Análisis de Life is Strange True Colors. ¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?

Análisis de Life is Strange True Colors. ¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?
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Life is Strange nos entrega una nueva aventura de superpoderes, emoción y personajes tiernos. En esta ocasión, no la jugamos por capítulos separados por el tiempo, sino como un juego íntegro. Desgraciadamente, aunque el título siga siendo entretenido, le falta fuerza en la historia y ritmo narrativo para lograr emocionarnos.

Life is Strange: True Colors es una aventura a la que solo le interesa una cosa: contarnos la historia de Alex Chen. La joven ha viajado de orfanato en orfanato a causa de un pasado tormentoso. Además, no es una persona normal y corriente. Ella tiene un poder: puede sentir las emociones de la gente viendo e interpretando su aura. Si se acerca mucho, incluso puede percibir el origen de su ira, de su frustración, de su alegría o de su miedo. Este poder también lo puede aplicar a los objetos. En las cosas quedan impresas las emociones de sus usuarios. Alex puede acercarse a ellas y oír las voces de sus dueños riendo, sufriendo o emocionándose. Con este punto de partida, Alex llega a Haven, un bucólico pueblo repleto de gente adorable. Por fin parece que allí va a poder encontrar algo a lo que llamar hogar. Lamentablemente, al poco de su llegada, se produce un fatal accidente que hace que alguien muera. Eso desencadena el inicio de la historia del videojuego. La señorita Chen tendrá que descubrir quién ha sido el asesino mientras conoce a todos sus vecinos y se encuentra a sí misma.

Y aquí empiezan los problemas. Life is Strange: True Colors quiere contar demasiadas cosas y, por desgracia, no consigue desarrollar bien ninguna de sus tramas. El juego empieza con un punto de partida súper atractivo. Siendo Chen, podemos caminar de forma libre por la avenida principal del pueblo de Haven. Podemos entrar en su bar, en su dispensario, en su tienda de discos y también hablar con los vecinos. Teniendo en cuenta que tras el crimen la protagonista se propone descubrir quién es el culpable, y tiene poderes para meterse en la mente del criminal, el juego parece sugerir que podremos movernos libremente haciendo nuestras pesquisas, acertando y equivocándonos. Pero no es así. Life is Strange: True Colors es profundamente lineal; y ser lineal no es algo malo, pero sí lo es no usar las virtudes de la linealidad de forma divertida.


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A veces nos da la opción de hacer una de entre varias cosas en el orden que queramos, pero eso es todo. No aprovecha esa libertad para hacer vida en el pueblo, para espiar a la gente por sus horarios o para hacer lo que sea. Es más, a veces parece que esta supuesta libertad le molesta al juego. Cuando tenemos varias tareas que hacer en orden, Chen no para de repetirnos lo que tenemos que hacer para que no nos olvidemos, para que nos perdamos o para que no nos dé por explorar y descubrir que no hay tal libertad.

Toda la investigación del crimen se produce, en realidad, sin que Chen investigue

Y toda la investigación del crimen se produce, en realidad, sin que Chen investigue. Es algo parecido a lo que pasa con Indiana Jones: En Busca del Arca Perdida. Todo se le presenta de forma fortuita ante sus ojos. Tampoco se usa el sistema de decisiones del juego para hacerla divertida, ni esta ni su desenlace. Además, ejuego hace muchas trampas con esto. Chen toma decisiones por su cuenta sin preguntarle al jugador qué quiere hacer cuando tú sabes que lo hace no es lo correcto, y que saldrá mal. También nos pide a veces que elijamos entre varias opciones y luego no le importa lo que hayamos escogido. Un ejemplo de esto lo vemos al principio del juego.

Chen se enfrenta a una dura decisión: explicarle a alguien muy cercano que tiene poderes, o no. Tú decides que no para que no piense que estás loca. Pero media hora más tarde Chen decide, sin preguntarle al jugador, que no hay problema en contárselo a dos personajes del juego que acaba de conocer; y eso que uno de ellos podría ser el asesino. Esto ocurre en demasiadas ocasiones. A veces el propio juego parece saberlo. En un momento un personaje te dice: “¡esta no es una de esas veces en las que puedes elegir sí o no!” Y, yo qué sé, a mí sí me parece que lo es.

True Colors no materializa todas sus buenas ideas

¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?

Con una estructura de juego de investigación que, en mi humilde opinión, es floja por no sacar partido de las decisiones, por caer en todos los clichés posibles del género y por tener un ritmo desigual, Life is Strange: True Colors es mejor en lo que esta franquicia sabe hacer mejor: dejar a sus personajes hablar, sentir, escuchar música, beber y bailar, mirar el atardecer, llorar y soñar con un futuro mejor. Pero aquí aparece otro problema que impide que esto funcione: el poder de Chen. Su habilidad empática le permite sumergirse en lo que siente la gente. Con dos escenas ya podremos saber si alguien nos quiere o no, si sufre o no y por qué. Eso acelera el ritmo de la narración sin acierto.

Ahora no tenemos que pasarnos una tranquila tarde viendo una puesta de sol con alguien compartiendo anécdotas, tomando decisiones y conectando a nivel emocional. Lo que hacemos ahora es ver sus intenciones tras el aura que emite, pulsar un botón y leer lo que piensa. Esta habilidad, que tendría que ser más central en la investigación, no lo acaba de ser salvo en momentos demasiado concretos, y malogra las relaciones entre los protagonistas.

¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?

Tanto es así que en el juego puedes elegir entre dos personas para enamorarte, pero en el momento de la elección me daba igual a quién escoger. No había conectado con ninguno de los dos, no los conocía. Y el motivo es que solo sabía de ellos por el poder de Chen. Para mí, eran un conjunto de datos extraídos de información arrancada de emociones y de objetos; leída pero no sentida. Es decir, los poderes que deberían hacer de la investigación algo muy divertido no lo logran, y lo que es aún peor, hacen que las relaciones interpersonales sean muy superficiales. Lo que no ayuda si le sumamos a esto que la presumida libertad de su estructura narrativa y su entorno más abierto se golpean de bruces con la linealidad del juego y su estructura demasiado cerrada en cinco episodios.

En el capítulo tres, True Colors hace una virguería entre lo narrativo y lo jugable

Pero esto no quiere decir que el juego sea un desastre, ni mucho menos. A lo largo del capítulo tres, True Colors hace una virguería entre lo narrativo y lo jugable que pone de manifiesto el potencial del poder de Chen para conseguir algo bueno. En el capítulo uno, cuando se sumerge en la mente de alguien con un trastorno mental serio, es capaz de deformar la realidad apuntando hacia algo también brillante. Pero el problema es que siempre se queda a medio camino en todo lo que se propone.

¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?

Pese a todos estos problemas, yo me he entretenido con True Colors. Es el título más lineal de toda la franquicia y en el que las decisiones importan menos, pero Alex Chen me ha caído bien y hay un mensaje de fondo que funciona. Cuando sus poderes consiguen ir de la mano de la investigación y de su relación con los otros, el título tiene destellos de grandeza. Además, el estilo artístico y su banda sonora también ayudan mucho a conseguir momentos de calma adorables. El problema es que aquí hay demasiada experimentación mal centrada, demasiada ambición poco fina y demasiados conceptos poniéndose la zancadilla los unos a los otros. Y eso acaba haciendo derrapar a la historia, a la narración, a la toma de decisiones y al propio cariño que le puedes tomar a los personajes de True Colors.

Colores tristes

Sin sello
¿Han sido los poderes de Alex Chen suficientes para enamorarnos?

Life is Strange: True Colors

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

Life is Strange: True Colors se queda en una aventura guiada por su historia que tan solo es suficiente para disfrutar de un par de tardes entretenidas. Tiene ideas muy valientes y con un potencial tremendo; tanto la libertad de moverte por un pueblo, la investigación de un asesinato o los poderes de Chen son absolutamente prometedores, pero el juego no consigue sacarles ningún partido. Ni en lo jugable, en su historia, en su toma de decisiones o en su narración consigue sorprender ni destacar. Es una aventura entretenida pero, por desgracia, no logra que su rica paleta de colores pinte un cuadro hermoso o memorable.

Comprar Life is Strange: True Colors
5 Cosas que debes saber:
  • Son cinco capítulos en un solo videojuego.
  • Investigamos a los personajes usando la empatía.
  • Puedes jugarlo aunque no hayas jugado a nada antes de Life is Strange.
  • Su dirección artística y su música siguen siendo estupendos.
  • Tiene alguna misión secundaria que le da variedad al juego.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en inglés
Duración: 7-8 horas
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