Cuando se trata de ver series que van de juegos mortales, soy la primera en la fila. Da igual que sean obras live-action, como El Juego del Calamar, Battle Royale y Alice in Borderland, o animes/mangas como As the Gods Will, Kings Game o Mirai Nikki. Hay algo en la premisa de mezclar pruebas con muertes atroces que me mantiene enganchada en la pantalla. Por lo tanto, no iba a perderme el lanzamiento de Shiboyugi: Juegos mortales para ganarse el pan, propuesta que ha estrenado su primer capítulo hoy en Netflix. Se me hace raro hacer una mala crítica; la industria del anime últimamente se está coronando con obras como Sentenced to Be a Hero, pero no tengo muy claro lo que acabo de ver y necesito comentarlo para, tal vez, ahorraros tiempo.
Unos juegos mortales muy descafeinados
Que Shiboyugi: Juegos mortales para ganarse el pan haya optado por meter a un grupo de lolitas japonesas en una mansión llena de trampas me parece, cuanto menos, original. También me lo parece su estilo artístico, que no duda en utilizar escenas que parecen salidas de un cuadro pintado con acuarelas. Podría haber sido una propuesta distinta dentro de un género que destaca por tener un gran número de obras en sus filas, pero me parece que, con un solo capítulo, se ha equivocado de enfoque.
Admito que suelo ser crítica con este tipo de productos. Sin ir más lejos, me cansé de Kings Game por ser redundante y con Mirai Nikki por una larga serie de sinsentidos, como la actitud del protagonista. Sin embargo, otros como la adaptación live-action de Alice in Borderland, El Juego del Calamar (la primera temporada), Angels of Death o Death Parade me tuvieron en el bote. No todo tiene que ser un battle royale, por supuesto, y Shiboyugi me había llamado más la atención por tratarse de una escape room mortal que por ver a gente matándose entre sí.
Entiendo el ritmo pausando y que primen el misterio y la lógica por encima de la acción. Mi problema es que, para tratarse de unos juegos mortales, la animación (que no el estilo artístico) no puede ser más anticlimática. Eso por no hablar de que la primera muerte que encontramos te deja del todo frío. Ni un poquito de sangre en una mansión llena de trampas. Tengo que destacar también que el doblaje en castellano no es el mejor que he visto dentro de la plataforma y que, tal vez, me haya pasado una mala jugada.
Me sorprende que, tratándose de Studio DEEN, uno de los más veteranos con obras como Ranma ½ o Fate/stay night, el resultado sea tan estático. Cierto es que no es la primera vez que este recibe una crítica al respecto, ya que suelen primar el arte por encima de la espectacularidad para así reducir costes.
Podría excusarlo alegando que no todos los animes tienen que estar al nivel de la animación de Solo Leveling, pero vivimos en tiempos exigentes. Hace poco vi un anime de princesas y romance, The Fated Magical Princess, que demuestra perfectamente que la calidad visual no va ligada al género de acción. De hecho, me atrevo a señalar que es de lo mejor que he visto en cuanto a acabado final en mucho tiempo.
Antes os decía que buscaba ahorraros tiempo, pero lo cierto es que, dado que se trata de una propuesta tan particular, a lo mejor lo ideal es animaros a sacar vuestras propias conclusiones. A lo mejor a vosotros no os choca que en un anime de juegos mortales ni haya acción o sangre ni el acabado sea el más puntero. Lo que sí que puedo decir es que yo seguramente me baje del barco y espere a otras propuestas como Horror Collector o Roll Over and Die, que se estrena mañana mismo.
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