Hay películas que, con el paso de los años, ganan una relevancia que quizá no tuvieron cuando se estrenaron en el cine. Por ejemplo, Hijos de los hombres y su visión de una sociedad colapsada y de la crisis política del viejo continente; Contagio y cómo despuntó durante la pandemia de la COVID-19; e incluso El show de Truman y cómo lo que en un principio era una comedia que satirizaba la televisión ahora es un reflejo de las redes sociales. Sin embargo, Civil War salió en un momento en el que planteaba una guerra civil en Estados Unidos causada por la polarización política. Ahora, la obra magna de Alex Garland acaba de llegar a Prime Video España y está entre las diez películas más vistas en nuestro país.
Una guerra civil desde la perspectiva del periodismo
Para quienes no la conozcáis, Civil War nos lleva a unos Estados Unidos contemporáneos que han quedado divididos en cuatro partes. Por un lado, tenemos los Estados Leales, que controlan la capital, Nueva York y todo el centro del país hasta Nevada; luego tenemos la Florida Alliance, que controla este estado y la zona que va desde Georgia hasta Oklahoma; también están las Fuerzas Occidentales, que apenas controlan California y Texas; y, por último, el Nuevo Ejército Popular, que controla toda la zona norte y noroeste.
En este caso, los Estados Leales representan un Estado autoritario con un presidente en su tercer mandato que ha propiciado esta secesión, enfrentándose a la Florida Alliance y a las Fuerzas Occidentales en una guerra en dos frentes. Garland alude a que el Nuevo Ejército Popular, a pesar de su tamaño en territorio, apenas tiene papel en la guerra, aunque también se encuentra enfrentado a los Estados Leales. Así, con esta premisa, la sorpresa de Civil War como película es que, lejos de tratarse de una cinta bélica al uso, centrada en batallas masivas, movimientos de soldados y estrategias de ataque, nos anima a seguir a un grupo de periodistas que tratan de documentar el conflicto mientras los Estados Leales pierden territorio y tratan de llegar a Washington.
Y ahí está la verdadera magia de la película. Además de no explicar de forma tradicional las causas de la guerra, una decisión deliberada del director —conoceremos lo sucedido de pasada, a través de los diálogos de los personajes—, Civil War no es una alegoría sobre republicanos contra demócratas, sino una película que trata las consecuencias de la división social, las ideas extremistas y cómo la exposición constante a la violencia puede terminar convirtiéndola en algo cotidiano y transformar a las personas. Esto último, de hecho, se deja ver en su dupla protagonista: Lee (Kirsten Dunst), una fotógrafa de guerra experimentada y blindada ante la violencia, y Jessie (Cailee Spaeny), una fotógrafa novata que sigue los pasos de Lee y que deberá dejar de lado su lado humano, a riesgo de que eso mismo la cambie para siempre.
Un planteamiento interesante donde el espectador puede ver sus paralelismos con la vida real, aunque eso no es lo único que la convierte en una buena película. Con un 80 % en Rotten Tomatoes, la mayoría de las críticas aplaudieron desde la fotografía hasta la tensión constante y el lado humano de sus protagonistas, además de su espectacular diseño sonoro. Eso sí, también recibió críticas de quienes consideran que, a pesar de la cercanía con el mundo real, la ambigüedad de Garland sobre los motivos del conflicto y sus combatientes hizo que muchos no entendieran bien el alcance de dicha guerra civil.
Ahora, Civil War tiene una nueva oportunidad de llegar a un público todavía mayor gracias a Prime Video. Ayer mismo, la película llegó al catálogo del servicio de suscripción de Amazon y, en apenas 24 horas, es la sexta película más vista en España esta semana. Así que, si queréis una buena película que ver esta noche de viernes o durante el fin de semana, ya sabéis.
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