Si algo nos ha demostrado China durante los últimos años es que todas esas megaconstrucciones que apuntan a locura descabellada terminan siendo una excelente idea. No hay otro país frente al que el anuncio de convertir sus montañas en una batería gigante evite que, en vez de arquear una ceja en una mezcla de incredulidad e incomprensión, pensemos que tiene toda la lógica del mundo.
Y realmente la tiene. Hace seis años Xi Jinping prometió que, para 2030, China llegaría a los 1.200 GW de capacidad eléctrica a base de renovables como la energía solar y la eólica. Son unas cifras escandalosas para cualquier otro país del mundo, sí, pero son unas que no tendrán que esperar otros cuatro años para verse cumplidas porque, de hecho, ya las han superado. Eso, en cualquier caso, es un problema que requiere soluciones igual de impresionantes.
China quiere convertir sus montañas en baterías gigantes
Habiendo cerrado 2025 con una capacidad de 1.840 GW de energía eólica y solar, casi la mitad de toda la energía que consume el país, ahora el problema es qué se hace con toda esa electricidad que genera el viento y el sol. No puedes apagar ni uno ni otro con un botón y encenderlo a demanda, así que hay un montón de energía que se pierde o que llega de forma intermitente. La solución pasa por convertir sus montañas en baterías gigantes.
Se conoce como almacenamiento hidroeléctrico por bombeo y, a grandes rasgos, resulta tan simple como tener una presa de agua en altura y otro a un nivel inferior que, cuando hay un excedente de energía, se aprovecha para elevar el agua del embalse de abajo al de arriba. Si los picos de energía renovable decrecen y se necesita aprovechar ese excedente, el agua se deja caer pasando por una turbina que actúe como generador.
Con cientos de montañas en las que construir estas baterías naturales, la idea de ver a China convertida en una batería gigante está lejos de ser descabellada y, de hecho, resulta más barato y eficiente que almacenar energía en baterías convencionales. Aprovechar el entorno, aunque sea con una tecnología que lleva años acompañándonos y parezca cosa del pasado, es sin duda la mejor opción.
La CNESA, de China Energy Storage Alliance, calcula que la capacidad de almacenamiento del país subirá hasta los 291 GW para 2030, pero incluso aunque sea relativamente fácil comprar su discurso, los expertos tienen dudas sobre si será suficiente.
El gasto de energía no ha hecho más que incrementarse durante los últimos años en forma de centros de datos y el crecimiento de las infraestructuras, así que si seguimos por ese camino de aquí al final de la década, puede que incluso con inventos de este calado nos quedemos cortos para mantener la red.
Imagen | Xataka
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