Puede que sea una cuestión generacional, pero cada vez parece haber menos interés en lanzar propuestas coloridas y alegres como Astro-Bot o Kirby y La Tierra Olvidada. Salvo honrosas excepciones, y gracias también a los esfuerzos de una industria indie que nos regala de vez en cuando obras maestras como A Hat in Time o Celeste, no hay demasiados estudios que apuesten por este tipo de juegos. Quizás es por eso que apetece tanto algo como Ondeh Ondeh.
Ondeh Ondeh: Kaya's Tasty Tale es el nuevo proyecto de Metronomik, el estudio malasio responsable de No Straight Roads. Sin embargo, aunque la música vuelve a ocupar un lugar fundamental, su nueva propuesta se dirige hacia un terreno muy diferente. Estamos ante una aventura de acción, exploración y puzles inspirada en las culturas del sudeste asiático, con especial atención a las tradiciones, los sabores y el folclore de Malasia.
Hemos podido jugar una pequeña demo de una hora en las oficinas de Bandai Namco de Lyon, y ha sido más que suficiente para poner Ondeh Ondeh en nuestro radar, pues tiene el potencial para ser uno de los juegos más tiernos y con personalidad del año que viene.
Un enternecedor cuento malasio
Su protagonista es Kaya, la hija de Mama y Baba, dos enormes Constructores de Mundos encargados de preservar el equilibrio de Selera. La joven aspira a seguir los pasos de sus padres, pero antes deberá completar una prueba de iniciación y madurez para demostrar que está lista: celebrar un Ritual de Renovación.
Esta premisa propia de un cuento tradicional sirve como punto de partida para hablar sobre la familia, el crecimiento y la búsqueda de la propia identidad. Kaya admira a sus padres, pero también posee una capacidad que la diferencia de ellos: la sinestesia, una cualidad que le permite percibir visualmente los sabores. Gracias a ella puede descubrir a unas criaturas mágicas conocidas como Ondeh, cuyos distintos sabores se representan mediante colores y propiedades específicas.
La relación entre Kaya y sus padres define los primeros compases de la aventura. Mama y Baba son personajes gigantescos en comparación con su hija, algo que el juego aprovecha para construir una sensación de escala muy efectiva. Verlos interactuar con el escenario como si se tratara de un juguete es muy enternecedor, nos conecta inmediatamente a Kaya y refuerza ese aura de cuento que le sienta tan bien.
El tono es cándido, divertido e inocente, pero también derrocha creatividad. Las interpretaciones de los personajes, sus expresiones y un diseño visual cargado de personalidad hacen que este pequeño núcleo familiar transmita muchísimo carisma. Su particular ambientación permite que Ondeh Ondeh se distinga rápidamente de otras aventuras similares. Metronomik no utiliza la cultura malasia como un simple elemento decorativo, sino como la base de su identidad. La arquitectura, la gastronomía, las melodías, los colores y hasta los nombres de sus personajes hablan de su tradición y cultura de una forma pocas veces explorada en el medio.
Aunque la música es uno de sus pilares, Ondeh Ondeh no funciona como un juego de ritmo convencional. No estamos constantemente pulsando botones a partir de indicaciones visuales, sino que el ritmo aparece integrado de una manera más sutil en la exploración, la resolución de puzles y las interacciones con el escenario.
Ondeh Ondeh no utiliza la cultura malasia como un simple elemento decorativo, sino como la base de su identidad
Durante la demostración tuvimos que realizar acciones tan diferentes como preparar un café a Mama, activar plataformas para seguir avanzando o golpear el suelo siguiendo distintas indicaciones visuales, todo ello en base a pequeñas estructuras rítmicas que debíamos deducir. El mundo entero parece construido sobre una base musical, de manera que muchos de sus mecanismos responden al compás de la melodía que acompaña cada zona; de hecho, aunque no siempre la usaremos, Ondeh Ondeh tiene en la parte inferior de su HUD una línea en la que se indica el ritmo de la música en base a octetos.
Esta idea también afecta a la progresión de las melodías. A medida que Kaya avanzaba, la canción que escuchábamos de fondo incorporaba nuevas capas e instrumentos hasta sumar una parte vocal. El crecimiento de la composición coincidía con puzles cada vez más elaborados, estableciendo una relación muy natural entre la evolución de la música y el aumento de la complejidad jugable.
La otra gran herramienta de Kaya son los Ondeh. Cada una de estas criaturas representa un sabor diferente y puede interactuar con el mundo de una manera particular. Aunque la demostración solo nos permitió descubrir algunas de sus aplicaciones, todo apunta a que funcionarán como habilidades con las que resolver puzles, abrir caminos y afrontar futuros combates.
Por ejemplo, en la demostración Kaya descubrió el sabor salado, representado por un líquido de rayas blancas y negras. Este líquido, ante los balidos de ciertas ovejas, se transformaba en bloques que podíamos usar para atravesar zonas; en esta primera parte del título, la mayoría de los puzles se basaban en esta mecánica que mezcla lógica y ritmo. Son rompecabezas muy sencillos durante los primeros minutos, pero hacia el final comienzan a complicarse, e incluso aplicarse en el contexto de un jefe final.
Estas mecánicas basadas en sabores y comportamientos pueden dar mucho juego cuando se añadan más tipos de Ondeh a medida que avance la aventura; al fin y al cabo, nuestra protagonista no puede saltar, por lo que eso abre muchas posibles opciones para plantear desafíos relacionados con el escenario. El combate, por su parte, tuvo una presencia bastante menor. Kaya utilizaba inicialmente una rama para ejecutar ataques simples, pero sabemos que más adelante en la aventura recibirá una cuchara mágica y ampliará sus posibilidades mediante los poderes de los Ondeh.
La sección que hemos probado es demasiado breve para saber hasta dónde llegarán sus mecánicas, especialmente en relación a los Ondeh, que parecen ser la principal mecánica del título. Lo que no admite dudas es su enorme personalidad. Ondeh Ondeh: Kaya's Tasty Tale posee una identidad visual muy reconocible, unos personajes extraordinariamente carismáticos y una manera muy prometedora de integrar la música en la exploración y los puzles. Si Metronomik consigue desarrollar todo el potencial de su mundo sin perder su interesante foco en la cultura malasia, podemos encontrarnos ante una de las aventuras más especiales de 2027.
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