Es extraño no hacer el ritual de coger la PS3, sacar el disco, ver a Snake un rato fumando y pensar lo sorprendente que es que Metal Gear Solid 4 no tenga una remasterización. Ya la tiene. Ha pasado tanto tiempo que echaré de menos el ritual. Pero sí, es probable que a partir de ahora juegue a la cuarta entrega en esta Metal Gear Solid: Master Collection Volumen 2. No hay demasiado que destacar de ella, realmente, porque sigue el mismo planteamiento que el primer volumen de esta Master Collection: se intenta tocar lo mínimo imprescindible, no sé si por respeto a la obra o por no saber exactamente qué tocar. Así, lo que ganamos con ella es lo más básico, pero quizá suficiente; una resolución interna de 4K para PS5 y Xbox Series X y un objetivo de 60 frames por segundo, que no siempre se consigue incluso, pero tampoco es incómodo.
De hecho, ni siquiera la resolución te parecerá exactamente nativa, ya que por alguna razón o quizá algún filtro bilineal no logra tener una nitidez apropiada. Los extras, eso sí, suelen ser de lo más jugoso de estas versiones: unos Master Book muy interesantes a los que se suma en este segundo volumen la tan querida Metal Gear Database, una wiki interactiva que lleva instalada en mi PS3 más de veinte años, que en su momento fue el mejor lugar de consulta y que aquí ha sido reconstruida y actualizada. Para mí incluso rivaliza con la joya de la corona de los extras de esta edición: Metal Gear: Ghost Babel, el juego de Game Boy Color, que cuenta con opciones y filtros de imagen, rebobinado y controles personalizables.
Se acabaron los 13 años de 'secuestro' en PS3
Decía que no hay demasiados cambios técnicos en MGS4, pero es que mucho peor era no tener nada. Nada en absoluto. Una obra de esta relevancia que ha estado unos 13 años en estado de hibernación. La propia saga casi lo ha estado hasta que Konami ha decidido por fin rescatarla. Con las entregas anteriores y con Peace Walker fue más fácil, la compañía se pudo apoyar en el remaster de Bluepoint para relanzar estas ediciones, pero con MGS4 había que trabajar de cero. Quizá por eso no tiene ni tan siquiera opciones gráficas como el resto de la edición. Por tanto, a quien esperase una remasterización con texturas nuevas o algo por el estilo, decir que esto es casi más una emulación que cualquier otra cosa. Hay algunas mejoras también en el control, pero no le habrían venido mal otras de calidad de vida que habrían ayudado a llevar esta obra a los estándares actuales.
A quien esperase una remasterización de de MGS4 con texturas nuevas o algo por el estilo, decir que esto es casi más una emulación
Dicho esto, lo cierto es que ya en su momento Metal Gear Solid 4 fue un juego más convulso de lo que los fans quisimos reconocer. A mí es una entrega que me fascina cada vez más como producto histórico y fenómeno cultural que como videojuego en sí, y que más allá de su historia, revelaciones y conclusiones finales, se me antoja la entrega más inconsistente de toda la saga numerada. Sí, la crítica de la abundancia de cinemáticas es legítima; a veces das unos cuantos pasos tras ver 10 minutos de vídeo solo para volver a tener otra igual de larga. Pero quizá lo que no pude expresar tan bien en la época es cuánto había cambiado (y a veces empeorado) el diseño de los niveles.
Mientras que en los anteriores, sobre todo en el primero y el segundo, el mapa se leía casi más como un metroidvania con su backtracking y su juego de llaves, aquí los niveles se volvían algo más lineales. Y que nadie entienda por lineal malo. Hay momentos donde las rutas alternativas funcionan casi como un puzle, pero hay otros en los que no hay más elección que ir hacia delante. Había poquito juego comenzando desde el Acto 1 y el Acto 2, pero es que en los siguientes el diseño casi se eliminaba por completo para centrarse más en la historia y el fan service. La acción y el sigilo se diluían y, al menos yo, nunca tuve la sensación de quedar saciado en sus mecánicas como en los anteriores Metal Gear. No me quiero olvidar tampoco de lo ridículo que a veces podía ser, desde las escenas con Johnny que ya eran raras hasta en la época hasta el mono de Drebin o el propio Drebin en sí y el triple tirabuzón que nos tragamos con el brazo de Liquid.
Otros de sus valores, en cambio, están tan vigentes o más que nunca. La visión de Kojima allá por 2008 de una guerra mecanizada tanto a través de las máquinas como de lo rutinario y cíclico es algo que podemos comprobar con abrir un periódico cualquier día. Visto también desde hoy, es una de las obras más personales de Kojima y de cómo se sentía en aquel momento: viejo, cansado y sin mucha posibilidad de escapar de la saga que le había convertido en una estrella. De ahí en parte el famoso "No place to hide/No place for Hideo" que se conserva incluso en esta versión.
Pero de forma más general, todavía habría que reivindicarlo más, como se hizo a posteriori con MGS2. Porque si Sons of Liberty iba de la digitalización y el control de la información, Guns of the Patriots va del control de la experiencia y de nuestros sentidos, directamente. Aunque muchas veces lo exponga en torno a lo militar y la experiencia de los soldados, es fácil extrapolarlo al control de la experiencia social. También fue el Metal Gear que mejor dejó entrever el peligro de malinterpretar el pasado y la ideología, concretamente la de The Boss, con un mensaje final potentísimo y muy actual. Y, entre todo esto, también era el encargado de cerrar todo un arco que había durado demasiado tiempo, y lo hizo precisamente siendo consciente de sí mismo, presentando no al Snake que queríamos, sino a uno envejecido, cansado y sabedor de que ha llegado el momento de pasar página.
Sí, hay mucho fan service, pero se presenta de forma incómoda. Cuando en el Acto 3 Snake aparece joven como tú querías sabes que es falso, que es un camuflaje óptico. Cuando vuelves a Shadow Moses en el Acto 4 el juego te impide que lo disfrutes como pensabas hacerlo, mostrándotelo demacrado y casi injugable como escenario.
Con Kojima, sus temas son casi más interesantes diez años después de su lanzamiento
Si me preguntas hoy, te diría que el tema principal del juego es la aceptación de lo perecedero. Que hay cosas que hay que dejar morir. Probablemente el propio Kojima tendrá una extraña dicotomía con esta edición, porque a todo autor le gustará que su obra siga vigente, pero había algo poético en dejar morir a Metal Gear Solid 4 en PS3. Kojima siempre usó ese juego de palabras con Gene > Meme > Scene > Sense para explicar la saga y lo cierto es que sigue siendo su mensaje más limpio. No podemos elegir nuestra herencia ni las ideas o la época que vivimos, pero sí podemos elegir qué significa todo para nosotros y qué legado queremos dejar para el futuro.
Peace Walker
Mientras que MGS4 me parece un producto complejo, con problemas y fascinante, algo que tanto en lo bueno como en lo malo me anima a escribir sobre él, nunca estuve tan emocionado con Peace Walker. Sus niveles y mecánicas más portátiles parecían reducir en exceso la experiencia que buscaba en un Metal Gear, aunque todo en el fondo estaba ahí igual que siempre. En esta edición se rescata la HD Edition de Bluepoint, y aparecen las opciones de resolución interna que teníamos en MGS 2 y 3 del primer volumen. Pero al menos sí se han tratado las escenas cinemáticas que estaban creadas en un formato cómic animado. La resolución era algo borrosa y aquí se ha querido reescalar a alta resolución para ello. Cómo se ha hecho, y si ha habido IA en el proceso o se ha recuperado material original, no tengo ni idea, pero el resultado al menos es bastante fiel al dibujo original.
Lo de la IA me viene ni que pintado. Curiosamente, vuelve a suceder lo que siempre pasa con los juegos de Kojima: que sus temas son casi más interesantes diez años después de su lanzamiento. Porque, de primeras, Peace Walker es un juego sobre el coste de la paz en una época en la que la Guerra Fría y el conflicto nuclear ponían sobre la mesa el debate de si el hombre tiene la capacidad de elegir si se debe pulsar el botón o no... o si debe dejar a una inteligencia artificial hacerlo.
En su momento, no me entusiasmó cómo se trató el legado de uno de los personajes más icónicos que nos dejó Metal Gear Solid 3, pero a día de hoy reconozco que el tema estaba bien planteado. Dentro del legado que quieren dejar los personajes, se nos pregunta si nuestros hechos, recuerdos y comportamientos forman el total de lo que somos y si una IA puede replicarlo. De hecho, Peace Walker lo lleva más allá, porque no se trata solo de replicar una persona, sino de replicar el comportamiento del mundo a través de una ingente cantidad de datos, y eso es precisamente la era del algoritmo y el estudio de mercado en la que estamos sumergidos a día de hoy.
Por todo ello creo que el mundo merece descubrir o redescubrir estos juegos. Una saga que ha hablado tanto sobre el legado no puede quedar enterrada, aunque vaya un poco en contra de su propio mensaje. Al principio de cada arranque de esta Master Collection, Konami sigue poniendo como en la primera edición ese mensaje controvertido de que algunos temas o escenas de esta obra pueden haber quedado anticuados, pero que se muestran tal y como se crearon. Creo que hay algo de vergüenza y cubrirse las espaldas en él, pero es que el mundo es así: somos la acumulación de nuestros momentos más ridículos y también de nuestros momentos más brillantes. "This is good."
Master Collection Vol. 2 vuelve a ser una edición extraña, poco ambiciosa en lo técnico y mucho más valiosa por lo que significa que por cómo lo hace. Metal Gear Solid 4 necesitaba salir de PS3, Peace Walker es más interesante incluso a día de hoy y Ghost Babel es uno de esos extras jugosos que siempre ayudan a decidirse. Podría haberse hecho mucho más, desde luego, porque es la forma de remasterización más básica, hay muchas ausencias de opciones gráficas y pocas mejoras de calidad de vida, pero quizá también es más que apropiado que estos juegos regresen prácticamente como eran. Al fin y al cabo, Metal Gear siempre ha hablado de qué hacemos con aquello que heredamos. Y esta colección permite volver a discutir sobre estos juegos, reinterpretarlos y descubrir que algunas de sus ideas son incluso más interesantes hoy que cuando se escribieron. Que una nueva generación decida qué merece ser recordado de ella.
Comprar Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2- Incluye Metal Gear Solid 4, Peace Walker y Ghost Babel.
- Metal Gear Solid 4 funciona hasta 4K internos y 60 fps.
- Peace Walker parte de la HD Edition desarrollada por Bluepoint.
- No esperes texturas mejoradas ni mejoras de calidad de vida.
- Recupera Metal Gear Database, reconstruida y actualizada para esta edición.
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