La evolución de sus ideas convirtió a los móviles en el sector más rentable para los videojuegos
El truco de Steve Jobs era "simple": siempre vendía el futuro, pero lo hacía a través del presente. Quería que la tecnología fuera humana y, por ello, intentó trasladar esa filosofía a cualquier momento, incluso a aquellos en el que el caos de cables y las decisiones complicaban un poco las cosas. Por ello, su gran regreso a Apple tiene tanto precio como guion: el acuerdo de compra entre Apple y NeXT (la compañía que fundó al marcharse) por 395 millones de euros.
NeXT no fue un éxito masivo en ventas, pero sí una caja de herramientas que vio cómo su software acabó siendo la base del macOS moderno, casi como la cocina real del renacimiento de Apple. De hecho, antes de regresar a la compañía que fundó para salvarla, Jobs reparó su mito con "Think different", un lema (y a la vez campaña) que no vendía especificaciones, vendría pertenencia, tribu y autoestima tecnológica.
En 1998, la llegada del colorido y simple iMac G3 se vivió como una forma de vivir la evolución de internet, una manera de ser parte de la nueva corriente que dominaba el sector. En ese escenario, Jobs entendió que el diseño también es control y confió en que menos puertos y menos opciones podrían dar pie a aspectos más funcionales que, además, llevarían al usuario a agradecer la falta de decisiones.
Tres años después, la presentación en sociedad del iPod reforzó esa idea: ahora podías tener 1.000 canciones en tu bolsillo gracias a un precio de entrada (459 euros) que marcó época tanto para Apple como para el consumo digital. Así, el iPod es importante por lo que insinúa, ya que juntó en un mismo concepto un hardware bonito, un software sencillo y una tienda digital. No era un simple reproductor, era un sistema en sí mismo.
Las otras grandes operaciones de Steve Jobs
Muchos no lo saben, pero Pixar fue otra jugada maestra para Steve Jobs. Cuando Disney compró la compañía por un acuerdo que rondó los 7.000 millones de euros, Jobs se volvió el accionista clave por el papel que había asumido en la compañía. Esta operación es el ejemplo perfecto del patrón del norteamericano, ya que casi nunca ganaba por volumen, sino por influencia. Así, si controlas la experiencia, controlas tanto el relato como la caja.
En 2007, la presentación del iPhone reflejó la apuesta más ambiciosa de Apple y, al mismo tiempo, la jugada que marcó su rumbo actual: un dispositivo "tres en uno". Tenías un teléfono, un iPod y un dispositivo de internet, así que no hablamos de modestia, sino de una declaración de guerra. Aquí, el iPhone no triunfó por una pieza concreta, lo hizo por una interfaz que convirtió "tocar" en un idioma interactivo universal.
En 2008, el estreno de la App Store con sus primeras 500 apps cambió el escenario. De golpe y porrazo, el móvil no era un producto terminado y un ecosistema cerrado, era una plataforma que crecía cada semana. Este cambio dio pie a un nuevo sueño laboral, uno en el que cualquier persona con una buena app podía ganar dinero. Al mismo tiempo, también generó un nuevo escenario de ansiedad, ya que pasabas a competir en un mercado definido por ser un escaparate infinito.
Apple redefinió la forma de jugar
En este escenario, la App Store consiguió cambiar la definición del gaming, ya que la tecnología debía ser invisible. Si no se ve, te olvidas que pagaste por ella y acabas pagando otra vez, una práctica que provocó que el mercado móvil sea el más rentable de la industria del videojuego tanto por su volumen de ventas como por su número de ingresos.
Así, el legado de Jobs no se limita a Apple, sino también a su influencia en el estándar de producto moderno: la keynote como espectáculo, las actualizaciones como ritual y el ecosistema como una jaula dorada. En 2026, el mundo sigue copiando su receta y aspectos como el diseño, la narrativa y el control de la información dominan el sector. La "experiencia" ya no es un extra, sino el producto principal.
La historia y las decisiones de Jobs explican por qué hoy todos buscan ser una plataforma, ya que ha calado la idea que asegura que aquel que controle la tienda controlará el destino del creador. En este escenario, su pasado importa: ahora, tanto el iPhone como la App Store no solo cambiaron de móviles, sino que modificaron cómo se financia, cómo se distribuye y cómo se juega. Así, Jobs cambió los videojuegos con una idea que nació en el seno de NeXT: "Piensa diferente".
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