La industria tiene un Muro de la Fama enormísimo, lleno de juegos que hicieron historia y creadores considerados pioneros en lo suyo, perfeccionistas de ideas o miembros imprescindibles de nuestra historia, y ahí hay un lugar para Robert Caskin Prince III, más conocido como Bobby Prince. Puede que su nombre no os suene de nada, sobre todo porque lleva muchos años retirado de la industria, pero el compositor y músico estadounidense es uno de los pilares de nuestro medio, responsable del mítico tema musical de DOOM (y su banda sonora al completo), aunque hoy toca despedirnos. Prince ha fallecido a los 81 años de edad.
Bobby Prince: una figura imborrable del videojuego que no comenzó como músico
Aunque su legado como músico es obvio, Prince en realidad se graduó en Psicología en la Universidad de Georgia. De hecho, tras su paso por el ejército, volvió a Atenas, Georgia, para continuar sus estudios, momento en el que empezó a estudiar Derecho. No obstante, en 1991 dio el salto a la composición musical, y ahí comenzó su trayectoria en la industria. Ese mismo año entró a trabajar en id Software, donde compuso Catacomb 3D y tres juegos de Commander Keen hasta 1992, momento en el que firmó la música para Wolfenstein 3D.
Durante esos años, Prince se mantuvo ocupado componiendo su propia música con ayuda de su hermana, pero fue en 1993 cuando compuso e hizo de ingeniero de sonido para DOOM, el clásico de id Software, convirtiéndose en uno de los compositores más reconocidos de la industria a finales del milenio. De hecho, antes de cerrar su capítulo en id Software, también compuso la banda sonora de Wolfenstein 3D. Después pasó a trabajar con el estudio Apogee, solo para volver en 1994 al juego que lo puso en el radar de miles de jugadores con DOOM 2.
Y es que, si bien puso música a decenas de juegos, es la locura protagonizada por el Doom Slayer la que consiguió llevar el nombre de Robert Caskin Prince III al National Recording Registry de Estados Unidos, un registro donde se encuentran grabaciones sonoras que son historia del país por su valor cultural o social. Su composición obtuvo el calificativo de "obra digna de ser preservada para siempre".
No obstante, su trayectoria se frenó en 2008. Si bien aparecen listadas tres obras en el nuevo milenio, solo Duke Nukem Advance fue original, mientras que el resto de su currículo en esta época fueron grabaciones reutilizadas en versiones actualizadas de Wolfenstein. Durante años, Prince se mantuvo alejado del medio y de las miradas públicas hasta que fue diagnosticado con cáncer de colon, dejándole con una salud muy débil hasta su fallecimiento el pasado 16 de junio, aunque no se hizo público hasta hoy.
Como era de esperar, sus compañeros han salido a destacar la enormísima figura de Bobby. John Romero, uno de los padres de DOOM, citó en su cuenta personal en X (antes Twitter) lo devastado que estaba al oír que su compañero había fallecido. "En Romero Games todos estamos profundamente apenados al enterarnos del fallecimiento de Bobby Prince. Dejó una marca imborrable en los videojuegos y en mi vida", añadió el diseñador.
George Broussard, cofundador de Apogee/3D Realms, fue mucho más allá y destacó en un texto enorme su profundo respeto por el compositor. "Bobby era la encarnación de un caballero sureño. Era un placer colaborar con él. Colaboramos con Bobby en cerca de 17 proyectos en Apogee & 3D Realms desde 1991 hasta 1996 más o menos. A Bobby a menudo se le podía encontrar con una grabadora recorriendo la oficina grabando sonidos para un juego. Era un placer tenerlo en la oficina y se sentía como cualquier otro miembro del equipo. Era un creador prolífico. Mirando hacia atrás y considerando su obra, fue el Hans Zimmer de los primeros juegos shareware. Y todo eso vino de su pasión por la música y los videojuegos que apenas estaban emergiendo, que empezó como un pasatiempo y era el polo opuesto de ser abogado", citó.
Descansa en paz, Bobby Prince.
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