La industria de los videojuegos ha cambiado una barbaridad durante los últimos lustros y ya es evidente que las grandes compañías desarrollan sus experiencias buscando la mayor rentabilidad posible. Dicho pensamiento ha provocado que los directivos tengan una confianza ciega en datos, análisis de mercado y otras estadísticas que reflejan las tendencias de los jugadores; lo que, en algunas ocasiones, ha conducido al lanzamiento de títulos poco memorables y fracasos comerciales. Ahora, un jefe de Baldur's Gate 3 aborda este tema recordando que, tras tantos tropiezos por sus procedimientos a la hora de producir experiencias digitales, las empresas AAA están mirando el panorama indie.
Michael Douse, responsable de publicación en Larian Studios, ha aplaudido a Hangar 13 por lanzar un Mafia: The Old Country "más pulido, más rico en mecánicas y con una mayor fuerza narrativa" que cualquier entrega previa de la franquicia. El usuario LexerLux ha respondido a la publicación del profesional diciendo que "elegir algo específico y hacerlo bien parece que es un arte perdido en el diseño de videojuegos y no sé por qué". Pero resulta que Douse sí sabe el motivo detrás de este fenómeno y todo pasa por un cambio de mentalidad en las grandes empresas que ha afectado significativamente a los productos que nos llegan a los jugadores.
"Gran parte de la industria ha estado obsesionada con los datos durante tanto tiempo que, a lo largo de generaciones de talento, la habilidad (institucional y/o intelectual) de guiarse por el instinto se ha vuelto un arte perdido", empieza Douse. "Este es el motivo por el que los AAA se están quedando perversamente fascinados con lo indie. Los indies no tienen datos; deben confiar en sus instintos. A veces, ves juegos que están haciendo algo muy específico en los AAA (seguir su instinto, su corazón), pero sigue confinado en la práctica institucional de analizarlo todo a través de los datos disponibles".
Los datos no pueden predecir lanzamientos potentes o fracasos sonados
Douse continúa diciendo que "los conjuntos de datos son cada vez más inútiles" porque no son capaces de predecir el mercado al 100% y, por ende, no ven venir lanzamientos potentes o fracasos sonados. "Así que, si no puedes confiar en los datos y has perdido el 'instinto' institucional que impulsa el furor de la expresión (define un juego), te atascas. Si es público, cunde el pánico. Te vas a lo seguro (lo cual es peligroso). Por ende: los géneros desaparecen, hasta que los indies crean hits e introducen nuevos datos".
De este modo, Douse observa la industria de los videojuegos y el desarrollo de títulos AAA como un proceso cíclico que se alimenta, en parte, de los grandes éxitos del panorama independiente. Desde luego, los jugadores han notado el cambio en el desarrollo de experiencias y el apego de las grandes compañías por los datos; con suerte, este pensamiento cambiará en el futuro para apostar más por las aventuras que confíen en el instinto de los creativos.
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