La industria no perdona a nadie, tampoco a Don't Nod. El estudio francés nos ha dado licencias tan reconocibles como Life is Strange o Jusant, pero lleva encadenando una serie de lanzamientos con resultados comerciales complicados mientras la industria se encuentra en un vórtice de malas noticias. Tras perder la financiación de Tencent, la compañía anunció que tenía sus arcas prácticamente vacías mientras trataba de buscar soluciones a corto plazo para salvar sus operaciones comerciales. Ahora, la situación no solo sigue siendo compleja, sino que no ha mejorado en absoluto, y se confirma lo evidente: Don't Nod está luchando por mantenerse a flote.
Los malos resultados de sus últimos juegos agravan la crisis
La situación de Don't Nod se complicó en 2024, cuando Jusant y Banishers: Ghosts of New Eden, pese a recibir una acogida positiva por parte de la crítica y los jugadores, registraron unas ventas muy inferiores a las previstas. El estudio decidió entonces paralizar el desarrollo de dos proyectos y, en 2025, anunció nuevos despidos. El último golpe ha llegado con Aphelion, su aventura de acción y ciencia ficción en tercera persona, cuyas ventas también han quedado por debajo de las expectativas de la empresa.
A pesar de su buena recepción en Steam, Banishers: Ghosts Of New Eden fue un fracaso
Según el comunicado financiero más reciente de Don't Nod, este resultado ha lastrado el rendimiento de la compañía durante el primer semestre del año, motivo por el cual ha puesto en marcha un plan de reorganización que podría saldarse con despidos. Este plan busca centralizar el desarrollo en Francia y reducir la importancia de su estudio secundario en Montreal (Canadá), abierto en 2020, además de establecer una estructura de producción más contenida.
Sin embargo, todavía se cierne sobre la compañía un problema mayor: sus dificultades financieras la han llevado a iniciar un procedimiento de protección financiera. Este busca facilitar las negociaciones con sus acreedores y elaborar un plan de recuperación. Esta figura legal permite a empresas que todavía no han dejado de pagar sus deudas afrontar dificultades económicas bajo supervisión judicial, con un periodo de observación que puede extenderse entre seis y 18 meses. Durante ese tiempo, se suspenden las acciones de los acreedores y se negocia una posible reestructuración de la deuda.
El presidente y director ejecutivo de Don't Nod, Oskar Guilbert, ha explicado que la industria atraviesa un momento especialmente complicado, marcado por las dificultades para acceder a financiación, algo que ha afectado de lleno a la compañía. Según el directivo, la situación financiera actual no permite garantizar adecuadamente todas las necesidades económicas de las operaciones y los proyectos de la empresa. El procedimiento supone un margen de tiempo adicional para encontrar una solución que permita evitar el cierre, aunque no garantiza que la compañía consiga superar la crisis.
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