Análisis de Chicory. Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya

Análisis de Chicory. Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya
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Chicory es el típico juego indie que aparece sin hacer ruido, pero que sorprende cuando lo pruebas. Con elementos que recuerdan a Zelda, esta aventura pictórica con el color como protagonista necesita que le des una oportunidad. Yo se la di, y en este análisis os digo cuánto merece la pena.

Puede que esto te sorprenda, pero Chicory me ha recordado más a un Zelda (y de los clásicos) que a cualquier otro tipo de videojuego. No me lo esperaba. Detrás de esa apariencia tan ñoña se esconde un mapa en cuadrícula, de esos en que te desplazas pantalla a pantalla, y que contiene bosques, poblados, particulares mazmorras, bastantes personajes con los que conversar y no pocos puzles.

Todo esto se esconde detrás de una propuesta de juego muy artística, en que todo está en blanco y negro hasta que ponemos el pincel sobre la pantalla. Y no es algo meramente estético, sino que tiene implicaciones sobre lo jugable. A medida que avanzas, tu vínculo con el pincel mágico mejora, ganando nuevos poderes que te permiten saltar, bucear, escalar… y en definitiva tener más destrezas con las que seguir avanzando a través del mapeado.

Pero más allá de la clara inspiración en las aventuras zelderas y el original uso del pincel que se hace en el juego, destaco lo que para mí es más importante: el juego tiene alma y mucha calidad. No debería extrañar a nadie. Detrás de esta producción se encuentran los autores de Wandersong y Celeste, dos auténticos juegazos con los que un grupo de amigos canadienses han logrado sorprender una vez más. Y es que no quiero exagerar, pero diría que Chicory es lo que más ilusión me ha hecho en el mundo de los videojuegos en bastantes meses. Es único, es entrañable, es innovador y para mí es una maravilla que he disfrutado de principio a fin.

Chicory es más que un juego para colorear

En la descripción del juego se puede leer que Chicory "es un juego de aventuras en un mundo lleno de personajes pintorescos que parece sacado de un libro para colorear". Es una definición bastante buena, pero viéndola parecería que esto es algo así como un cuento de hadas. Y no lo es. Como es costumbre ya en las producciones de estos desarrolladores, tenemos una temática seria, representada en este caso por la presión del artista. La autoexigencia, la sensación de no avanzar, la necesidad de hacer algo siempre mejor a lo anterior.

Chicory representa en el juego a dicho prototipo de personas, las cuales acaban encerradas en sí mismas debido a la gran preocupación que lo atormenta. En el juego esto tiene una implicación severa: el mundo pierde su color, y nuestra es la tarea de convertirnos en el nuevo Artífice que devolverá todo a la normalidad. Parece épico, y lo es a su manera, pero lo que más me gusta de ello es que se combina con mucho sentido del humor. Los diálogos están genialmente escritos y localizados al español con una de esas traducciones para enmarcar. Me he leído hasta la última palabra de lo que tenían que decirme en el juego, porque los personajes no solo tienen una fuerte personalidad en sus diseños, sino también en sus palabras. Maravilloso.

Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya

Todo está genialmente planteado, y no, no es una aventura difícil

Recuerdo en especial las conversaciones telefónicas. En el mapa hay varias cabinas de teléfono para llamar a tus padres, que en realidad te dan consejos sobre el próximo paso a seguir (¿os suena? Una pista: Link's Awakening). El caso es que primero se pone tu madre para sugerirte el próximo paso y luego tu padre si le das permiso, el cual siempre te dará todo más masticadito. Todo está genialmente planteado, y no, no es una aventura difícil, aunque sí lo suficiente como para que puedas atascarte en alguna ocasión. Fueron unas 10-12 horas en mi caso (que se pasaron volando) precisamente porque hoy en día no aprecio tanto experiencias desafiantes como bien construidas en general.

Lo que quiero decirte en esencia es que no era el objetivo de Chicory ser un juego complicado, sino algo gratificante de superar. De hecho, en el menú de pausa te da la opción de hacerte invencible ante los contados enfrentamientos finales que debes vencer para avanzar hasta el siguiente capítulo. No son muchos como te digo, o al menos no ocupan una buena porción del juego, pero presentan ingeniosas pautas de comportamiento y resultan gratificantes de superar.

Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya

Otro aspecto que me ha gustado del juego es que tiene un poco de todo. Hay algo de plataformas, un poquito de acción en los combates y una fuerte componente de deducción a través de los varios enigmas que se nos presentan. A veces tienen que ver simplemente con la memoria (recordar la disposición de unos puntos), pero otras se pone en juego la lógica, en muchas ocasiones con relación al uso de la pintura en el escenario. Y es que el gran acierto y genialidad de Chicory es hacer que todas sus mecánicas empiecen y acaben en el uso del pincel.

Al principio, cuando lo empecé a jugar, pensé que todo iría más sobre pintar el decorado, llenarlo todo de color, aunque poco a poco me iba dando cuenta de que era algo bastante accesorio en realidad. También te digo que es una gozada hacerlo. ¿Por qué? Básicamente porque todo lo que coloreas se guarda en memoria, de forma que cada vez que inicias partida verás tus garabatos por aquí y por allá. Es algo realmente curioso como mecánica de juego, puesto que te encontrarás con personajes que te pedirán pintar un mural o incluso crear un logo para un negocio. Y da igual si haces un estropicio como el del Ecce Homo de Borja: ¡siempre te alabarán!

Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya

Es loable que un juego que trata sobre la presión por superarte te haga relajarte tanto. Pero es que creo que esa era la finalidad. No es un juego demasiado largo, tampoco difícil, y si no quieres estar todo el rato avanzando de capítulo en capítulo, siempre puedes pararte a colorear. O también a recoger basura y rescatar gatitos, además de decorar el entorno con objetos y plantas que compres. ¡Tienes hasta modo foto! No te estoy tomando el pelo. Son tareas secundarias que otorgan bastante rejugabilidad al asunto. Hay muchos secretos en Picnic, el mundo del juego.

Para que te hagas una idea del mimo puesto en el desarrollo, se incluye hasta opción cooperativa. Pero lo mejor es el apartado visual. Ahí donde lo veis me parece una genialidad. Es, en lugar de un libro para colorear, un juego para colorear, pero diseñado con esmero y gran gusto. Esto se aprecia en detalles como que aprietes sobre un sprite y se coloree de golpe, o que manteniendo pulsado el botón se llene todo de pintura automáticamente hasta rellenar hasta el último hueco de cualquier superficie. La programación es muy buena, soberbia, lo cual da siempre la sensación de que nos encontramos ante un juego bien ejecutado, con calidad.

Un juego que podría haber hecho Nintendo, que recuerda a Zelda y que deberías probar ya

Es un juego para colorear, diseñado con esmero y gran gusto

Aparte, las animaciones son fantásticas y en general hay muy poco que reprochar. Lo mismo que la banda sonora compuesta por Lena Raine (que también trabajó en Celeste). Y es muy, muy reconocible, con un estilo que tengo la sensación de que escucharemos durante bastantes años. Tiene mucho talento. Todo esto combinado da como resultado una estampa artístico-musical muy compenetrada, que te hace sumergirse en este particular juego para colorear que, al menos para mí, ha supuesto una auténtica sorpresa.

El color que necesitas

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Chicory: Una historia pintoresca

Por: El equipo de 3DJuegos
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Los autores de títulos como Wandersong o Celeste vuelven a salirse de lo habitual con un juego que no solo desprende talento en su concepto jugable, sino también en el artístico y narrativo, con un potente mensaje que llega con fuerza al jugador. Puede que su premisa principal (colorear la pantalla) no llame la atención de todo el mundo, pero está perfectamente integrada en la jugabilidad para darte puzles, desafíos, conversaciones cargadas de humor y un juego, en definitiva, que no te deberías perder. Es una de esas joyas que ocurren una vez cada bastante tiempo.

5 Cosas que debes saber
  • La mecánica de colorear es divertida y está perfectamente integrada en lo jugable.
  • Los puzles no son muy variados, pero sí bastante satisfactorios de superar.
  • Buen ritmo de juego, con bastantes capítulos y una duración más que acertada.
  • Una historia sencilla pero bien contada, con personajes carismáticos y entrañables.
  • Cooperativo, modo foto, coleccionables, secretos… ¡tiene más de lo que aparenta!
Jugadores: 1-2
Idioma: Textos en español
Duración: 10-12 horas (mínimo)
Ver requisitos del sistema
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