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En los años 60, la URSS secó el mar de Aral para cultivar campos algodoneros. Hoy en día se está creando allí un bosque para evitar la erosión

En los años 60, la URSS secó el mar de Aral para cultivar campos algodoneros. Hoy en día se está creando allí un bosque para evitar la erosión

  • El desastre del mar de Aral dejó cerca de 68.000 kilómetros cuadrados de sal y sustancias tóxicas

  • Ahora están intentando frenarlas creando un bosque capaz de parar al desierto

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En Los Anos 60 La Urss Seco El Mar De Aral Para Cultivar Campos Algodoneros Hoy En Dia Se Esta Creando Alli Un Bosque Para Evitar La Erosion
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Rubén Márquez

Editor - Trivia
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Rubén Márquez

Editor - Trivia

En la década de los 60, la Unión Soviética decidió que, para garantizar su suministro de algodón sin tener que depender de potencias extranjeras con las que se llevaba regular, convertiría las tierras desérticas de Asia Central en enormes campos de cultivo algodonero. ¿Pero cómo narices riegas un desierto? La respuesta la encontraron en dos ríos que alimentaban el mar de Aral, el cuarto lago más grande del mundo. 

A aquella extensión de agua de 68.000 kilómetros cuadrados no le venía de dos ríos, pensaron desde la URSS, pero lo que terminaron provocando con aquel gran plan agrícola fue uno de los mayores desastres ecológicos del siglo XX. Uno que, aún a día de hoy, siguen luchando por controlar en el peor de los casos, y curar en el mejor de ellos. 

Uno de los mayores desastres ecológicos del siglo XX

Cuando los dos ríos, el Amu Daria y el Sir Daria, dejaron de llevar agua hasta el lago, este empezó a dividirse en varias masas de agua cada vez más pequeñas. La imágenes satelitales de la NASA evidencian hasta qué punto la región quedó completamente seca, incluso dejando antiguos barcos pesqueros completamente abandonados en mitad de ese nuevo desierto.

Los barcos pertenecían a Moynaq, una ciudad que se dedicaba a la pesca y llegó a producir 21 millones de latas de conservas en 1958. Cuando el agua empezó perderse crearon canales para poder mantenerla, pero todo fue inútil. Tras pasar años trayendo pescado desde otras zonas como el Báltico o el Pacífico para mantener la fábrica abierta, terminó cerrando en 1990.

Mararal

Por si aquella catástrofe fuese poco, el terreno estaba cubierto de sal y residuos, así que cuando soplaba el viento los arrastraba hasta poblaciones cercanas con todo lo que eso suponía para la agricultura de esas zonas. Vamos, que buscando aguar un desierto terminaron creando otro y, de rebote, buscando crear más zonas agrícolas acabaron arruinando otras. 

Ante ello, la respuesta parece lógica: desviad otra vez los ríos y problema resuelto. Lo hicieron, en parte. Se creó una enorme presa que ha conseguido recuperar parte del lago, pero desviar los ríos por completo una vez más es mucho más complejo de lo que parece. Aquella enorme industria agrícola que prometía la URSS se acabó desarrollando y, para los países implicados, volver a mover los ríos sería fatal.

El bosque que quiere salvar el mar de Aral

Sumemos ahí que recuperar 50.000 kilómetros cuadrados de agua no es cuestión de dos tardes, se necesitarían 100 años con una media de 45 kilómetros cúbicos anuales de agua para devolver el mar de Aral a su estado original y, como probablemente ya sepas, la situación climática actual y las elevadas temperaturas no ayudan precisamente a que el agua que llegue se quede ahí.

Con la recuperación completa del lago convertida en un proyecto inviable, Uzbekistán decidió plantear otra solución. Si conseguían crear una zona de árboles y arbustos con especies que aguantasen tanto la sequía como la salinidad del suelo, podrían frenar el crecimiento del desierto y los vientos cargados de sal que contribuían aún más al deterioro de los terrenos cercanos. 

Según el Gobierno de Uzbekistán, entre 2018 y 2025 se acumularon 7.800 millones de semillas y, mediante cuatro aviones, dos ala delta motorizados, y más de 2.000 trabajadores, se ha trabajado para convertir el fondo del antiguo lago en una barrera contra el desierto que se avecina. 

Las gracias, si todo ese plan funciona, debemos dárselas al saxaul adulto, un tipo de árbol enano capaz de retener hasta cuatro toneladas de arena y frenar las tormentas de polvo que azotan la región. El problema es que, especialmente en sus fases tempranas, estos grandes arbustos requieren de muchos cuidados para sobrevivir a condiciones extremas, como mínimo hasta que se dé forma a un bosque con cara y ojos que pueda ayudar a frenar el desastre. 

Vía | Xataka, Gamestar

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