Aunque los últimos despidos en Microsoft han sido duros, con más de 3.000 empleados apartados de sus puestos en una reestructuración empresarial que en XBOX ha tenido consecuencias claras, la industria no es precisamente modélica. A estos despidos se suman los cerca de 1.000 empleados despedidos de Epic Games o los 292 trabajadores de Bungie, todo ello en cuestión de un trimestre. En este contexto, Dan Callan, veterano de Bungie y 343 Industries, ha querido recordar que, en muchas ocasiones, las decisiones más lamentables y perjudiciales del sector han sido tomadas por ejecutivos que no tenían interés por el videojuego, sino únicamente por su monetización. Para ejemplificarlo, ha recordado cómo Don Mattrick quiso introducir en Halo 4 un sistema de monetización heredado de Diablo 3.
Para abordar esta noticia, tenemos que echar un ojo al pasado de XBOX, especialmente durante la pasada década. Con Bungie abandonando Halo, el desarrollo recayó en 343 Industries, donde Callan trabajó como diseñador de misiones de Halo 4. En aquel momento, Don Mattrick llevaba ya más de tres años en Microsoft tras haber dejado su puesto de liderazgo en EA, pasando a supervisar el negocio de Xbox 360, los juegos de PC, Xbox LIVE y Kinect, entre otros.
Don Mattrick en la presentación de Xbox One
De hecho, a Mattrick se le atribuye gran parte de la responsabilidad del declive de la marca a comienzos de la pasada década. Fue él quien anunció a bombo y platillo algunas de las decisiones más polémicas de Xbox One y quien pronunció la ya célebre frase: "Para la gente que no tiene una conexión a internet siempre activa, tenemos un producto para ellos. Se llama Xbox 360", como respuesta al revuelo generado por el requisito de conexión permanente de aquella generación. Una figura polémica que abandonó Microsoft, curiosamente, un mes después de la presentación de la consola en el E3 de 2013.
La idea de Mattrick pasaba por una casa de subastas con dinero real en Halo 4
Pero, años antes del anuncio de Xbox One, según ha contado Callan en su cuenta de Bluesky, Mattrick formó parte de un grupo de ejecutivos y miembros de XBOX y 343 Industries que asistieron a una demostración interna de Halo 4. Lejos de ofrecer comentarios sobre el juego, el veterano de Halo afirma que Mattrick levantó la mano y preguntó si alguien había jugado a Diablo 3, justo antes de proponer que el shooter copiara el sistema de subastas con dinero real para vender aspectos cosméticos en la campaña.
Casa de subastas de Diablo 3
"Todo ser humano a su alrededor reaccionó como si hubiera sido la mejor idea que habían oído", añade Callan, algo que le hizo darse cuenta de que muchos ejecutivos están completamente desconectados de los videojuegos y, más importante aún, de sus jugadores. "Al mismo tiempo nos dimos cuenta de que era la mierda más estúpida imaginable porque no solo todo aquel con cerebro sabía lo mal que había salido aquello, sino porque el 90 % del juego ya estaba terminado", añadió.
Y es que, si no lo recordáis, la casa de subastas con dinero real de Diablo 3 acabó convirtiéndose en una de las características más controvertidas del juego, hasta el punto de que Blizzard terminó eliminándola tras las numerosas críticas recibidas por parte de la comunidad. "Aun así, actuaron como si fuera una buena idea y fingieron que estaban creando planes de acción", añadió el diseñador de Halo 4 antes de afirmar lo siguiente: "Los ejecutivos de videojuegos siguen siendo idiotas desconectados de la realidad y obsesionados con el dinero".
No obstante, Callan matizó que su intención no era señalar a toda la dirección de XBOX, sino reclamar responsabilidades entre quienes toman las decisiones, ya que considera que la mayoría de los trabajadores afectados por los recientes despidos no fueron responsables de los errores que han llevado a la compañía a esta situación. "Solo quiero que haya una rendición de cuentas adecuada donde sea posible, porque no creo que la mayoría de las personas despedidas fueran responsables de estas decisiones", aseguró.
Lejos de cerrar el tema, Callan aseguró que aquella sugerencia ni siquiera fue la más extraña que escuchó durante esa reunión, aunque prefirió no entrar en más detalles y dejó la puerta abierta a que otros antiguos empleados compartan sus propias experiencias. "Ni siquiera es la cosa más tonta que se dijo ese día, pero dejaré que otros cuenten esas historias. Hay cosas mucho peores que esto", terminó por añadir.
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