Hubo una época en la que acceder a nuevas demos mediante el disco que regalaba la revista de turno era casi una celebración para muchos de nosotros. La idea de poder adelantarnos a los juegos más esperados era razón más que suficiente para comprarlas. Sin embargo, aunque eventos como el Steam Next Fest nos devuelven ese jugoso manjar en forma de festín, la realidad es que cada vez le prestamos menos atención.
Resulta especialmente curioso en un año en el que es de los mejores que hemos recibido hasta la fecha. No sólo el número de demos disponibles es inmenso, también podemos acceder a joyas imprescindibles del Steam Next Fest que inaugura el 2026 en forma de experiencias cortitas destinadas a hacer que nos acerquemos a los próximos juegos del año. Pero entonces, ¿por qué cada vez nos dan más igual?
El Steam Next Fest ya no huele a evento
En primer lugar hay que acercarse a por qué cada vez lo vemos menos como un evento. Si os habéis acercado al fenómeno Black Friday durante los últimos años, probablemente entenderéis por dónde voy con ese símil. De la misma forma que ocurría con las ofertas en las tiendas heredadas de la cultura estadounidense, cuando el Steam Next Fest era una celebración de unos pocos días, el FOMO generado por esa escasez de tiempo nos empujaba a asomarnos a él.
Ahora, semanas antes del Steam Next Fest ya estamos recibiendo demos. Algunas de ellas incluso grandes caballos de batalla de lo que debía suponer la celebración del evento. Al adelantarlas y dejarlas disponibles semanas después, una medida destinada a intentar destacar entre un listado cada vez más apabullante de opciones, esa economía de la escasez desaparece y dejamos de darle la importancia que le dábamos antaño.
Al estirar sus límites temporales, esa peregrinación hacia la portada de Steam a la que todos nos sumábamos pierde fuerza, los mensajes sobre este o ese otro juego se dilatan en el tiempo provocando un impacto menor y, de rebote, la atención que podíamos llegar a poner hacia cierto anuncio también se diluye. Digamos que, cuando todo es un evento, nada lo es.
Sin embargo, no tenemos un sueldo infinito para comprar todos los juegos. La oportunidad de probarlos para enfocarnos en aquellos que sí pueden llegar a gustarnos parece imprescindible para comprar por cabeza. En cierto sentido, el Steam Next Fest se plantea como la posibilidad de probar un montón de juegos tal y como lo hacíamos en la época de las revistas y, de rebote, de organizar nuestras opciones para poder gastar mejor a coste cero. El problema es que, en realidad, no es a coste cero.
Ni siquiera las demos son gratis (aunque lo parezcan)
En 1937, cuando ni siquiera existían aún los videojuegos y mucho menos Steam, el economista Ronald Coase que se convertiría en Premio Nobel de Economía ofrecía un ensayo completamente rompedor. En su texto sobre La naturaleza de la empresa hablaba de una paradoja que, pese a su lejanía en el tiempo, afecta de forma directa a nuestra forma de acercarnos a las demos del Steam Next Fest.
En aquel texto hablaba sobre cómo la premisa del libre mercado y cómo los precios hacen que se regulen era incorrecta. Coase explicaba que, pese a la diferencia de precios, incluso frente a elementos gratuitos como pueden ser las demos, había una fricción oculta que la economía no estaba teniendo en cuenta: el hecho de que usar el mercado no es gratis.
Incluso en la adquisición de productos a coste cero a nivel monetario, acercarse a él gasta recursos invisibles que de forma psicológica no podemos evitar obviar. En el caso de las demos del Steam Next Fest hay un coste de búsqueda e información que nos obliga a navegar por una página cada vez menos intuitiva y más caótica, un coste de decisión que marca en qué vamos a invertir nuestro tiempo frente a una apabullante cantidad de opciones y, por descontado, también un coste de ejecución que implica dar ese paso para ponernos a probar lo que ayer creíamos que nos apetecía muchísimo.
Si alguna vez has comprado un juego muy barato y se ha quedado en la biblioteca esperando a ser jugado, probablemente entenderás hasta qué punto lo formulado por Ronald Coase fue toda una revolución. Si te cuesta dar ese paso cuando has invertido dinero en ello, imagina el esfuerzo que supone ponerse a navegar por Steam en busca de una demo que te guste para luego darle una oportunidad. Lo peor de todo es que ese fenómeno es exponencial, así que cuanto más crezca el Steam Next Fest y más y mejores demos se publiquen, más nos costará al final decidirnos por una.
En 3DJuegos | Shooters hay muchos, pero si tienes unos minutos, prueba este. Su demo me ha dado algo que llevaba décadas añorando
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