Cada cierto tiempo, internet intenta rescatar un "truco casero" que promete arreglar tu vida sin gastar un euro o gastando muy poco, tal y como sucede con el truco de la pajita. El último que circula con fuerza es muy curioso, ya que consiste en colocar una moneda encima del router del Wi-Fi. Según los textos que lo difunden, ese gesto tan simple bastaría para reforzar la señal y acabar con los cortes y la lentitud. Suena casi mágico, y justo por eso engancha, ya que todos querrían una mejor cobertura a cambio de una moneda que tienes por casa.
La teoría que se cuenta es que el metal de la moneda ayudaría a distribuir mejor las ondas y a redirigirlas hacia dónde más falta hacen. El problema es que esas mismas páginas que recomiendan el truco reconocen, apenas un par de líneas después, que no existe una base científica que lo respalde y que podría llegar a ser contraproducente. Te venden el remedio y, con la boca pequeña, admiten que no funciona.
Lo que pasa de verdad cuando pones la moneda
El medio alemán GameStar decidió comprobarlo. Un redactor puso una moneda sobre el router y midió la señal con ella y sin ella. ¿Resultado? Sin la moneda, los datos eran ligeramente mejores incluso en velocidad de transferencia, pero la diferencia fue mínima. Tiene sentido: una moneda es muchísimo más pequeña que la longitud de onda de la red Wi-Fi, así que no puede actuar como antena ni reflector útil. En el mejor de los casos no hace nada, pero en el peor de ellos estorba.
Entonces, ¿por qué estos mitos se propagan tanto? La explicación está relacionada con varios factores: son baratos de reproducir, suenan plausibles y saltan de un idioma a otro sin que nadie se moleste en comprobarlos, ya que verificar da menos clics que prometer magia. De hecho, el propio GameStar rastreó el origen del consejo y encontró un artículo en español. Repetido mil veces en webs que se copian entre sí, el bulo acaba pareciendo sabiduría popular cuando lo cierto es que nadie ha mejorado nunca su conexión colocando calderilla sobre el aparato.
La buena noticia es que sí existen trucos reales y gratuitos. La OCU y medios como Xataka coinciden: pon el router en un punto central y elevado, nunca en el suelo ni en un armario. Mantenlo lejos de paredes gruesas, espejos, peceras y, sobre todo, microondas, cuya radiación trabaja muy cerca de la frecuencia del Wi-Fi. Orienta las antenas en direcciones distintas, usa los 5 GHz cuando estés cerca y los 2,4 GHz para llegar lejos, y cambia a un canal menos saturado si vives en un bloque.
Si tras todo esto sigue habiendo zonas muertas, la solución no es una moneda, sino un sistema mesh o un PLC que llevan la señal donde el router no alcanza. La moraleja, así, es sencilla: la red está llena de consejos que no cuestan nada porque no valen nada. Los que de verdad funcionan suelen ser más aburridos, pero al menos te dejan ver la serie sin que se congele en el momento clave.
Imagen principal hecha con inteligencia artificial
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