Hemos visto demasiadas películas de ciencia ficción como para no tener en mente la relación entre los viajes en el tiempo y las movidas espacio temporales. Vamos, que más o menos estamos todos en el mismo punto porque hemos visto Regreso al Futuro unas cuantas decenas de veces. Y pese a ello, lo de que para viajar en el tiempo basta con subir a una montaña, o que tu cabeza es más vieja que tus pies, son datos que no conocía.
De la misma forma que hemos leído por activa y por pasiva que en un viaje a años luz el tiempo pasa más despacio que para los que se quedan en la Tierra, la Teoría de la Relatividad de Einstein introduce otro concepto en la idea de los viajes temporales. Si la gravedad afecta de forma distinta al tiempo, estirándose y encogiéndose frente a la falta o el exceso de ella, a nivel terrenal ocurre lo mismo.
Viajar en el tiempo subiendo a una montaña
Vayamos por partes porque el tema se las trae. Einstein decía que la gravedad no es una fuerza, aunque siempre la llamemos así, sino la curvatura del espacio tiempo que provoca la masa de la Tierra en el tejido que da forma al universo. Es decir, que cuanto más cerca estamos del centro de masa que da forma a ese cuerpo, menos potencial gravitatorio y, por lo tanto, más lento transcurre el tiempo.
Con una montaña ocurre lo mismo, y con tus pies también. Cuanto más cerca están del centro, más lentos. La idea dejó de ser teoría para convertirse en un hecho científicamente demostrado cuando un experimento de Tokio con relojes atómicos midió la diferencia entre la base y el punto más alto del Tokyo Skytree, de 450 metros de altura. Los números no mentían y, aunque la diferencia era de apenas unos nanosegundos, estaba ahí.
Otra muestra mucho más mundana la encontramos en los satélites GPS que guían nuestros caminos. Al estar situados a 20.000 kilómetros de altura, sus relojes se mueven a una velocidad de 38 microsegundos más rápida que el tiempo en la Tierra, así que ese desfase debe ser corregido constantemente para que ese desfase no termine entregando tiempos y distancias equivocadas.
En cualquier caso, aunque la idea de viajar en el tiempo al subirte a una montaña no es exagerada, cabe destacar que hablamos de un cambio prácticamente imperceptible. Para que te hagas una idea, la diferencia entre el tiempo en el centro de la Tierra y la superficie hace que el núcleo terrestre sea 2,5 años más joven que a la altura donde vivimos. En el Sol, en cambio, con una masa mucho mayor, la diferencia es de 39.000 años.
En 3DJuegos | Supongamos que un día viajas al pasado. Esto es todo lo que deberías saber si te marcas un Regreso al Futuro
Ver 1 comentarios