El estudio de Herman Narula ha cambiado de rumbo y sigue sin materializar su promesa
Herman Narula es el cofundador y CEO de Improbable, una de tantas empresas británicas que centran su actividad en desarrollar videojuegos. A diferencia del resto, la de Narula cuenta con un toque distintivo, ya que nació con una promesa enorme: simular mundos gigantes con economía propia y jugabilidad compleja. ¿El resultado? Casi una década después, sigue sin haber muchas noticias sobre sus planes de futuro o sus proyectos.
Un camino lleno de promesas
En 2017, Improbable protagonizó una ronda mastodóntica de inversión que le llevó a recaudar 500 millones de dólares, el equivalente a 460 millones de euros. Liderada por SoftBank, una empresa que ya puso el ojo en OpenAI, este movimiento generó expectativas sobre los MMO del futuro, ya que las promesas de Narula encajaban a la perfección en la narrativa de evolución del medio que suelen marcar estas historias.
La tecnología estrella de su empresa fue SpatialOS, una herramienta pensada para que miles de jugadores y sistemas convivan en servidores distribuidos. Hablando rápido y haciendo un resumen muy práctico, podría decirse que hablamos de un mundo online convertido en una ciudad que nunca duerme. Así, antes de que la idea del metaverso se convirtiera en el deseo de las grandes tecnológicas, Narula ya prometía un modelo similar.
SpatialOS no quería ser "otro motor", buscaba ser una infraestructura permanente que fuera capaz de alimentar a mundos llenos de vida. Esta frase, dicha por el propio Narula para convencer a los inversores, encaja a la perfección con la historia de su producto: vender una narrativa tan grande que nunca pudo llenar las expectativas. Así, podría decirse que se trató de ciencia ficción industrial, pero los peces gordos con las carteras llenas nunca quisieron verlo.
¿Qué pasó con Improbable?
Con el tiempo, el camino de Improbable comenzó a torcerse y afloraron los problemas que afrontaba el estudio: cambios en los proyectos, reajuste en las ambiciones de estos y una modificación de sus intereses para encontrar un modelo capaz de sostener el nivel de inversión. Todo esto llevó a Narula y otros miembros de la compañía a reconocer que se habían convertido en un "venture builder", un término poco conocido en el mundo hispano que significa que construyen, invierten y buscan qué funciona.
Dicho con otras palabras, Improbable pasó de prometer un producto estrella (casi milagroso, de hecho) a ser una empresa centrada en la clásica táctica de "ensayo y error". En el plano financiero, los medios británicos señalan que las pérdidas acumuladas ya superan los 500 millones de euros y, como consecuencia directa de ello, se enfrentan a una rentabilidad irregular. Vamos, el clásico escenario de una compañía emergente del mundo tecnológico, solo que en este caso contaron con una inversión gigantesca detrás.
En paralelo a este fracaso, Narula aprovechó el paso del tiempo para conducir su relato hacia las sociedades virtuales y los mundos online como infraestructura social, un aspecto que conecta con conceptos tan populares como metaverso, economía e inteligencia artificial. Así, una pieza clave de su presente es M² (MSquared), ya que se le asocia a mundos virtuales y construcción de experiencias persistentes. Así, Narula mantiene su obsesión original tanto por la escala como por la simulación, pero sigue sin materializar dicha visión en realidades.
El día a día de Herman Narula
Para algunos usuarios, Herman Narula tiene cada vez más cara de Peter Molyneux, solo que este último sí está detrás de algunos títulos históricos como Fable o Black & White. De hecho, en los últimos años ha tenido más relevancia por su opinión del mundo político o empresarial que por su impacto en el sector de los videojuegos. Así, hace unas semanas protagonizó varias portadas, pero fue por sus críticas al clima fiscal de Reino Unido.
Según Narula, el ambiente es tan tenso en la región que cree que han perdido el foco, ya que considera que están más centrados en recaudar dinero que en financiar proyectos con futuro. Por ello, explicó de forma pública sus motivos para abandonar Reino Unido, lo calificó todo como una "falta de visión tecnológica" por parte del gobierno y señaló que estaba interesado en cambiar su residencia para vivir en Emiratos Árabes Unidos.
Para muchos, este movimiento refuerza la narrativa negativa en torno a Narula, pero él asegura que se trata de un clásico: "El talento se va a lugares en los que siente más estabilidad y ambición". Así, mientras sigue protagonizando una de las historias más polémicas del mundo de los videojuegos, su nombre aparece como inversor principal en startups de datos. Con ello, demuestra que su visión ha cambiado: ya no busca el MMO del futuro, sino construir una parte esencial de la industria.
Hace unos días, Narula tuvo que desmentir rumores de compras relacionadas con cultura digital, un pequeño recordatorio de que su figura se ha visto relacionada con el metaverso, coleccionables y NFT. Así, la lectura está clara: vendió un futuro a escala gigante y se vio obligado a recular por plazos, regulación, paciencia del mercado y, por encima de todo, dinero. Puede que no haya inventado los "MMO del futuro" que prometió, pero sí está buscando la forma de impulsar la idea de mundos persistentes como infraestructura.
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