The Boys llegó a Amazon Prime en 2019 con la energía nuclear de una serie diseñada para apelar, muy inteligentemente, a los gustos de un público masivo. Homelander, el capitán América de pesadilla que Eric Kripke construyó como vehículo para hablar del excepcionalismo americano y de la toxicidad del poder, es un personaje que funciona precisamente porque te reconoces en partes de él que preferirías no reconocer. Seguramente has pensando en esas partes, y por eso te ha gustado The Boys. No pasa nada, la ha hecho para que así sea. La serie tiene buena mordida, lo reconozco: su sátira del capitalismo corporativo disfrazado de heroísmo, y Antony Starr hace con Homelander algo que muy pocos actores consiguen, que es convertir a un psicópata en el tipo más carismático del planeta. Ha funcionado, por si había dudas: durante cinco temporadas, The Boys ha sido una de las series más comentadas de la plataforma y Homelander uno de los personajes más reconocibles de la ficción reciente.
Y sin embargo, mientras The Boys acumulaba millones de suscriptores y Homelander se convertía en el meme favorito de media internet, había otra serie haciendo algo mucho más difícil, mucho más raro y, en mi opinión, bastante más interesante. Una serie que empezó exactamente el mismo año, que comparte la premisa general de superhéroes disfuncionales y que lleva cuatro temporadas explorando territorios que The Boys nunca se ha asomado a mirar. Se llama Doom Patrol (la Patrulla Condenada si como yo, tienes más años que la cima de las montañas y recuerdas las primeras ediciones de sus cómics en España). Bueno, se llamaba, porque le dieron cerrojazo. Si ya la conoces, probablemente estás asintiendo con la cabeza mientras lees esto. Si no, te cuento por qué deberías ir a buscarla a HBO.
Un cómic que cambia tu manera de leer a los superhéroes
Doom Patrol no empezó en 2019. Empezó en 1963, en las páginas de My Greatest Adventure, y lo hizo tres meses antes de que los X-Men aparecieran en las viñetas de Marvel, con prácticamente la misma premisa: un grupo de inadaptados con poderes que no encajan en el mundo normal y que aprenden a convivir con lo que son. La historia de quién llegó antes ha quedado enterrada bajo décadas de mitología mutante, pero los que saben lo saben. Lo que convirtió a Doom Patrol en algo más que una curiosidad histórica fue lo que Grant Morrison hizo con ella a finales de los ochenta: tomar esos personajes y empujarlos hacia territorios que el cómic de superhéroes en general no había visitado nunca, mezclar el absurdo de los Monty Python con la angustia de Kafka y el surrealismo de Buñuel para hablar de trauma, de identidad y de lo que significa sobrevivir a una vida que no pediste. Es una de esas etapas que los aficionados al cómic atesoran como un tesoro extraño y fascinante, y Morrison se hizo un nombre en la industria gracias a ella.
Lo que convirtió a Doom Patrol en algo más que una curiosidad histórica fue lo que Grant Morrison hizo con ella a finales de los ochenta
Jeremy Carver, el showrunner de la serie televisiva, entendió que su trabajo no era traducir aquello sino reconstruirlo, de manera que fuera una invitación a que la gente que viera la serie se lanzara a la lectura de los cómics originales. Lo hizo con una fidelidad que no es otra cosa que amor absoluto en las ideas originales y fe ciega en la calidad de esos conceptos. Doom Patrol en pantalla tiene la misma energía perturbadora y cariñosa que el cómic de Morrison: esa combinación de rareza total y emoción genuina que hace que puedas estar viendo algo completamente absurdo y al mismo tiempo verte representado de una forma que las series más convencionales raramente logran. La serie arrancó en DC Universe, la plataforma que DC lanzó en 2019 y luego dejó morir con discreción, y terminó sus cuatro temporadas en HBO Max en 2023 con más pena que gloria. Lo cual dice bastante sobre cómo trata la industria a las cosas que no encajan en ningún molde rentable.
Los personajes de The Boys son caricaturas; los de Doom Patrol son espejos de feria
La crítica más honesta que se le puede hacer a The Boys, y es una crítica compatible con reconocerla como buena serie aunque no me guste, es que sus personajes tienden a ser más función que persona. Homelander es el capitalismo con capa. Butcher es el trauma masculino del hombres CIS heteronormativo que empieza no entender el mundo con mucho resentimiento acumulado. Starlight es la buena fe institucional que aprende que el sistema no merece su fe. Todos funcionan perfectamente dentro de la sátira que Kripke quiere construir, y eso es muy meritorio, pero cuando la serie termina, lo que te llevas es una crítica social político muy poco sutil y algo disfuncional (incluso comparada con la segunda temporada de Daredevil: Born Again). The Boys te enseña cosas sobre el mundo, y no lo hace mal del todo. Doom Patrol te enseña cosas sobre ti, y lo hace muy, muy bien.
The Boys te enseña cosas sobre el mundo, y no lo hace mal del todo. Doom Patrol te enseña cosas sobre ti, y lo hace muy, muy bien
Cliff Steele es un piloto de carreras cuyo cerebro fue trasplantado a un cuerpo robótico después de un accidente que él mismo provocó, y además intenta ser mejor padre de lo que fue cuando tenía cuerpo de verdad. Larry Trainor es un piloto de la fuerza aérea de los años sesenta que vive envuelto en vendas porque su cuerpo emite radiación, y que tardó décadas en aceptar sus habilidades no como una maldición, si no como una nueva identidad. Crazy Jane tiene sesenta y cuatro personalidades dentro de su cabeza, cada una con un superpoder diferente, y la serie utiliza esa premisa como la exploración más interesante del trauma disociativo que he visto en televisión. Rita Farr fue actriz de Hollywood, de las que vivían para que las miraran, hasta que un accidente durante un rodaje le dejó un cuerpo que podría vivir perfectamente en un cubo. Sí de esos que llenas de agua cuando viejas el suelo. Victor Stone sobrevivió a un accidente que debería haberle matado porque su padre lo reconstruyó pieza a pieza con tecnología experimental, convirtiéndolo en un poderoso cyborg. Finalmente, Niles Caulder (nada menos que Timothy Dalton) los reúne a todos desde una silla de ruedas, los guía, los protege y los quiere de verdad, que luego sea un tipo de lo má siniestro es un extra. Ninguno de ellos quiere ser un héroe, ninguno de ellos eligió nada de lo que es, pero no les queda otra.
Surrealismo con capa
The Boys usa el gore y el shock con habilidad, eso no se lo quita ndie. Pero hay una diferencia entre el shock que sirve al argumento y el shock que sirve al trending topic, y The Boys no siempre tiene claro cuál de los dos está usando, pero suele ser el segundo, en mi opinión. Doom Patrol también tiene momentos perturbadores, también es extraña, pero su rareza no busca convertirse en un clip de TikTok. Cuando en la primera temporada aparece Mr. Nobody como villano que narra la historia en voz en off, interrumpe las escenas para corregir a los propios personajes. No es que al dirigirse al espectador rompa la cuarta pared, es que es alguien que está sentado contigo en el sofá viendo la serie, con la particularidad de que puede interactuar con lo que ocurre en la serie. Tan metatextual como complicado de explicar. No es solo un detalle extravagante, es un dispositivo narrativo que sirve al argumento y que, de paso, hace que te preguntes cuántas otras series tienen el valor de hacer algo así.
Doom Patrol hace que te preguntes cuántas otras series tienen el valor de hacer algo así
El surrealismo de Doom Patrol viene de una tradición muy concreta, pero nunca te la presenta como tal: Da por hecho que todos somos un poco raros. Y que eso está bien. Hay un episodio protagonizado en buena parte por una cucaracha que querrás que sea tu mejor amiga. Hay secuencias musicales en la segunda temporada que, si intentaras explicárselas a alguien que no ha visto la serie, probablemente no sabrías por dónde empezar sin que te miraran raro. ¿Eso es un defecto? Al contrario: es la señal de que la serie está haciendo algo que no se puede resumir en un tráiler de dos minutos, y eso en el panorama actual es una rareza que merece más atención de la que recibe.
Cancelada pero recordada
Doom Patrol terminó en 2023 con su cuarta temporada después de que HBO Max decidiera que no era suficientemente rentable para seguir invirtiendo en ella. Bueno, pasa mucho y no tiene nada que ver con la calidad real de la serie. Simplemente no logró ser popular porque era demasiado rara. Es el tipo de decisión que te recuerda que la industria del entretenimiento no es una institución cultural sino un negocio, y que los negocios no tienen por qué tomar las mejores decisiones culturales, solo las más rentables. The Boys, que sí funcionaba en los algoritmos y en los titulares, ha llegado hasta una quinta temporada que acaba de cerrar con el todo que siempre la había caracterizado. Tal vez con algo de desgaste, compartido con todas las producciones de superhéroes, a lo mejor. Pero no hay nada que reprochar a ninguna de las dos decisiones desde el punto de vista empresarial. Pero sí hay algo que lamentar desde el punto de vista de lo que se pierde cuando los beneficios mandan.
Lo que nos queda son cuatro temporadas de una serie que hizo cosas que ninguna otra serie de superhéroes ha hecho, ni antes ni después. Cuatro temporadas en las que un grupo de personajes rotos, rarísimos y entrañables exploró la identidad, el trauma, la soledad y la aceptación con una honestidad y una inventiva que The Boys, con todo su talento y toda su popularidad, no ha alcanzado. Tal vez porque The Boys nació para ser popular y Doom Patrol nació para ser interesante, en mi opinión. Y a veces esas dos cosas no van exactamente en la misma dirección. Las cuatro temporadas están esperándote en HBO Max. Doom Patrol siempre mereció más. Y los que la habéis visto sabéis exactamente a qué me refiero.
¿Y tú qué opinas? ¿Llegaste a ver Doom Patrol, qué te pareció? ¿Qué te ha parecido el final de The Boys? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.
En 3DJuegos | No lo llames 'homenaje', llámalo 'plagio'. The Matrix es genial, pero ya va siendo hora de reconocer lo evidente
Ver 2 comentarios