Si alguien tenía alguna duda de hasta qué punto el mercado laboral está en una situación ya no atípica, sino lejos de resultar ideal, la idea del reverse recruiter debería terminar de aclararlo. Mientras que antes eran las empresas las que se agarraban a recruiters y cazatalentos para encontrar a los mejores empleados, ahora son estos últimos los que están pagando a agencias para conseguir trabajo.
La idea es tan sencilla que asusta por la mera necesidad de recurrir a ella. No hablamos de currelas a los que el mercado laboral les está haciendo pasar por un considerable aprieto, sino a profesionales con sueldos de hasta 100.000 dólares anuales que, en forma de ingenieros informáticos, programadores o expertos en analítica de datos, tienen que recurrir a empresas de reverse recruiter para encontrar trabajo.
Pagar para conseguir trabajo
Tal y como recogía Fortune en un reportaje sobre una de estas empresas, la aspiración a un puesto con un sueldo abultado hace que los trabajadores paguen 1.500 dólares al mes por sus servicios y, una vez conseguido el trabajo, más del 10% del salario anual del primer año que hayan conseguido. Si no te salen las cuentas, es porque tú tampoco llegas a los 100.000 dólares al año.
La idea es que el total detrás de ese pago ascendería a unos 13.000 dólares, así que para quienes creen que van a conseguir trabajo de forma segura y rápida por cifras mucho más altas que eso, en realidad no resulta un problema, especialmente si lleva meses peleando con un sistema cada vez más complejo a todos los niveles.
Lo que hace la empresa exactamente es editar el currículum, enviar entre 50 y 100 solicitudes de empleo semanales, y ofrecer un servicio de coaching y preparación para las entrevistas. Con los números en la mano, aseguran que por lo general se envían unas 863 solicitudes por cliente y tardan una media de unas 12,7 semanas en encontrar trabajo. La alternativa, según el mercado, está en una media de 24,3 semanas al hacerlo por tu cuenta.
Viable o no, lo alarmante del negocio del reverse recruiter no está en las cifras, sino en el hecho de haber llegado a una situación en la que su existencia tenga sentido. La idea de las agencias de modelos, actores y deportistas saltando al mundo de la programación y la informática para encontrarles trabajo mientras se aprovechan de parte de su sueldo es algo que, como mínimo, ni siquiera nos habíamos planteado.
Imagen | Nicole Wolf
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