La imagen que la cultura popular tiene de los vikingos es una que ha ido sufriendo severas transformaciones a lo largo de las últimas décadas. No es que no fueran temibles guerreros o saqueadores implacables de los lugares que visitaban, pero tampoco eran unos bárbaros anárquicos tan salvajes como inicialmente se los describió. De hecho, eran bastante más civilizados y democráticos de lo que originalmente se pensó.
Una visión que cada vez se acepta más, y no es solo por la deriva de Hollywood, o porque haya historiadores que hayan acabado demostrándolo. Es una idea que ya empezó a cobrar fuerza hace 50 años, gracias a un cuento infantil y una serie basada en ese relato: Vicky el Vikingo. Porque aunque pareciera una parodia infantil de los vikingos, la realidad es que los retraba más fielmente que otras producciones más serias del pasado o del momento.
De salvajes guerreros a comerciantes e integradores
La idea "clásica" del vikingo que ha prevalecido en el imaginario cultural se la debemos principalmente a la representación que hizo se de ellos en la obra de Richard Wagner "El Anillo de los Nibelungos (Der Ring des Nibelungen)". En ella, se vio por primera vez en cultura popular la imagen tan extendida que se tiene de los vikingos como guerreros salvajes y sanguinarios con cascos que tenían prominentes cuernos. Esta reputación se veía amparada por los registros históricos del pasado. Recordemos que los vikingos efectivamente recorrían cientos de millas náuticas de costa asaltando poblaciones (esta confirmado que incluso llegaron a las costas andaluzas), y los monjes de la época registraban en sus escritos sus incursiones.
Una imaginería que también se vio reforzada por no pocas producciones de Hollywood como la película The Vikings, protagonzada por Kirk Douglas. Pero paradójicamente por esa misma época, un periodista y escritor sueco -Runer Jonsson- publicaba en 1963 la novela infantil de Vicky el Vikingo. Cuenta las historias del joven hijo del jefe de su aldea que, en vez de optar por la violencia y la fuerza física, prefería abordar los problemas desde una perspectiva más analítica y lógica.
Evidentemente era un cuento que pretendía enseñar a los niños cosas como que más vale maña que fuerza o que hablando se entiende la gente; conceptos que difícilmente se asociarían a los vikingos que todos conocían, pero que por contradicción llamaba la atención; el propio Jonsson admite que el solo quería escribir historias divertidas, pero curiosamente el tiempo le dio la razón, aunque tuvo que intervenir una coproducción televisiva entre Japón, Austria y Alemania para que su novela se universalizara en la cultura pop.
A raíz de la retransmisión de la serie en 1974 y su éxito (salió de Alemania y Austria llegando a emitirse en toda Europa, en EE.UU, y también en Asia debido a la participación del estudio japones Zuiyo Enterprise Company, creadores de Heidi o Marco, y que hoy es conocido como Studio Nippon Animation), muchos se pusieron a investigar el origen de la idea, cuyo rastro se seguía hasta la obra de estudio del historiador Británico Peter Sawyer, "The Age of the Vikings", cuya tesis era radical: los vikingos no eran principalmente invasores, sino comerciantes, colonizadores e integradores de las economías europeas.
Es algo que cualquiera que haya visto la serie reconocerá al instante. Si bien es cierto que los habitantes de la aldea de Flak (hogar de Vicky y de su comunidad) son aguerridos guerreros, solían resolver sus problemas mediante trueques e intercambios, ya fuesen económicos o culturales.
Del mismo modo, Halvar -el jefe de la aldea- no era partidario de usar la violencia como primera opción, pero por no ser tan avispado como su hijo a veces no le quedaba más remedio, y siempre escuchaba los consejos e ideas que este le susurraba al oído en casi todos los episodios de la serie; integraba formas de pensamiento y no era (tan) autoritario como se cree que sí lo eran muchos líderes vikingos -que igualmente tienen sus representación en la serie en la forma de Sven el Terrible. Y señalar que a este antagonista, aunque se lo dibujara como malvado, tampoco era simple o "descerebrado"; todo lo contrario, era muy astuto e inteligente, sólo que Vicky lo era mas que él.
¿Por qué se ha tardado tanto en deshacer estos mitos de los vikingos?
El caso es que el retrato que hizo la serie de esta cultura era mucho más justo que el que otras producciones de la época realizaron de ella, hasta el punto que en nuestros días series como Vikings los han retratado mucho más fielmente a esas investigaciones pero sin renunciar a su idea de que, en efecto, podían ser piratas o fieros guerreros. Hasta tal punto su idea se volvió atractiva, que hasta el propio Eiichiro Oda se inspiro en Vickie el Vikingo para concebir One Piece y a los Piratas del Sombrero de Paja. Vale que ellos arreglan las cosas de forma mas "directa" en el manga y el anime, pero tanto Luffy como su tripulación saben tirar del ingenio y la picardia (al menos el grueso de los componentes).
La cuestión es que la revisión más precisa y ajustada de la historia acabó retrasándose algo más que lo que planteo la cultura popular, y hay una buena razón: todo trabajo de investigación antropológica y cultural es lento por definición; los libros de historia tardan décadas en llegar a los de texto, y estos tardan décadas más en cambiar el imaginario popular.
La serie animada de Vicky el Vikingo llegó a decenas de millones de personas con un mensaje que ningún manual de historia de la época contenía. Pero repasando la obra de Sawyer, y en base a descubrimientos recientes, los más "temidos" no eran los fuertes o salvajes, sino los que pensaban, resolvían problemas, escuchaban y debatían. Y si ningún académico se atrevió en su momento a cuestionar de forma severa lo que la serie planteaba, no era sólo porque habría estado mal visto cargar contra una serie inocente, divertida y educativa para los menores: era porque, en su base, la obra no decía ninguna mentira o falseaba el concepto de vikingo.
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