La adolescente empollona que siempre solucionaba las cosas de manera milagrosa con su portátil en todas esas pelis de acción que no te gustan de los últimos años, ahora va a la universidad. Y sigue siendo un poco pedante. No lo digo yo, es el corazón de Ironheart, la nueva serie de Marvel Studios que llega a Disney+ con muchas promesas bajo la coraza… y con no pocas dudas sobre lo que está intentando contar.
La culpa, desde luego, no es de Dominique Thorne. De hecho, la actriz vuelve a interpretar a Riri Williams con un nivel que, honestamente, le queda grande a la producción que protagoniza. Porque sí, Ironheart tiene destellos de brillantez, de potencial genuino, pero es una serie que se retroalimenta de su propia mitología sin terminar de saber qué quiere ser. Y lo que podría haber sido una película muy entretenida, se convierte en una serie de seis episodios que, para cuando empieza a despegar, ya ha consumido buena parte de su carburante narrativo.
¿De qué va realmente Ironheart?
Ironheart arranca justo después de los acontecimientos de Black Panther: Wakanda Forever. Riri vuelve a MIT, pero no tarda en regresar a Chicago, donde la pérdida y el trauma suponen un lastre emocional para la protagonista. En el plano estrictamente superheroico el conflicto central gira en torno a la clásica dicotomía entre ciencia y magia. Un concepto interesante, que la serie decide explorar a través de dos personajes que encarnan ambos extremos del espectro: Riri como heredera tecnológica de Iron Man, y Parker Robbins, alias The Hood, como un delincuente de poca monta que accede a un manto mágico con poderes.
El reparto es de primera: además de Thorne y Anthony Ramos como The Hood, tenemos a Lyric Ross (que brilla, aunque no le den mucho espacio ni se detalle tanto su trama como me hubiera gustado) y Alden Ehrenreich, a quien la mayoría de so fans odiaron como un joven Han solo en la saga Star Wars, sin demasiado motivo, diría yo. Creo que estos dos personajes secundarias merecían mucho más mimo por parte de lso creadores de la serie y que podrían haber soportado junto a Thorne el peso de una temporada centrada en sus personajes, sin tener que recurrir a complicarse la vida con otra trama que, si bien también resulta interesante, podría haber sido el eje de su propia temporada. O película, porque en general, el visionado de estos 6 episodios me ha hecho pensar que o bien estaba viendo dos pelis interesantes mal ensambladas o bien el planteamiento de dos temporadas de una serie condensadas sin demasiado acierto.
Al responsable a lo mejor hay que buscarle detrás de las cámaras, donde encontraremos a a Chinaka Hodge como creadora y showrunner, con Ryan Coogler y su esposa Zinzi Evans produciendo. Coogler, que presentó al personaje en Wakanda Forever, se nota involucrado… pero también limitado por una estructura narrativa que parece más interesada en encajar piezas del UCM que en contar una historia sólida.
Una miniserie de seis episodios que podrían haber sido cuatro
Marvel ha intentado algo distinto con Ironheart: lanzar los seis episodios en dos tandas, tres por semana. Una estrategia que recuerda al experimento que hicieron con Echo, y que tampoco funcionó demasiado bien por motivos similares. Y es que no hay que rascar mucho para darse cuenta de que de estos seis episodios, dos episodios enteros podrían haber acabado tranquilamente en la mesa de montaje sin que se perdiera nada relevante.
La serie presenta varias tramas excesivamente alargadas en las que no se termina de desarrollar profundidad ninguno de los temas que presentan, desde el desencanto profesional y aspiracional que sufren muchos jóvenes de talento, hasta la inteligencia artificial, la culpa o ese otro tan insistentemente replicado en los últimos años dentro de la cultura pop de la "familia encontrada". Todo eso aderezada por escenas de gente haciendo como que teclean en ordenadores, niños repelentes y escenas del tipo bricomanía a cámara lenta con aspiraciones de videoclip que resultan sonrojantes.
No es que la construcción de personajes y escenario que se hace durante las más de dos horas anteriores no esté bien, pero resulta excesiva
No es hasta la mitad del tercer episodios de la serie empieza a ofrecer la ficción superheroica que uno esperaría de una serie de Marvel. y esta funciona estupendamente, incluso deja con ganas de más, pero es comprensible que estamos antes una serie de Disney+ y no ante uno de los grandes estrenos cinematográficos de Marvel Studios. con todo, este tipo de momentos entran estupendamente, la verdad, y se agradecen entre tantas escenas de los mismos personajes repitiendo prácticamente las mismas conversaciones. No es que la construcción de personajes y escenario que se hace durante las más de dos horas anteriores no esté bien, pero resulta excesiva. Porque justo cuando parece que la cosa va a remontar, a mitad del tercer episodio, nada menos, aparece por fin algo de la fantasía superheroica que uno espera en un producto Marvel. El problema es que ese arranque tarda más de dos horas en llegar. Y para entonces, puede que el espectador medio ya haya desconectado.
Tecnología y magia: un gran acierto… desperdiciado
Con todo Marvel por fin ha metido mano a una de las cosas que además ganas tenía de ver, la fusión entre tecnología y magia, algo que aparecía tímidamente de Spider-Man en No Way Home, y que en Ironheart tiene en su foco en uno de los personajes más interesantes que Marvel ha presentado en la última década, Zelma Stanton (Regan Aliyah) y que tiene su origen en las últimas etapas de los cómics del Doctor Extraño.
Y justo cuando estaba empezando de disfrutar de todo esto, a algún guionista se le ocurren ideas como que con un imán de desguace y un cable de acero puedes retener a una armadura nivel Iron Man en la parte trasera de una furgoneta, o la pirueta de que a una misteriosa capa mística virtualmente indestructible se le puede cortar un trocito con un láser para llevársela a tu base de operaciones y comprobar tras todo tiempo de pruebas, que efectivamente es algo completamente indestructible.
¿Para quién es esta serie?
No sé si la fanbase de Ironheart es especialmente numerosa, pero esta serie no parece diseñada para ampliarla. Y es una verdadera pena, porque con un poco más de foco, y menos capítulos, podríamos haber tenido dos estupendas películas de dos horas con ideas interesantes y con una protagonista capaz de sostener el peso dramático y emocional de una historia que hablara de todas esas cosas que esta miniserie quiere concentrar en seis episodios.
Creo que al final, el espectador que no esté ya comprometido con el UCM difícilmente aguantará hasta los últimos capítulos
Creo que al final, el espectador que no esté ya comprometido con el UCM difícilmente aguantará hasta los últimos capítulos, donde la serie por fin despega. Y eso es un fallo estructural importante. Pero bueno, teniendo en cuenta que el proceso de etsa serie no parece haber sido fácil y que muchos fans han dado la serie por cancelada en mas de una ocasión desde su anuncio, a los mejor los fans de Ironheart pueden darse con un canto en los dientes y estar agradecidos de haber logrado ver finalmente algo. Lástima que ese producción que cierra la Fase 5 de Marvel Studios, vuelva a dejar esa sensación de insatisfacción que Marvel lleva ya dejando varios años y que comienza a ser ya muy preocupante. Especialmente en un momento del universo Marvel en el que hace falta recuperar el entusiasmo perdido.
Ironheart sirve, como no podía ser de otra manera, para adelantar nuevas tramas y villanos. Tiene su correspondiente escena postcréditos, y deja la puerta abierta a futuras apariciones del personaje. ¿Temporada 2 de Ironheart? Ya veremos. Creo que Riri es un personaje que merecía un poco más de cariño al escribir su historia, y un poco menos de metraje.
En 3DJuegos | Marvel quiere hacer esta peli desde 2019 y yo verla desde el 2000. Tal vez se cumplan nuestros deseos en 2028
En 3DJuegos | Si también te quedaste colgado con el final de la mítica serie animada de Spider-Man, Marvel te va a dar una alegría
Ver 4 comentarios