Análisis: Mass Effect| 3 de junio de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 5 |
Como acabamos de comentar optar por una clase “pura” puede resultar algo radical para muchos usuarios, y por ello se ha optado por aderezarlas con otras tres especialidades híbridas. Infiltrado combina combate y tecnología, centinela biótica y tecnología, y vanguardia mezcla el combate con la biótica.
El último paso será el de definir nuestro aspecto físico. Estructura facial, cabeza, ojos, mandíbula, boca, nariz y cabello son las principales ramas de elección que se dividen a su vez en montones de posibilidades. Tono de piel, complexión y peinado; tamaño, forma y color de los ojos; posición y prominencia de la mandíbula; presencia de cicatrices, puente de la nariz y un largo etcétera de opciones para que el comandante Shepard tenga exactamente el aspecto que deseemos.
Heredero Espiritual de Caballeros de la Antigua República
La fórmula de Mass Effect se revela seguidora de KOTOR, pero con los suficientes elementos diferenciadores como para convertirla en única. La ambientación futurista, la visita a planetas y el hecho de controlar a dos compañeros más de entre todo el pelotón son los elementos comunes, pero, como señalamos, el nuevo juego de BioWare da varios pasos más en todas las direcciones: combate, desarrollo, gestión de habilidades, etc.
Dos soldados de nuestra tripulación nos acompañarán en todo momento fuera de nuestra nave. Antes de cada misión escogeremos entre nuestro equipo cuales de ellos serán los afortunados.
Mass Effect divide sus objetivos en Misiones y Tareas. Las primeras son las metas del arco argumental principal y son las que incluyen la búsqueda de Saren entre otras; las tareas, sin embargo, son los pequeños encargos –y en ocasiones no tan pequeños- con los que podemos ayudar a los personajes en apuros que encontremos a lo largo del juego. Las Misiones se obtienen en el transcurso de la aventura sin mayores esfuerzos que las de ir avanzando a través de ésta, pero las Tareas potencian nuestro lado más explorador. Ya sea interceptando transmisiones, hablando con diferentes NPC o investigando la abundante documentación que ofrece el juego podremos ir descubriendo estas Tareas.
Las Misiones incluirán, por ejemplo, localizar a un contacto del malvado Saren para tratar de dar con su paradero, o investigar una especie de planta alienígena que esconde peligrosos secretos. Generalmente se trata de objetivos con un nodo central que se ramifican en diferentes direcciones. La colonia Feros es un buen ejemplo de ello, deberemos, como núcleo de la misión, ayudar a los colonos en problemas, y para ello habrá que cumplimentar las diferentes ramificaciones de ese nodo –es decir buscarles comida, destruir la amenaza Geth de los túneles que circundan sus instalaciones y restablecer el flujo de agua-.
El payback clásico del género funciona a la perfección en Mass Effect, y las diferentes recompensas de las misiones irán abriendo nuevos caminos. No obstante hay que estar muy atentos a como resolvemos las situaciones y al orden en que acometemos las diferentes misiones, pues pueden desembocar en muertes o en situaciones evitables. No hay un buen o mal camino para finalizar el juego, el complejo viaje lo decidimos nosotros en todo momento y las decisiones que tomemos afectan al resto de personajes; de tal modo que si volvemos a empezar otra partida y llevamos a cabo nuestras pesquisas de diferente manera, puede que alteremos la línea argumental de tal modo que conozcamos a caracteres inéditos en nuestra primera partida, y puede que tengamos acceso a unas quests en lugar de a otras.
Nuestros acompañantes no morirán durante la aventura, se recuperarán de sus muertes después de cada combate, aunque con la barra de salud muy resentida.
Bienvenidos a la Inmensidad del Espacio
Resulta grosero simplificar un juego de las características de Mass Effect en cuatro palabras, pero con la intención de hacer comprensible su complejidad hablaremos de cuatro pilares fundamentales en lo jugable: Exploración, combate, investigación y diálogos.
La exploración se revelará fundamental para muchos aspectos del programa, tanto para su trama principal como para sus abundantes y fascinantes misiones secundarias. Una vez que estamos delante del mapa galáctico en el puente del Normandía podemos escoger el próximo lugar donde deseamos ir. Hay decenas de planetas, pero no son todos plenamente interactivos. La mayoría son lugares donde tan sólo tendremos acceso a un pequeño panel de información debido a sus inhóspitas condiciones; aunque se nos presentará la posibilidad de realizar prospecciones automáticas y sin ningún control por nuestra parte, para obtener determinados objetos o materiales.
Al matar a los enemigos obtendremos Medigel y Omnigel. El primero será para las heridas de los miembros del pelotón, y el segundo para la descodificación de los objetos.
Sin embargo sigue habiendo un gran número de planetas inexplorados en los que podemos poner nuestros pies por primera vez. Para desplazarnos por sus vastos mapeados contaremos con el Mako, nuestro vehículo todo terreno. Podremos investigar la superficie en busca de información, recorrer montañas y paredes casi verticales gracias a las excepcionales condiciones de nuestros vehículos, y también tendremos contacto con las especies animales que pueblan estos mundos –mención especial a los simpáticos monos mecánicos-.
Por otro lado la exploración no se limita a planetas por descubrir sino que también se hará extensible a las colonias, a los laboratorios o a las grandes ciudades que pueblan el resto de localizaciones. La más grande de las urbes de Mass Effect es La Ciudadela, una suerte de capital de la galaxia donde se encuentran los organismos burocráticos y las embajadas de las distintas razas y donde comenzará nuestra aventura.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!