos

Resulta fácil encontrar conexiones con Untitled Goose Game. House House vuelve a apostar por mecánicas muy simples para provocar situaciones ridículas, aunque Big Walk tiene personalidad suficiente para separarse de aquel éxito. El desarrolló comenzó durante el confinamiento y el equipo utilizaba versiones tempranas del propio juego para reunirse y mantenerse conectados. El proyecto terminó ocupándoles poco más de un lustro y su escenario está inspirado en Wilsons Promontory, un parque nacional australiano recreado de forma aproximada a escala 1:20 utilizando datos LIDAR como referencia. Por ello, en su charla con ABC, Gillespie-Cook lo compara con "un jardín enorme de esculturas al aire libre lleno de pruebas".

Esa historia explica bastante bien por qué recorrer el mundo de Big Walk resulta agradable incluso cuando no estás resolviendo nada. Existe una sensación de curiosidad constante por saber qué encontrarás después: un objeto extraño, otra construcción, un camino nuevo o, simplemente, un buen lugar para hacer el imbécil durante cinco minutos. Aún así, no creo que sea un juego para devorar. Noté cierta repetición y resolver pruebas mediante razonamiento lógico durante muchas horas seguidas puede terminar cansando. Por eso, creo que lo mejor es disfrutarlo en sesiones cortas, ya que dosificarlo permite conservar esa sensación de aventuras entre colegas sin convertir cada encuentro en una búsqueda desesperada de la siguiente actividad.

Big Walk 3

En cuánto a mecánicas, creo que no necesita muchas más de las que ya tiene. Big Walk funciona porque tiene una utilidad clara y cualquiera puede entenderlo al instante. Aquí coges cosas, las lanzas, señalas, saltas, hablas y utilizas artilugios, no hace falta más, así que ser demasiado ambicioso terminaría jugando en su contra. Sus problemas aparecen cuando algún puzle explica peor de la cuenta qué espera de nosotros o cuando empiezas a reconocer ciertas estructuras, pero nunca tuve la sensación de estar ante un juego incompleto: tenía ante mí uno que sabía perfectamente qué clase de experiencia quiere ofrecer.

Parece que la idea ha encontrado su público. Big Walk se estrenó el 4 de agosto y mantiene un 95% de valoraciones positivas tras más de 21.000 reseñas en Steam. House House también confirmó que superó el millón de copias vendidas en menos de una semana, así que hablamos de un caso especialmente curioso porque el estudio comenzó el proyecto pensando que podía permitirse hacer algo poco comercial tras el éxito de Untitled Goose Game y, seis años después, han llegado en pleno auge de los cooperativos construidos alrededor de la comunicación y las historias entre amigos.

Big Walk 2

Tras haberlo jugado, entiendo perfectamente el fenómeno: recuerdo a Davo buscándonos tras dejarlo abandonado en el bosque, recuerdo a David haciéndonos señas para intentar resolver un puzle y recuerdo aquella pieza que se perdió por un barranco, el láser indicándome el lugar o nuestras voces rebotando mientras intentábamos comunicarnos a lo lejos. Cuando todo acaba mezclándose, Big Walk funciona porque puedes compartir historias con tus amigos y lo más seguro es que las mejores sean aquellas que House House nunca escribió. 

Big Walk ya está disponible en PC (vía Steam), Mac, PlayStation 5 y Nintendo Switch 2. Además, también está incluido en PlayStation Plus, el servicio de pago de PlayStation necesario para jugar en línea con acceso a un catálogo seleccionado de propuestas. ¿Lo más interesante? El título cuenta con juego cruzado entre plataformas, así que podrás jugar con tus amigos de otros sistemas sin necesidad de tener todos un PC o la misma consola.

Un escape room con amigos

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Por: Abelardo González
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House House convierte una caminata con amigos en un enorme escape room al aire libre con puzles, caminos y situaciones inesperadas. Big Walk brilla cuando obliga al grupo a entenderse utilizando la voz, gestos, señales o cualquier recurso que tenga a mano. Puede resultar repetitivo si se juega demasiado seguido, pero dosificado es uno de esos títulos cooperativos capaces de dejar anécdotas que seguirás recordando tras cerrar el juego

5 cosas que debes saber:
  • Los puzles están pensados para cooperar y obligan a comunicarse de formas muy diferentes
  • El chat de voz integrado es fundamental: utilizar Discord hace que se pierda buena parte de la experiencia
  • Perderse, separarse del grupo y buscar la forma de reencontrarse forma parte de la diversión
  • Su mundo parece enorme al principio, pero poco a poco descubres caminos y aprendes a orientarte con facilidad
  • Funciona mejor en sesiones cortas y con amigos: abusar de él puede hacer que su lógica empiece a ser repetitiva
Jugadores: 2-12
Idioma: Textos en español
Duración: Incalculable
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