VisionQuest son dos series en una. La primera es valiente e inteligente, está llena de buenas ideas y se atreve a explorar el trauma de Visión desde dentro de su propia cabeza. La segunda es una serie de pacotilla que solo quiere hacer lo mismo que lleva lastrando a Marvel en los últimos años, y que a estas alturas no tiene ningún interés dentro de un género de superhéroes más que sobresaturado. Las dos comparten título, reparto y protagonista, y se pasan el testigo a mitad de temporada. He podido ver los ocho episodios, y hasta ese momento estaba realmente entusiasmado.Tranquilos, no os voy a hacer spoilers, pero sí os adelanto la sensación con la que me he quedado: la de una serie que se pierde por el camino y termina en el mismo despropósito referencial y superheroico de siempre.
Visión también se siente fuera de lugar
Tras los eventos de Bruja Escarlata y Visión (WandaVision) y Doctor Strange en el multiverso de la Locura, Visión vive escondido para evitar que nadie a usarlo como arma, mientras atraviesa una profunda crisis de identidad e intenta hallar su propósito comunicándose con las inteligencias artificiales integradas en su programación, que aparecen como avatares humanos de J.A.R.V.I.S., F.R.I.D.A.Y. o E.D.I.T.H. Su aislamiento se rompe cuando ponen precio a su cabeza y debe huir junto a un misterioso adolescente. Su mayor obstáculo será Ultrón (James Spader), que regresa no solo como voz, sino con forma humana, con la que Vision trata de conectar como figura parterna.
Resulta muy divertido cuando la serie muestra esa mente fragmentada que nadie más puede ver ni oír
Dentro de esa trama, me fascina que a Visión le pase como a muchos de nosotros: se siente fuera de lugar. Y no solo porque su amor haya quedado sepultado bajo una montaña, aunque eso ayuda a sentirse un poco raro en la vida. La serie lo deja claro con una frase que funciona como punto de partida del personaje y que surge en una conversación muy interesante entre Visión y Ultrón, cuando los dos tratan de entender qué es eso de la humanidad: "Estoy solo y los humanos me parecen criaturas contradictorias". Es una definición sencilla pero retrata muy bien a un sintezoide que conserva todos los recuerdos de su vida anterior y ninguna de las emociones que deberían acompañarlos.
A partir de ahí, me gusta mucho que este Visión sea un overthinker, que no deje de darle vueltas a sus traumas, y que cada noche revise su vida como si fuera una peli. Es una costumbre muy estoica, la de pasar revista al día entero antes de dormir, y es un detalle pequeño que lo humaniza. Además conecta con lo mejor de WandaVision: tratar al personaje como alguien que intenta entenderse a sí mismo, no como un superhéroe con una gema del infinito en la frente. Por desgracia, no dura mucho.
A estas alturas imagino que coincidimos conmigo en que Wanda y Visión son tal para cual, y VisionQuest también lo es con WandaVision, al menos durante sus primeros tres o cuatro episodios. Visión es uno de mis Vengadores preferidos de los cómics, y en el UCM mi vínculo emocional con él no ha hecho más que fortalecerse, sobre todo gracias a su relación con la Bruja Escarlata, porque, ¿quién puede no enamorarse de Elizabeth Olsen y su Wanda? Por eso me emocionó tanto comprobar que VisionQuest arranca entendiendo qué hacía especial a esa pareja y qué significa para él seguir adelante sin ella. De nuevo, no dura mucho.
La mente de Visión en un lugar concurrido
La gran idea de VisionQuest, la que me tuvo enganchado durante los primeros episodios, es convertir la mente de Visión en un lugar habitado. Las inteligencias artificiales creadas por Tony Stark viven ahí dentro como arquetipos mentales interiores, y la propuesta tiene un aire jungiano evidente, muy en la línea del Libro rojo, aquel cuaderno en el que Jung pasó años anotando e ilustrando sus conversaciones con las figuras que le hablaban en sus sueños. Algo de eso hay en estas IA que discuten con Visión como si fueran partes de él mismo, y entre ellas está Ultrón, claro, que es esa parte de nuestras personalidades con la que no siempre estamos de acuerdo, pero que de vez en cuando tiene razón, aunque no nos guste lo que representa de nosotros. La serie se puede considerar perfectamente como la versión Marvel de Del revés (Inside Out), solo que aquí las emociones han sido sustituidas por los asistentes virtuales de un millonario con serios problemas paterno filiales.
Paul Bettany ya avisó de que esto iba de trauma intergeneracional, de padres e hijos y de negar el dolor
Es una gran idea poder ponerle por fin cara a todas las IA creadas por Tony Stark. J.A.R.V.I.S., F.R.I.D.A.Y., E.D.I.T.H. o los brazos robóticos TONTO y TÚ dejan de ser voces, interfaces de usuario y lucecitas para convertirse en personajes de carne y hueso, cada uno con su carácter. Tiene su gracia que J.A.R.V.I.S. tenga ahora la cara de James D'Arcy, que ya fue el Edwin Jarvis de Agent Carter, cuando durante años tuvo la voz del propio Paul Bettany. Y resulta muy divertido cuando la serie muestra esa mente fragmentada que nadie más puede ver ni oír. Ojalá hubieran apostado más por desarrollar este escenario hasta el final y menos por la acción de siempre.
Todo esto luce gracias a un tremendo diseño de producción, especialmente a la hora de representar el mundo mental interior de Visión. Ahí asoman algunas ideas cyberpunk realmente estupendas, un bonito guiño visual a Control que los que hayáis jugado a la aventura de Remedy reconoceréis al vuelo, y una de las referencias más chulas y divertidas que he visto jamás a El exorcista. Y mola mucho que hasta los créditos finales cambien según lo que pase en cada episodio.
Por fin un Ultrón a la altura de James Spader
Al menos la serie, con todas sus carencias y defectos, logra por fin sacarle partido a Ultrón como villano y al actor que le interpreta. James Spader no había vuelto al personaje desde Vengadores: La era de Ultrón (Avengers: Age of Ultron), en 2015, una peli que nunca supo muy bien qué hacer con él, y aquí tiene por fin el espacio que aquella peli le negó para lucirse. Es también la pieza que mejor encaja en otra de las obsesiones de VisionQuest: la serie aborda una gran cantidad de daddy issues desde distintos puntos de vista y personajes, y eso siempre es interesante.
Paul Bettany ya avisó de que esto iba de trauma intergeneracional, de padres e hijos y de negar el dolor, y no exageraba. Ultrón como padre de Visión, Visión como padre a su manera, Tony Stark como padre ausente de todas esas criaturas digitales... El árbol genealógico de esta serie da para varias sesiones de terapia.
Cómo no, dado el actual contexto social, la serie tenía que poner en juego en algún momento un tema de actualidad que la anclara a nuestra realidad, y ese tema es, chorprecha, el uso de la IA en nuestro día a día. Lo hace, pero tampoco se moja demasiado. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que Disney invirtió mil millones de dólares en OpenAI hace menos de un año. Pero la serie no va de eso, al menos, no al principio, y es el principio lo que mola, aunque luego VisionQuest se convierta en una serie completamente diferente que redirige su argumento hacia algo mucho menos interesante. Por lo menos una serie muy coral, donde no todos los actores son geniales, pero destacan muchos secundarios, incluyendo la breve aparición de mi querida Diane Morgan, a la que muchos conoceréis como Philomena Cunk. Tal vez el Thomas Shepherd de Ruaridh Mollica, Tommy para los amigos, resulte de vez en cuando francamente insoportable, pero su cambio de registro es el mejor resumen de la doble personalidad de VisionQuest.
Los guiños que no te obligan a nada
Una de las cosas que más me han gustado de VisionQuest es cuando las referencias a la historia de Marvel dejan de tener un peso explícitamente narrativo. Hay un momento en el que un detalle tan pequeño como unas simples gafas une a uno de los personajes secundarios de la serie con Tony Stark y Peter Parker de una manera sutil y elegante. Si lo pillas, es genial; si no, no te has perdido nada. Así deberían funcionar siempre los universos compartidos. Lo mismo pasa con el legado de los cómics. Que en la serie se mencione al Doctor Horton y a su primer hombre sintético a lo mejor no le dice nada a la mayoría de los espectadores, pero a los marvelitas más veteranos nos tendrá dando volteretas laterales de emoción.
De nuevo, una serie de Marvel demasiado dependiente de su pasado y de su futuro
Phineas Horton es el científico que creó a la Antorcha Humana original, aquel androide que debutó en el primer número de Marvel Comics en 1939, al que se hizo un guiño en la primera peli del Capitán América, y que en los cómics de Los Vengadores de los años setenta se reveló que el cuerpo de Visión se había construido a partir de aquella Antorcha, una revelación que, como manda la tradición, los propios cómics se encargaron de poner en duda años después. El caso es que Vision Quest se sabe al dedillo el manual del fanservice y al menos ahí tampoco falla ¿Dónde está el problema?.
Pues en la contradicción que define a toda la serie. Cuando VisionQuest usa la memoria de Marvel como un guiño para el fan, es una serie elegante y generosa. Cuando la usa como un peaje obligatorio para entender la trama, se convierte en un muro. De nuevo estamos ante una serie de Marvel demasiado dependiente de todo lo anterior, que no enganchará a quien no esté un poco al día con la continuidad de estos personajes, a pesar de sus constantes esfuerzos por volver a contar cosas de otras series y pelis de la casa. Pero eso no es lo peor, lo peor es que también es demasiado de todo lo que está por venir.
Un episodio bisagra lleno de parches
Hay subtramas tan metidas con calzador, tan condensadas y recortadas, y tan complejas que si uno no llega con los deberes hechos seguramente no entienda nada. Y tampoco es una garantía, ojo: a media serie se nota un corte tremendo que sirve para parchear y replantear todo, con los personajes atrapados en un extraño y teatral episodio en el que tienen que explicar for dummies lo que está pasando, porque la acción, inexplicablemente, no lo hace. Es el episodio que redirige la serie hacia su monótono y poco inspirado final.
La serie habría sido de lo mejor de Marvel en los últimos años con dos o tres episodios menos
Tanto se notan los parches que se nota que hay momentos que han sido rodados con mucho tiempo de diferencia, o que pertenecen a planteamientos argumentales completamente diferentes. Un ejemplo: hay un momento en el que un personaje, de una escena a la siguiente, va con una ropa completamente diferente, y no es un detalle menor. Por decirlo de alguna manera, y sin hacer spoiler, en un momento va vestido de buzo en un plano y aparece de fallera mayor en el siguiente. Imagino que lo arreglarán digitalmente para cuando ese episodio se publique en Disney+, pero en el material previo para prensa me ha resultado tan desconcertante como cómico.
No me extraña, porque VisionQuest arrastra una gestación de lo más accidentada. El proyecto se anunció en 2022 bajo la supervisión de Jac Schaeffer, la creadora de Bruja Escarlata y Visión, y en 2024 se replanteó por completo con Terry Matalas (Star Trek: Picard) como showrunner. El rodaje, que se esperaba para finales de 2024, no arrancó hasta marzo de 2025 en los estudios Pinewood y terminó en julio de ese mismo año. Se hizo con el título provisional de Tin Man, como el hombre de hojalata que solo quería un corazón (y al que también se hace un guiño en la serie). Desde entonces ha pasado más de un año de posproducción, y por el camino se llegó a rumorear que se habían probado varios finales distintos y que las IA aparecían casi siempre con forma humana para ahorrar en efectos visuales. No sé cuánto hay de verdad en esos rumores, pero viendo la serie entera es difícil no acordarse de ellos.
Le sobran dos o tres episodios
La serie habría sido de lo mejor de Marvel en los últimos años con dos o tres episodios menos dedicados a la sobreexplotación argumental y a la acción superheroica más tópica, típica y torpe. El problema es que no termina de decidir para quién está hecha. Si su intención era hacer una serie para los fans, el relleno para que guste también a todo el mundo se hace aburrido, y todo para meter aquí y allá unas escenas de acción poco inspiradas que, sinceramente, tampoco aportan gran cosa. Si trataba de hacerla para todo el mundo, bueno, es igual de aburrido, y además sigue sin explicar eficientemente todo lo que pasa. Ni chicha ni limoná. No se puede hacer feliz a todo el mundo, por mucho que Disney insista en ello una y otra vez.
Para colmo, los dos últimos episodios duran 62 y 68 minutos y son los más largos que ha hecho nunca la tele de Marvel. Entiendo que habrá quien disfrute muchísimo de esa segunda mitad, y si lo tuyo es la acción, los tiroteos y los personajes secundarios con cero carisma metidos a la fuerza por si suena la flauta y vuelven a aparecer en algún momento en otra serio peli, aquí vas a estar como pez en el agua. Pero yo vine por el viaje interior que prometía el título, y ese viaje se queda a medias.
Otra serie que solo prepara la siguiente
Al final, toda la serie no sirve más que para seguir preparando la presentación formal de Los Jóvenes Vengadores (Young Avengers), como ya hicieron antes Agatha, ¿quién si no? (Agatha All Along), Ojo de Halcón (Hawkeye) o Ms. Marvel. Todo apunta, aunque Marvel no lo haya confirmado, a una más que posible adaptación de La Cruzada de los Niños , la saga de Allan Heinberg y Jim Cheung en la que Wiccan y Speed, los gemelos que creen ser hijos de la Bruja Escarlata, salían en busca de su madre. Si conocéis el cómic, o recordáis cómo terminaba Agatha, ya sabéis por qué Tommy importa tanto.
Deja la sensación de haber partido de una idea original e interesante para acabar en un refrito
Y ahí está el verdadero problema. Una cosa es compartir universo narrativo y otra muy distinta depender tanto de tus producciones anteriores y, sobre todo, del próximo estreno. VisionQuest es otra producción de Marvel Studios y Marvel Television que deja la sensación de haber partido de una idea original e interesante para acabar en un refrito de lo de siempre, que solo sirve para presentar nuevos personajes de lo más soso que regresarán (o no) en una próxima peli o serie. Ya no se curran ni las escenas postcréditos: la de esta serie no sorprende, no hace gracia y es de lo peor que ha hecho Marvel. Qué pena que esta Marvel sea incapaz de volver a enamorar y de salir de su bucle autorreferencial. Empecé VisionQuest muy emocionado y la he terminado con la sensación de haber visto media serie estupenda y otra media que ya me sé de memoria.
Hay una frase que es clave en toda la serie y que Visión ya pronunció en WandaVision, cuando consolaba a Wanda tras la muerte de su hermano: "¿Qué es la pena, si no amor perseverante?". No se me ocurre mejor manera de explicar lo que siento al terminar VisionQuest. Si todo esto me da pena, será porque sigo queriendo a estos personajes. Tenéis la cita el 14 de octubre en Disney+, con los dos primeros episodios: disfrutad de la primera mitad, de lo que viene después ya hablaremos.
En 3DJuegos | Llevo 20 años buscando una peli de artes marciales que me guste más que Ong Bak 2 y no la he encontrado
Ver 0 comentarios