Años y años de espera. El largo desarrollo de Rage toca a su fin y nos regala un muy buen shooter para la que será una atestada recta final de año en cuanto a lanzamientos. Un videojuego francamente bueno que une una libertad de acción que debuta en un juego de los creadores de Doom y Quake, con una ejecución técnica inmaculada y una experiencia jugable sobresaliente.
Rage. Una sola palabra que significa muchas cosas para los amantes de los shooters, y es que desde su anuncio hace años se ha dibujado en el horizonte como uno de los grandes desarrollos a seguir por parte de los fans de la acción en primera persona. ¿Los motivos? Se trata del primer videojuego de id Software desde 2004, momento en el que lanzaron el sobresaliente, aunque en ocasiones denostado por su repetición de patrones, Doom 3. Un videojuego que suponía el último título de los creadores de esa y otras grandes franquicias del género como Quake o Wolfenstein. Además de este "descanso del guerrero" por parte de Carmack y compañía, el juego desde el comienzo se planteó como un auténtico desafío tecnológico, llevando al límite unas máquinas ya veteranas como Xbox 360 y PlayStation 3, y sacando resultados formidables en equipos PC.
Así pues, y uniendo la sobrada experiencia jugable en el género shooter de su equipo de desarrollo con un apartado visual sobresaliente que brinda su dominio tecnológico y su veterana creación de motores, Rage se convierte en una realidad en su versión final, y da carpetazo a todas las dudas que había sobre sus posibilidades de convertirse en un shooter altamente recomendable. Las cartas del estudio de desarrollo norteamericano están encima de la mesa para conseguirlo, y es que no sólo cuenta con una elaboración de las mecánicas shooter fantásticas y una factura estética de diez, sino que además tiene un carácter genuino que demuestra con creces a pesar de apostar por un planteamiento presentado una y mil veces: El de la visión de una tierra postapocalíptica plagada de mutantes y criaturas monstruosas.
Es Rage, por méritos propios, uno de los grandes shooters de lo que va de año. Su
campaña es fantástica, de una duración muy respetable y con la siempre difícil tarea de resultar adictiva, y tanto los tiroteos como las secciones de
conducción son brillantes. Por si fuera poco, y pese a que el multijugador es un añadido algo pobre, lo cierto es que en cuanto a contenidos el videojuego es muy generoso; y lejos de caer en la cantidad por calidad, cada momento que pasamos en el terrible
planeta Tierra que presenta el videojuego que nos ocupa es oro puro, con un título que es definitivamente recomendable para cualquier fan de la acción que disfrute con los FPS de la más alta calidad.
El Arca
La campaña individual comienza yendo directamente al grano. id Software nunca ha sido conocida por elaborar sofisticadas tramas, sino más bien por poner la experiencia jugable siempre por encima de cualquier elemento narrativo accesorio. De este modo Rage da comienzo con un fogonazo, el del gigantesco asteroide que impacta contra nuestro planeta en pleno año 2036 y que deja su superficie prácticamente irreconocible, acabando con buena parte de la población mundial.
El planeta, o al menos la parte de él que veremos nosotros, queda convertido en un inhóspito yermo en el que la parte más pequeña de los habitantes que ha logrado sobrevivir malvive como buenamente pueden respetando las normas de una ética que ya no existe, mientras que el resto han quedado convertidos en bandidos o directamente en anárquicos y salvajes mutantes que operan fuera de las ciudades. Despertaremos en este agreste universo como uno de los miembros de El Arca, una cápsula presurizada y criogenizada en la que han permanecido "dormidos" un pequeño grupo de élite escogido por las autoridades que regían el planeta antes de la catástrofe. Como en tantos otros planteamientos similares seremos el único de este grupo de personas que sobrevive a la debacle de la raza humana.

El gigantesco asteroide Apophis ha arrasado la tierra tal y como la conocíamos. Sobrevivir será la principal misión.
Nada más salir conoceremos a uno de los primeros personajes,
Dan Hagar, con los que entraremos en contacto en el juego, y será él precisamente quien rápidamente presente el sistema con el que vamos a familiarizarnos en cuanto a la relación con los
NPCs que encontremos. El propio Hagar nos va a trasladar, tras salvarnos la vida, a la primera ciudad que visitaremos (una pequeña aldea nada más), y desde ahí comenzaremos a elaborar cual punto de partida de una gigantesca raíz a cumplir las primeras misiones del videojuego. Posteriormente visitaremos
núcleos urbanos más grandes como Wellspring, ocupada por civiles, o la gigantesca Ciudad Fantasma, enteramente plagada de mutantes, pero será en los lugares con NPCs donde cosecharemos nuestros
encargos para poder avanzar en la historia con los objetivos principales, o donde sencillamente ayudaremos a los secundarios que vayamos conociendo en sus problemáticas vidas cotidianas para obtener recompensas más bien modestas.
Así las misiones principales, que siempre podrán aceptarse o rechazarse al igual que las opcionales, serán tan complejas como, por ejemplo, recoger algún objeto valioso de una zona infestada por enemigos o acudir al rescate de algún foco de resistencia llevándoles suministros; mientras que, por el contrario, las secundarias serán mucho más ligeras y sencillas de cumplir, por ejemplo, dando con un antídoto para la esposa de un pobre anciano o cobrando extras por parte de la encargada de un bar que quiere aumentar su clientela por cada vehículo de bandidos que volemos por los aires en los exteriores de la propia Wellspring.

Si salimos al exterior de las ciudades más nos vale ir bien armados, y es que los caminos están llenos de bólidos enemigos, torretas...
Furia al Volante
Y es que el
exterior de cualquier ciudad o aldea es un verdadero peligro, no sólo porque es donde accederemos a los diferentes focos de peligro donde acabaremos con los enemigos de "infantería", sino también porque las
carreteras para llegar de un punto a otro están repletas de desafíos. Contaremos con
vehículos para desplazarnos por el peligroso universo de Rage, y deberemos pertrecharlos con un buen arsenal puesto que los caminos estarán repletos de coches enemigos armados hasta los dientes, torretas ametralladoras fijas o, por poner un último ejemplo, pequeños coches teledirigidos explosivos.
Para ello deberemos pilotar nuestro coche o quad sacando el máximo rendimiento de él, en un planteamiento muy arcade que está tan alejado de cualquier tipo de simulación como debe estarlo en cualquier videojuego orientado hacia la acción. Así pues los diferentes vehículos se conducen con mucha comodidad, pudiendo acelerar, frenar, tirar de turbo o derrapar con enorme agilidad y una respuesta muy lograda por parte de id Software en el que es su primer coqueteo con la velocidad.