A estas alturas, ya no es tan raro hablar de sagas que han vivido más de dos o tres décadas. Sin embargo, ninguna franquicia del mundo de los videojuegos ha permanecido tan estable en el tiempo como Counter-Strike. El shooter ha mostrado una gigantesca resistencia al cambio y, 25 años después de su lanzamiento, mantiene su jugabilidad intacta. Es una situación que desesperó incluso a Minh Le, cocreador de la franquicia, que abandonó Valve porque estaba harto de trabajar "solo actualizando los gráficos". Ahora, sin embargo, el desarrollador ha querido opinar de forma más reposada sobre el asunto.
Un juego imposible fuera de Valve
Minh Le no se desdijo. Él sigue opinando que trabajar en Valve hubiera sido muy bueno desde el punto de vista financiero, pero también tremendamente aburrido en lo que se refiere a actualizar Counter-Strike. Lo que sí ha reconocido en una entrevista con Thunderpick es que "las contribuciones de Valve y la forma en la que gestionaron el juego" son el motivo por el que sigue siendo popular a día de hoy. "Hay gente que jugó hace 25 años y que puede jugar hoy en día sin sentirse perdida. Creo que eso es importante y algo crítico en el éxito de Counter-Strike", decía Le.
Según explicaba el desarrollador, el juego "ya estaría muerto" si estuviese gestionado por una empresa ‘triple a’ como Activision o Electronic Arts. En su opinión, el otro gran factor del éxito del juego junto a sus pocos cambios es que Valve "no busca sacar la mayor cantidad de dinero en el periodo de tiempo más corto posible". Para él, la empresa dirigida por Gabe Newell tiene un acercamiento mucho más sostenible al negocio de los videojuegos que no quema tan rápido las propiedades intelectuales. Y es que no hay más que ver lo que ocurre con las franquicias de las grandes compañías, que suelen terminar quemándose debido a la sobreexplotación.
Counter-Strike 1.6 y CS2 se juegan, esencialmente, de la misma manera.
A lo largo de la entrevista Minh da a entender que Valve tomó la decisión correcta manteniendo el juego estable en el tiempo por mucho que a él no le hubiera interesado como desarrollador. De hecho, él mismo reconoce que no tendría grandes cosas que añadir a un hipotético Counter-Strike 3 más allá de experimentar con un sistema de escasez de armas que limitaría el número de armas idénticas que un equipo puede comprar a lo largo de una partida. La idea sería fomentar el uso de otros rifles y aportar algo más de variedad a la jugabilidad. Él mismo reconoce, sin embargo, que podría ser un muy mal cambio para la escena competitiva.
En la actualidad, Le parece disfrutar más de shooters como Call of Duty o Battlefield. Según explica, porque para él es muy importante que las armas se sientan pesadas y satisfactorias. En este sentido, la división de caminos parece haber sido total. Sin embargo, también ha sido buena para todos. Counter-Strike es todavía ese juego que a muchos nos enamoró y él sigue explorando su faceta creativa con desarrollos independientes.
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