Cuando Daksh Gupta acudió a X para publicar cómo enfocaba las entrevistas de trabajo en su empresa, el escándalo no tardó mucho en escalar. Aseguraba que, para poder formar parte de Greptile, su empresa de IA con clientes como Netflix o Nvidia, había que tener en cuenta que no se ofrecía "equilibrio entre trabajo y vida personal".
Su mensaje aseguraba que "los días laborales típicos comienzan a las 9am y terminan a las 11pm, a menudo más tarde, y trabajamos sábados, a veces también domingos", y de rebote "enfatizaba" que el ambiente era "de alto estrés, y no hay tolerancia para un trabajo deficiente". Según él, abrirse de un modo tan transparente era la única forma de encontrar al personal adecuado.
¿Le ha funcionado a esta empresa este modo de trabajo?
Visto desde el otro lado del charco, donde la legislación europea es tajante con este tipo de ofertas laborales y marca un máximo de 48 horas semanales de media (40 horas en el caso de España), que alguien exija 80 horas semanales de forma pública y sin consecuencias nos parece surrealista a todos los niveles.
Tras el revuelo generado por el mensaje, Gupta volvió a la red social para intentar justificar su postura. Decía que durante los primeros uno o dos años, una empresa nueva tiene que funcionar como si fuera un cohete que busca alcanzar la velocidad de escape, luchando contra la gravedad de la Tierra para luego poder volar con comodidad una vez llega al espacio. Dos años después, esa cultura del sobreesfuerzo tampoco ha servido de mucho.
Aunque Gupta afianzaba su posición al afirmar que en la carrera por la IA da igual quienes estén en el resto del podio, que sólo importa el primero, los últimos análisis en la comparativa con su rival más directo los sitúan en segunda posición. Además, el reclamo de su caza de bugs de un 82%, su producto estrella, también está en entredicho al agarrarse a un benchmark independiente que resulta no serlo tanto. Como casi todas las compañías del sector de la IA, cada una monta su propio análisis comparativo en base a lo que les interesa.
El resumen es que, aunque el revuelo generado y sus malas prácticas con los trabajadores han hecho suficiente ruido como para que suba la inversión y la facturación de la empresa, la dinámica de tratar a sus empleados de esta forma no está reportando los beneficios de productividad y buen trabajo que dicen arrastrar los expertos de Silicon Valley.
En realidad no deja de ser otra forma de blanquear la explotación laboral, la que según la OMS puede provocar graves enfermedades de corazón o incluso infartos con fatídicas consecuencias, y asegurar el dinero de quienes se han hecho multimillonarios defendiéndola.
En 3DJuegos | En 1971 un acuario de EEUU acogió una foca huérfana. Cinco años después empezó a hacer algo: hablar en inglés
Ver 0 comentarios