He ido a ver Super Mario Galaxy al cine, y me gustó. Me lo pasé muy bien con ella, y no solo por los cientos de guiños, también me pareció muy interesante el ritmo al que se suceden sus secuencias, sus peleas y el tiempo que dan al desarrollo de sus personajes; sí, sé que es prácticamente inexistente. Antes de explicarte por qué la película me entró tan bien tengo que aclararte cuál es mi profesión. Además de escribir sobre videojuegos, soy profesor y profesional de marketing digital desde hace ya 20 años. Por lo tanto, he visto, estudiado y analizado cómo pasábamos de leer artículos de blog al sentarnos en el baño nada más levantarnos por la mañana, a consultar vídeos de tiktok. Para sorpresa de nadie, el cerebro de una persona se moldea a través de los hábitos. Si haces más lo segundo que lo primero, serás más afín a una forma de recibir mensajes que a otra. Yo ya tengo más de 40 años, así que he pasado mucho más tiempo leyendo artículos largos y con calma, así como libros, que consumiendo contenido en las redes sociales actuales. Sin embargo, eso no ocurre con las generaciones más jóvenes (como la Generación Z).
Hace un par de semanas, di una clase de escritura para desarrollar textos para empresas. Les pedí a mis alumnos que escribieran un texto sin usar IA. No fueron capaces. Fue como si les pidiera que se clavaran alfileres debajo de las uñas. Ayer tuve mi primera ronda de revisiones de trabajos fin de máster. Se supone que los alumnos se ven antes un vídeo de 30 minutos sobre cómo hacerlo, pero llegan a mí sin haberlo visto. Los que lo ven, aseguran que no han acabado de entender lo que se les ha contado. La cuestión es que no están acostumbrados a recibir la información como se hacía hace 20 años. No me voy a poner apocalíptico porque seguro que mis padres dirían algo parecido sobre mi generación: que somos más tontos, más vagos y prestamos menos atención. Trabajando en marketing, yo simplemente analizo los cambios de tendencia, aprendo a trabajar con ellos y adapto los mensajes de mis clientes a las nuevas audiencias. No juzgo, me adapto.
En publicidad es un CTA, en cine es ahora un último descubrimiento revelador
Esto, por supuesto, nos conduce a una generación acostumbrada a las reglas de TikTok. Lo que quiere decir que los tiempos que dura un vídeo han de ser cortos, tienen que existir estímulos cada dos segundos (sí, en serio, cada dos segundos), y que la estructura de esos vídeos tiene que estar marcadísima. Tiene que estar diametralmente claro cuál es el gancho del vídeo, la continuación de ese gancho, el giro por la mitad para conseguir que se reconecte con el mensaje y un remate potente. En publicidad es un CTA, en cine es ahora un último descubrimiento revelador. Y así se configura la película de Super Mario Galaxy. Es una película preparada para gente que percibe la narrativa de forma distinta a como se hacía antes, para personas que se han acostumbrado a recibir información de forma diferente, a golpe de estímulos y no de construcción narrativa. Es lo que hay.
Sí, Super Mario Galaxy es una peli tiktokera, pero eso no es malo ni bueno
A mí no me molesta ni lo más mínimo que estas estructuras tan tiktokeras se usen para películas como la de Super Mario Galaxy, porque le van bien. Mario no necesita backstory, sino que pasen cosas a toda leche. Para mí, el juego más estimulante es el clásico Lost Levels, y ese juego va tan rápido, tienes que ir a tanta velocidad, que también es bastante tiktokero, si me entendéis. Es decir, es una estructura muy útil para ciertas historias y que se empleará hasta la saciedad. Es el futuro del cine orientado en las generaciones presentes, si queréis mi opinión; y si tenéis hijos, ya os la habréis encontrado en muchas series infantiles. El problema está en cómo los fundamentos de esta tiktokización se llevan a narrativas tradicionales. A mí me molesta que esto se use para llevar One Piece o Frieren al anime, y que se aplauda cuando se hace.
No es que los de 40 nos hayamos quedado viejos, solo que se ha asentado una estructura narrativa nueva a la que no estamos acostumbrados
Me refiero a rebajar el tiempo de desarrollo de los personajes, quitarle valor a la parte narrativa más pura para dilatar con luces y estímulos las peleas. Sé que os gusta a muchos, pero me da vergüenza ver la batalla en la que Coby demuestra lo que vale. Se invierte en luces de colores en las peleas, pero no en una mejor dirección cuando se habla. Ya sabéis a lo que me refiero. Estos días me he puesto a ver Sentenced to be a Hero y le ocurre tres cuartas partes de lo mismo, especialmente en la primera mitad de la primera temporada. Se sustituye la profundidad narrativa de antes por las situaciones hiperestimulantes que, todo sea dicho, funcionan mejor para hacer vídeos de reacciones en tiktok. Justo por esto ahora te encontrarás con tantos vídeos acerca de no sé por qué pero me gustaban más los anime de los 90.
Pero no nos deprimamos. No es que los de 40 nos hayamos quedado viejos y desfasados por no conectar con estas narrativas, solo que ha nacido y se ha asentado una estructura narrativa nueva a la que no estamos acostumbrados. No tenemos un hábito desarrollado para disfrutarla. Yo ni soy capaz de perderme en el doomscrolling de las narices, pero no por ello la rechazo. Como profe de marketing y como alguien muy interesado en la narrativa, quiero ver qué nos puede ofrecer esto. Para mí, Super Mario Galaxy es justamente muy interesante por esto, y aunque tiene mucho margen de mejora, es un buen punto de partida para ver a dónde llegamos con este ritmo tiktokero. De todos modos, os digo esto y también que al volver a casa tras ver la peli de Mario, me puse a releer El Señor de los Anillos empezando por la Comunidad del Anillo, y cómo he disfrutado del ritmo tan manso, tranquilo y sugerente de Tolkien.
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