Los simuladores de caza, aunque no sean las aventuras más populares del mundo, tienen un público fiel, y de vez en cuando surgen más propuestas que buscan satisfacerlo. Un ejemplo claro es theHunter: Call of the Wild, que ocho años después de su lanzamiento aún congrega picos de 5.000 jugadores. Os cuento todo esto porque hace unos días John Romero, toda una leyenda de la industria del gaming, reveló el sorprendente origen de este tipo de títulos.
Durante el último episodio del pódcast de Nightdive Studios (vía PC Gamer), Romero compartió una anécdota surrealista que involucra el deseo de ejecutivo texano de Walmart. Este capricho, aparentemente trivial, terminó desembocando en el desarrollo del primer Deer Hunter, un juego que, ignorando el mítico Duck Hunt para NES y su enfoque más arcade, se convirtió en el catalizador de todo un género. A continuación, les comparto las palabras exactas de John Romero:
"En los años 90, Walmart tenía un poder inmenso en el sector, ya que una gran cantidad de personas compraban allí sus juegos, en formato físico y con sus respectivas cajas. Increíblemente, y para nuestra fortuna, GT Interactive se convirtió en el guardián de todas las ventas de Walmart. Eran ellos quienes decidían qué juegos llegarían a sus estanterías. Tuvimos la suerte de ser los 'niños mimados' de GT Interactive. Lo curioso es que el principal comprador de Walmart estaba en Texas. Cuando GT se reunió con él para presentarle 'todos los juegos que íbamos a poner en la tienda', el ejecutivo, admitiendo no saber nada de software y confiando por ello en GT, les dijo: 'Saben, no sé cómo jugar a ninguno de estos juegos de alienígenas espaciales y todas esas cosas que siguen poniendo en las estanterías. Lo que quiero es un juego de caza de ciervos. Si hacen uno de esos, les garantizo que se venderá todo'".
GT Interactive, una firma editora ya extinta desde 1999, aceptó el reto. Habían adquirido recientemente Wizard Works y, en esencia, les indicaron: "Necesitan hacer un juego de caza de ciervos". Y así nació Deer Hunter. El resto, como se dice, es historia. Poco a poco fueron apareciendo más títulos dentro del género, pero se puede afirmar que este fue el primer simulador de caza en el sentido más estricto. Naturalmente, y sabiendo que existe hasta un simulador de ser una tostada, era de esperar que con el tiempo alguien hubiera tenido esta idea.
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