Análisis de Thronebreaker, un tablero de juego que cobra vida

Análisis de Thronebreaker, un tablero de juego que cobra vida
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Una valerosa reina despojada de sus tierras, deberá hacer frente al todopoderoso imperio de Nilfgaard. Pero a la hora de luchar, aquí las cartas son las verdaderas reinas del asunto. Une una atractiva historia y componentes de exploración y estrategia y tienes el modo campaña del popular juego de CD Projekt: Gwent. En el análisis de Thronebreaker: The Witcher Tales te contamos cómo se desenvuelve este complejo tablero de juego.

La creación de este Thronebreaker me cogió por sorpresa. Sabía que CD Projekt iba a dejar descansar a la saga The Witcher un tiempo, pero tenía que haber imaginado que seguirían lanzando otro tipo de juegos en su más que atractivo universo. Teniendo en cuenta que no hay mejor forma para introducir a los jugadores de un juego de cartas que un modo Historia, la aparición de este Thronebreaker entonces no debería haberme sorprendido tanto. De hecho, de esto va el asunto, de afianzar Gwent e introducir a más jugadores a sus mecánicas, ya que no se comportan exactamente igual que un heredero de Magic.

The Witcher Tales acompaña al título, para que no se nos olvide que forma parte de la saga del brujo. Y sí, aunque no de protagonista, el lobo gris hace acto de presencia pues es crucial en los acontecimientos que se relatan en este capítulo. Pero la protagonista absoluta es la reina Meve, reina de Lyria y de Rivia en plena Segunda Guerra contra Nilfgaard con su reino ocupado por los oscuros y a costa de una traición. Un personaje que no aparece en los juegos (tan sólo uno de sus hijos hace acto de presencia en Blood & Wine), pero sí en los libros, concretamente en La Sangre de los Elfos.

La campaña que he vivido en Thronebreaker: The Witcher Tales es larga y acota buena parte de esta Segunda Guerra contra Nilfgaard, tiempo suficiente para conocer un personaje valeroso y, sobre todo, muchos acontecimientos y personajes que conocimos tanto en el juego como en los libros. Desde secundarios que me hicieron reír en La Espada del Destino como el caballero andante Eyck de Denesle hasta la batalla del Yaruga donde el propio brujo se gana el derecho (y no sólo el apodo) a llamarse Geralt de Rivia.


Guerra de cartas

Según la propia CD Projekt, Thronebreaker es un RPG. Lo cierto es que no estoy de acuerdo. Ya no sólo porque aquí no hay niveles, sino porque la progresión que caracteriza a esta aventura tiene más que ver con la estrategia que con un juego de rol.

Las partidas se desarrollan en un tablero de Gwent algo más simplificado, pero más atractivo a la vista.
Las partidas se desarrollan en un tablero de Gwent algo más simplificado, pero más atractivo a la vista.


Supongo que vende más lo segundo, pero recorriendo los reinos del Norte bajo esta perspectiva isométrica, encontrando eventos en el camino en el que los recursos y las consecuencias dependen de tus acciones, me ha recordado mucho más a un juego como FTL o The Banner Saga que a un RPG.
Porque aquí, lo importante para mejorar tu ejército es el oro, los recursos y tus efectivos, tanto para mejorar tu campamento como para la creación de tu mazo de cartas. ¿La diferencia? Si bien estos juegos podían ser crueles en ocasiones, Thronebreaker es más blando con el jugador, permitiendo reintentar todas las partidas y no castigando la falta de exploración ni las malas decisiones.

Análisis de Thronebreaker, un tablero de juego que cobra vida


La campaña es larga y acota buena parte de esta Segunda Guerra contra Nilfgaard

No os asustéis aquellos que no hayáis jugado antes a Gwent. Es cierto que el juego hace estragos para intentar condensar toda la información y las reglas en la primera hora sin echarte en el proceso, pero poco a poco verás que toda la aventura es un tutorial para aprender a convertirte en un maestro de este juego de cartas. Como el tutorial es demasiado escueto, tendrás que aprender muchas reglas por el camino y a veces a base de repetir algunas batallas, pero poco a poco irás cogiendo el truco a las cartas y las distintas combinaciones posibles entre sí para realizar jugadas demoledoras.

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En el mapa podremos encontrar diferentes recursos y misiones secundarias.
En el mapa podremos encontrar diferentes recursos y misiones secundarias.


La diferencia con otros juegos de cartas, como Hearthstone y su modo Aventura, es que aquí se introduce una campaña completa, con su propia historia, eventos y decisiones que tomar, en el que los combates se resuelven mediante una versión algo modificada del Gwent, que además resultará más atractiva, tanto visualmente como jugablemente, para los iniciados. El camino por el mapeado es un laberinto cada vez más intrincado que oculta todo tipo de secretos, eventos y recursos a descubrir.

Este mapa es el principal terreno de juego. Si vamos directos a nuestro objetivo principal, es posible que sudemos un poco, pero sobre todo que no veamos el global de lo que el juego tiene por ofrecer, ya que explorando a conciencia descubriremos no sólo oro y recursos, sino nuevas cartas y personajes que añadir a nuestra colección, así como misiones secundarias que expanden la historia de la contienda de la reina Meve. Las horas se multiplican explorando cada rincón y sacar todos los recursos no es tarea fácil, ya que hay tesoros escondidos en mapas del tesoro y bajo llave por todo el terreno, que nos darán también avatares, dorsos y cartas para el modo multijugador de Gwent. Una suculenta forma de atraer también a los que ya están enganchados a esta modalidad multijugador.

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Defendiendo el territorio

Así, Thronebreaker es en el fondo un enorme tutorial para Gwent, pero se disfruta como una campaña trabajada y más larga que modos similares. Hay diferencias con el propio juego de cartas base, pues cambian las funciones y estadísticas de algunas unidades, mientras que el campo de batalla no es exactamente idéntico. Por esta condición de ser una versión algo simplificada, puede que recorramos algún que otro capítulo aplicando estrategias muy similares y dejando de lado otros estilos de juego, pero creo que lo que intenta Thronebreaker no es fácil.

El detalles de las cartas, sobre todo, las que están en movimiento, está muy conseguido.
El detalles de las cartas, sobre todo, las que están en movimiento, está muy conseguido.


El juego hace malabares entre su componente de estrategia, sus batallas y su historia. La parte de mejora en el campamento es bastante básica, y funciona más como un limitador de tu potencial para poder aprender cada tipo de cartas poco a poco, más que elegir tu propio camino. Todo lo que tiene que ver con la historia, sin embargo, funciona mucho mejor. He podido comprobar como esa famosa "elección del mal menor" se aplica a mis partidas, perdiendo a ciertas unidades importantes que abandonan la compañía por no estar de acuerdo con mis decisiones y, cuando es un personaje que realmente te gusta o usas mucho como cartas, duele.

A veces tendremos que tomar decisiones, y no siempre será fácil, pues todas tienen consecuencias.
A veces tendremos que tomar decisiones, y no siempre será fácil, pues todas tienen consecuencias.


El juego hace malabares entre su componente de estrategia, sus batallas y su historia

Las misiones secundarias puede que no tengan tanto peso para la trama principal en lo narrativo, pero se nota y mucho en las opciones de tu mazo, hasta el punto de encontrar a personajes poderosos que se sumarán tanto a tu baraja como a la cantina, en la que podrás hablar con ellos. A diferencia de los recursos más básicos, es casi obligatorio buscar a dichos personajes, pues no sólo suponen más horas de juego, sino que amplían tus posibilidades y enriquecen la historia. Otro de sus mejores apartados es la aparición no sólo de misiones principales y secundarias, sino de eventos que el juego llama «puzles» en los que tendremos que resolver un tablero con unas reglas y un mazo predefinidos. Los hay sencillos, desafiantes y algunos muy complicados que nos han provocado verdaderos quebraderos de cabeza, pero que sin duda se han convertido en nuestros favoritos al lanzarnos un reto en el que tenemos que pensar cada movimiento a riesgo de repetir de nuevo toda la jugada.

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A la larga, Thronebreaker: The Witcher Tales como juego se hace algo repetitivo

El estilo artístico que recrea toda la obra se ajusta bastante al que ha utilizado la saga The Witcher para ilustrar sus escenas estáticas, con la particularidad de que ahora están más animadas para representar las distintas conversaciones que se suceden. Hay un narrador que cuenta cada uno de los sucesos y se entremezcla con los diálogos, mientras que en otras ocasiones la conversación se desarrolla casi de la forma clásica que utiliza un JRPG o una novela visual. Lo que sorprende, sin embargo, no es tanto su estilo visual como las voces de Thronebreaker, completamente dobladas a nuestro idioma. No debería, ya que ya pudimos ver, o más bien escuchar, voces en español en el juego de cartas Gwent con anterioridad, incluidos una Ciri y Geralt un tanto peculiares en el tutorial, pero el trabajo que se ha hecho en Thronebreaker tiene un buen nivel y no era fácil, ya que el estilo de estos juegos suele ser algo más recargado que de costumbre. Se agradece el gesto, que además sirve para asegurar un poco más el hecho de que el esperado Cyberpunk 2077 llegue también a nuestro idioma.

Los diversos diálogos se acompañan con buenos modelados, al estilo de las viñetas de la saga The Witcher.
Los diversos diálogos se acompañan con buenos modelados, al estilo de las viñetas de la saga The Witcher.


Por último, el juego puede controlarse tanto con ratón como con mando. Se nota que CD Projekt ha vuelto a crear un sistema que permita que sea la elección que sea, ambos controles resulten cómodos. A veces, estos controles que no se casan con nadie suelen dar problemas, pero Thronebreaker los resuelve bastante bien. Por su perspectiva isométrica y dado que el lanzamiento original es en PC, con las versiones de consolas previstas para diciembre, empecé de forma natural a jugar con ratón y teclado, pero al darme cuenta de que existía la posibilidad de jugar con mando, descubrí un control muy bien adaptado y que incluso se hacía algo más cómodo en la exploración. Lamentablemente, se nota que no está pulido del todo, y que terminará de perfilar cuando llegue esta futura versión de consolas, ya que algunos momentos, como el campamento, no funcionan con un mando entre las manos.

La historia de la reina Meve se divide en capítulos hasta formar una campaña de más de 30 horas.
La historia de la reina Meve se divide en capítulos hasta formar una campaña de más de 30 horas.


A la larga, Thronebreaker: The Witcher Tales como juego se hace algo repetitivo, no lo voy a negar. Su estructura comienza a despuntar tras el primer capítulo, pero una vez que conoces todas las reglas y te has llevado las primeras sorpresas, la exploración puede antojarse algo repetitiva, así como algunos combates por repetir las mismas estrategias. Pero a medida que esto va haciendo mella, también lo hace una historia que va interesando más y que cuenta de una forma muy gráfica cómo fue todo el conflicto de la Segunda Guerra nilfgaardiana prácticamente en su totalidad. Para muchos admiradores tanto del trasfondo del juego como de la obra de Sapkowski, será más que suficiente. Y para que si el juego te deja con más ganas de Gwent, que probablemente lo hará, saltes de inmediato al más competitivo modo multijugador, donde probar todo lo aprendido con Thronebreaker. Pero eso ya es otra historia.

Muy Bueno

Sin sello
Análisis de Thronebreaker, un tablero de juego que cobra vida

Thronebreaker: The Witcher Tales

Por: El equipo de 3DJuegos
Sin sello

Thronebreaker logra introducir mediante una aventura muy entretenida, con una historia bien desarrollada y componentes de exploración y gestión, el popular juego de cartas Gwent que se introdujo en The Witcher 3 por primera vez y con el que CD Projekt espera competir en el cada vez más vasto campo de batalla de juegos de cartas. Como introducción a Gwent, es espléndido. Como historia, con su desarrollo y decisiones, muy entretenido. Como estrategia y exploración puede hacerse algo repetitivo, pero es probable que para entonces ya estés enganchado al relato de la reina Meve.

  • La mejor campaña que podría tener un juego de cartas
  • Las decisiones influyen en tu mazo.
  • El diseño de cartas y de algunas misiones y puzles
  • Su componente de exploración de recursos se puede hacer algo repetitivo
  • El inicio puede ser algo complejo para los jugadores no iniciados en Gwent o las cartas en general
Jugadores: 1-2
Idioma: Textos en español y voces en español
Duración: 30-35 horas (mínimo)
Ver requisitos del sistema
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