Hay veces que las referencias demasiado directas en los videojuegos sobran. Pese al homenaje, le quitan seriedad y autenticidad. No sé, imaginaos que a un clon de Monkey Island le llaman Gorilla's Bay o algo así. Pero, en el caso de Queen's Domain, que no podía ser una referencia más obvia y directa a King's Field, creo que no solo es un buen nombre, sino que además el homenaje es adecuado. Este juego necesita gritar que está hecho para los aficionados a la obra de FromSoftware y demuestra que toda regla tiene su excepción. Lo curioso es que, como explicaré más adelante, poco a poco se va transformando también en una experiencia más parecida a lo que podríamos encontrar en un Metroid Prime que en la obra de From.
El nombre de Queen's Domain, además, no es solo por hacer la equivalencia. Toda su historia, aunque tampoco sea lo más importante, gira en torno a esta misteriosa reina durmiente y su isla de Neasied, llena de peligros. Nosotros somos el príncipe que embarca a esta tierra tras una anterior expedición en la que se encontraba nuestro padre y rey. Al llegar, tras un naufragio, comienza una aventura nueva, pero familiar a la vez.
La imagen base está tan bien tratada que se han permitido el lujo de que puedas quitar los efectos de postprocesado para que veas que luce igual de bien
Porque Queen's Domain sigue al pie de la letra el patrón del juego clásico, pero renovado. Como muchos hacen al replicar un survival horror, un RPG o cualquier clásico que hizo mella sobre todo en los 32 bits, aquí se trata de captar al máximo el espíritu, tanto en lo gráfico como en lo jugable, pero adaptándolo a los tiempos modernos. Así, los gráficos de la obra de Freshly Baked Games parecen de la primera PlayStation, pero en absoluto lo son. No solo por la resolución extra, sino porque aplica muchos efectos y shaders para capturar la esencia mediante técnicas modernas. Sabe cómo aplicar una textura pixelada sin estirarla; sabe cómo aplicar un dithering controlado. La imagen base está tan bien tratada que se han permitido el lujo de que puedas quitar los efectos de postprocesado para que veas que luce igual de bien.
Y creo que esta oleada de gráficos low poly está funcionando bien por algo más allá de la nostalgia. Hay algo especial en ver una imagen que a la vez intentaba mostrar un entorno tridimensional realista, pero que todavía no tenía el suficiente detalle, y más cuando la llevas a altas resoluciones. Hay una belleza especial en casi todo lo que muestran estos parajes, primero costeros, luego de templos ruinosos y cada vez más oscuros, que no parece poder dar el hiperrealismo. Y solo por esto, creo que Queen's Domain es más que relevante. Eso no significa que esta estética esté exenta de inconvenientes. En algunos momentos, el tratamiento retro de la imagen puede dificultar la identificación de ciertos objetos o enemigos, hasta que tienes un esqueleto delante de tus narices sin saber muy bien cómo ha llegado hasta ahí, aunque rara vez empaña la belleza de sus escenarios.
El arte de perderse en un buen laberinto
Pero es como juego cuando realmente te atrapa. Y logra seducir, más que por su desafío implacable, que sobre todo en las primeras horas es especialmente exigente, por un diseño de niveles muy logrado. Es uno de esos juegos que, sencillamente, saben cómo crear un buen laberinto, de esos que, posteriormente, pulsas un botón o giras una palanca y estás prácticamente de vuelta al inicio de la zona. De hecho, Queen's Domain usa pocos puntos de guardado porque espera que sobrevivas mediante la paciencia y los atajos. Es uno de esos juegos que logra que te orientes por tu cuenta, sin mapa, donde vas aprendiendo a reconocer los escenarios, sus conexiones y sus puntos de referencia. Así, cada atajo desbloqueado es algo más que una facilidad para la exploración; es una recompensa en sí misma.
Si jugaste a King's Field, el sistema de combate es muy parecido. Si no, decir que aquí la energía es más importante que nunca, porque si no tenemos la barra recargada, nuestros golpes apenas causarán daño. Una manera ingeniosa de luchar contra el machaque de botón y, por qué no decirlo, la escasa inteligencia artificial del enemigo que no podría detenerte si le avasallas. Al tener que posicionarte y esperar a recargar su energía, a él también le da tiempo a tener otra oportunidad de ataque. Además, correr también consume esa energía, de manera que hacerlo sin ton ni son puede dejarte sin fuerzas para golpearlo con eficacia.
Y así, descubres que cada enemigo tiene su patrón y su estrategia. A algunos puedes pegarles y retirarte. Con otros es mejor esquivar antes. Otros, sencillamente, necesitan algunas armas especiales para hacer más daño. Por ejemplo, los esqueletos son resistentes contra las espadas, aunque tengas una de calidad, mientras que una brutal maza o garrote de daño contundente es más efectiva. También ayuda la gran cantidad de armas que puedes encontrar, con sus propias habilidades y una progresión que mejora sus características a medida que las utilizas. Algunas incluso evolucionan en armas diferentes, lo que te anima a experimentar con ese equipamiento que, inicialmente, no parecía demasiado útil.
Claramente, el combate en primera persona no siempre es lo ideal. Se nota que para estos juegos en los que el intercambio de golpes con armas de mano tiene que ser preciso funciona mejor en tercera persona. Quizá cualquier juego con armas de mano lo sea, en general. Para los enemigos comunes, se sostiene decente. No es su mejor apartado, pero se sobrelleva. Para algunos jefes, puede resultar tosco y, en ocasiones, hasta ridículo. La primera pelea de todas, contra el gran esqueleto que guarda una espada por fin decente y no oxidada como la que tenemos, es buena prueba de ello. La estrategia se basa en girar alrededor de él, y girar y girar, en un espectáculo que, visto desde una perspectiva externa, sería de todo menos épico.
Pero ¿sabes qué? Lo más probable es que te dé igual. Porque aunque en parte estás aquí por el rol y los combates, Queen's Domain te captura por esa cualidad que solo tienen los buenos diseños. Niveles bien pensados, llenos de secretos, riesgo y recompensa constante y la promesa de que, poco a poco, un intento más, serás más fuerte o te darán un arma que haga las cosas un poco más llevaderas. Y en esa espiral, comienza tu obsesión. Poco te importará si se juega mejor en primera o tercera persona, si se ve como un juego de PlayStation 1 o de PlayStation 5. Y aquí es donde el homenaje a King's Field se va haciendo a un lado para, poco a poco, darse cuenta de que estás ante algo más parecido a un Metroid Prime.
Quizá al principio no lo parezca, por su alma de RPG, pero lo que vas intuyendo por esa música que suena más a la aventura de Samus que a una banda sonora épica de fantasía se confirma en el momento en que coges la espada de Endu. Es la primera arma que recoges que no es un cacharro oxidado, pero pronto te das cuenta de que también es algo más. Su habilidad para impulsarte hacia delante puede utilizarse tanto en tierra como en el aire, y esto rompe por completo cómo estabas enfrentando el terreno hasta ahora. De pronto, te das cuenta de que la verticalidad va a definir el resto de la aventura y que estás observando no solo lo que tienes enfrente, sino por encima de tu cabeza o debajo de tus pies. Empiezas a dejar de pensar como un RPG y más como un Metroid Prime.
El desafío no disminuye, pero a medida que la exploración va cogiendo forma, es más manejable. Además, el dash de la espada en el aire se puede ir mejorando, de forma que los lugares que no llegabas ni con ella pronto son accesibles cuando le sumas uno nuevo. Y entonces es cuando te dan ganas de volver sobre tus pasos y revisar absolutamente todos los recovecos que podrían guardar el secreto para avanzar o, cuando menos, un buen botín para sobrevivir mejor. Endu no es la única herramienta que permite explorar de nuevas formas. Otras armas, como el Caestus, cuentan con habilidades especiales que pueden utilizarse para ganar altura y alcanzar lugares aparentemente inaccesibles. Es ahí donde Queen's Domain demuestra que no se limita a añadir plataformas a un RPG clásico, sino que entiende de diseño lo suficiente para saber cómo reinterpretar los escenarios.
Hay también pequeños puzles ambientales, mecanismos ocultos y secretos que requieren fijarse en el entorno y experimentar con las herramientas disponibles. En ocasiones, la solución pasa por utilizar un arma de una forma que no habías contemplado, como alcanzar pequeños interruptores con proyectiles. Son descubrimientos que refuerzan la satisfacción de explorar por tu cuenta, porque el juego no te indica nunca dónde debes dirigirte. Eso sí, esta filosofía de exploración a veces se lleva demasiado lejos, y es que hay algunos secretos que pueden ser especialmente difíciles de descubrir, hasta el punto de que completar todo lo que ofrece el juego puede exigir una paciencia considerable o tener que consultar alguna guía por pura desesperación.
Pero, al final del camino, solo te queda una sensación. La de profunda satisfacción; la de que así se construye una de las sorpresas del año. Uno de esos juegos obsesionan hasta llegar al final de este hermoso laberinto. Que en su mudez gritan al jugador mejor que otros títulos llenos de ayudas y guías. Poco te importará entonces si Queen's Domain es una referencia al clásico de From o si se inspira más o menos en Metroid Prime, porque, por el camino, ha construido su propia identidad.
Queen's Domain es una de las sorpresas del año y una demostración de que no hace falta reinventar todos los elementos de un género para crear algo con personalidad propia. Su combate puede ser algo tosco, especialmente contra algunos jefes, y la escasez de puntos de guardado puede hacer que sus primeras horas sean especialmente duras. Pero son defectos que terminan pesando poco frente a la extraordinaria calidad de su exploración. Sus laberintos interconectados, sus secretos y la progresión de las habilidades de movimiento consiguen que cada nuevo descubrimiento te impulse a seguir investigando. Es un juego que empieza apelando a la nostalgia por King's Field y termina conquistándote con las virtudes de un gran Metroid Prime, hasta conseguir su propia identidad. Una de las sorpresas del año.
Comprar Queen's Domain- Excelente diseño de niveles, interconectado y lleno de atajos.
- Gran cantidad de secretos que recompensan la curiosidad.
- Dirección artística retro muy cuidada y con personalidad.
- Una progresión que anima constantemente a explorar más.
- Combate cuerpo a cuerpo tosco, especialmente contra algunos jefes.
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