Esta semana ha tenido lugar en San Francisco, California, el Campeonato Mundial de Pokémon (Pokémon WCS) 2026; en el que cientos de jugadores de disciplinas como el JCC o videojuegos troncales y spin-off se han batido en duelo en busca de gloria y premios en metálico. Por supuesto, el formato VGC es el que más interés genera entre los entusiastas, si bien cada año se genera en mismo debate entre círculos dedicados que, admito, me tiene un poco quemado: es la narrativa de que "todos los equipos son iguales" que con el paso del tiempo se ha derivado en el anglicismo slop. Charizard slop, meta slop.
Por si tienes una edad y/o la fortuna de estar muy desconectado de internet en general, debes saber que slop se traduce aproximadamente como pegote, y hoy en día se le atribuye a cosas que dan pereza, que están muy vistas ya o que no resultan atractivas para nadie. En internet se ha abusado tanto ya de la etiqueta que uno podría argumentar que decir slop ya es un slop. ¿Slop slop? Da igual.
El caso es que el público se cansa de ver lo mismo, que hasta cierto punto me parece entendible, y el metajuego de Pokémon en concreto siempre ha arrastrado problemas de esterilidad. Las especies que mejor rinden en el espacio competitivo son bastante limitadas y relativamente fáciles de reconocer, bien porque tienen una generosa suma de estadísticas base o porque acceden a una combinación específica de movimientos, habilidades y objetos que les dan ventaja en alguna clase de contexto. Y como resultado, los equipos top no varían mucho.
Por qué se repiten seis Pokémon
Notablemente, en la nueva era de Pokémon Champions llevamos la friolera de dos regulaciones seguidas viendo triunfar a la misma configuración apodada Big Six: Mega-Charizard Y, Mega-Floette, Kingambit, Basculegion-M, Whimsicott, Garchomp. Tanto es así, que durante la retransmisión de la división Masters hemos visto algún que otro mirror (esto es, dos equipos idénticos luchando entre sí) y momentos "para pensar" como ver al comentarista y ex competidor Aaron Zheng coronando oficialmente a Kingambit como campeón del mundo 2026 conforme aparecía en todos los equipos de los emparejamientos finales.
Situación que, irónicamente, nos recuerda a lo que pasó hace ni más ni menos que diez años cuando el arquetipo CHALK (Cresselia, Heatran, Amoonguss, Landorus-T, Kangaskhan) estaba en todas partes. Ha llovido mucho desde entonces, pero incluso durante la era de Escarlata y Púrpura con su incesante ir y venir de regulaciones siempre hemos visto situaciones parecidas por varios motivos muy sencillos de los que me gustaría hablar bajo estas líneas y que creo que muchos de los que lamentan ver puro slop en directo no tienen presente.
El primero de estos motivos es que "ganar" en Pokémon varía mucho de un contexto a otro. Las partidas clasificatorias que puedes jugar desde casa se deciden al mejor de uno (BO1) y sin ver el equipo del contrario (OTS), lo que abre las puertas a innumerables estrategias diseñadas para pillar al contrario desprevenido. La mayoría de combos explosivos de Pokémon tienen una contrajugada clara y simple, y si el contrario la conoce, deja de ser útil y pasa a ser un malgasto de tiempo y recursos importantes.
Pero en las ligas del circuito, incluyendo regionales, internacionales y el Mundial, se juega en BO3 y con OTS: ambos contendientes saben qué lleva el otro antes de empezar a jugar, y tienen mucho tiempo para ver esas jugadas en acción y reaccionar. El margen para innovar es más pequeño. También es importante tener en mente que los equipos se envían y bloquean antes de empezar el torneo, de tal manera que los competidores eligen con la consistencia en mente: un equipo que más o menos se las apañe contra cualquier oponente es mucho más valioso que uno que tenga mucha ventaja solo cuando se alinean los astros.
La reacción de Pok Yin Evan Choi al ver el equipo de Filip Woźniak, liderado por M-Blaziken.
Los propios contrincantes también afectan mucho al metajuego. Todos, incluyendo la propia The Pokémon Company, tienen a varios jugadores clave con un buen historial a sus espaldas en el punto de mira; y ninguno de ellos desea revelar sus equipos antes de tiempo. Practican en grupos cerrados de amigos, a menudo del mismo círculo, contra arquetipos de equipo que esperan ver específicamente en el entorno del Mundial; a menudo encontrando Pokémon de nicho que nadie espera ver para cumplir ciertos roles específicos.
Este año, sin ir más lejos, hemos visto en el top cut a Lycanroc-Dusk (#71 en el ránking de las partidas clasificatorias, reg. M-B temporada 3) o Blaziken (#54). Takuma Yamazaki, actual campeón del mundo, prescindió del omnipresente Mega-Charizard Y en favor de un Mega-Dragonite que ni siquiera aparece en el top 20 del contexto anterior: el Mundial es el lugar donde estas cosas pueden asomar la cabeza al exterior por primera vez porque el resto del tiempo se cocinan en secreto, a fuego lento y con el telón echado en primer plano.
Algunos tropiezan al ver esto y pensar que puedes ganar con cualquier Pokémon. No es así en absoluto: son nichos que tienen cabida en este contexto, de la misma manera en la que las partidas clasificatorias también ofrecen un marco único para ciertas especies que no vas a ver en un Mundial. Todo el mundo juega en torno al metajuego y usan las mismas plantillas, pero en ocasiones vemos cómo algunos jugadores muy hábiles e inteligentes encuentran maneras originales de tapar ciertos agujeros. Eso es todo.
João Felipe Leite, el jugador más joven de masters, llegó al top 4 abriéndose paso con Lycanroc.
Al final del día, el que no juega Big Six juega en torno a la idea de contrarrestar al Big Six; que es justamente la razón por la que aparecen tan alto Pokémon como Lycanroc o Blaziken. Entiendo que de pereza ver el enésimo Mega-Charizard Y lanzando Onda Ígnea en directo, pero la realidad es que el jugador al otro lado de la pantalla trabaja con unas opciones muy limitadas en lo que a consistencia se refiere, y es probable que en otro tipo de contexto sea perfectamente capaz de ganar con otros Pokémon más pasados por alto en los círculos dedicados.
En YouTube y webs de análisis vemos configuraciones como el Big Six repetidamente porque son las que hacen ruido de cara al Mundial y porque jugadores menos experimentados o habilidosos los importan para llegar más rápido al rango de Master Ball, donde algunos están más abiertos a experimentar con ideas propias, independientemente de que al final salgan bien o mal. Me da que quien dice Charizard slop mira demasiado YouTube y entiende lo justo del entorno del propio torneo.
En otro orden de cosas, la ceremonia de clausura nos dejó con varios anuncios. Entre ellos está la nueva película, Pokémon Wildcard, centrada en el TCG; pero también la regulación M-C de Pokémon Champions (seguramente M3 en España) con Rillaboom, Baxcalibur y las megaevoluciones Z de Lucario, Absol y Garchomp en camino —todos ellos con la misma velocidad base de 151. Cada uno tiene papeletas para buscarse cierto espacio en el metajuego, así que veremos seguramente nuevos arquetipos floreciendo por todas partes tras varios meses de sequía. Celebramos.
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