Las inversiones de los multimillonarios de Hollywood suelen estar relacionadas con grandes mansiones o marcas cotizando en bolsa, pero Ryan Reynolds no es como las demás estrellas del mundo del cine. En 2020, tras el éxito de una serie de Netflix sobre el mundo del fútbol, el actor detrás de Deadpool decidió que sería una buena idea comprar un equipo del que ni siquiera había oído hablar. Cinco años después de aquello, ahora la valoración del Wrexham AFC ha crecido un 4.900% y vale una auténtica fortuna.
La historia de cómo Ryan Reynolds llegó hasta ese club y ha catapultado a nivel financiero y deportivo, contada a través de la serie documental Welcome to Wrexham que puede verse en Disney+, es una de esas genialidades que tiene de todo, desde los entresijos de la clase obrera de Gales que acude al fútbol para desconectar de su día a día, hasta cómo el juego Football Manager jugó un papel crucial en su desarrollo. Así es como el actor puso el nombre del Wrexham AFC en el mapa.
Por qué Ryan Reynolds compró un club de fútbol que ni siquiera conocía
La relación entre Ryan Reynolds y el Wrexham AFC, en realidad, no empieza con ninguno de esos nombres propios. El punto de partida es Humphrey Ker, un actor y escritor británico que, tras varios éxitos, terminó colaborando en la serie Mythic Quest que estaba desarrollando su mujer. Fue allí donde conoció a Rob McElhenney, de la comedia It's Always Sunny in Philadelphia. Él era la estrella protagonista de la serie, y también otro actor que sumar a esta historia.
Al parecer, Ker era una gran aficionado al fútbol y se escapaba constantemente para ver los partidos del Liverpool. Aquella conducta se convirtió en una suerte de broma en el equipo y, con McElhenney a la cabeza, todos se mofaban de él por esa obsesión que parecía tener con el club. Para intentar hacerle comprender la pasión que se escondía detrás del deporte en Europa, Ker recomendó a McElhenney que viese una serie documental de Netflix llamada Sunderland ‘Til I Die sobre el club del mismo nombre.
El aburrimiento de la pandemia empujó a McElhenney a darle una oportunidad a la serie de Netflix y, tras devorar dos temporadas, llamó a Ker para decirle no sólo que ahora lo entendía todo, sino también que quería tener su propio club y montar una serie documental similar a la que acababa de ver. Tras el entusiasmo de su compañero, Ker se puso a jugar a Football Manager en busca de un club que pudiesen permitirse.
Fue entonces cuando se topó con el candidato perfecto, un club del que nunca había oído hablar llamado Wrexham AFC. Su afición llenaba el estadio todos los fines de semana pese a estar en la quinta división inglesa, no tenían ningún rival cercano con su capacidad de espectadores, y la situación financiera y deportiva por la que estaba pasando estaba lejos de ser la ideal.
Sin embargo, McElhenney tenía un problema: "Tenía dinero de televisión, pero necesitaba dinero de cine". Aunque sólo se conocían de haber hablado por internet cuando el actor le escribió para hablarle de lo mucho que le gustaba la serie It's Always Sunny in Philadelphia, contactó a Ryan Reynolds para explicarle su idea. Su respuesta fue: "No quiero patrocinar el Wrexham, quiero comprarlo con vosotros".
De 2 millones de libras a un 4.900% más
A finales de 2020, con una aprobación del 98% de los socios del club, la sociedad de Ryan Reynolds compró el Wrexham AFC por 2 millones de libras, unos 2.376.280 de euros al cambio actual. Dos actores de Hollywood sin la menor idea sobre el mundo del fútbol o la gestión deportiva, y una afición de Gales con un océano de separación respecto a las locuras de los multimillonarios californianos, hacía de aquello la receta perfecta para el desastre.
Sin embargo, lo que Reynolds y McElhenney recibieron por parte de los fans del club fue la cálida bienvenida de quienes se ven salvados de la quiebra. Tras pasar tiempo entre la comunidad e incluso frecuentar el pub que servía de peña del equipo, empezaron a invertir sus millones en el Wrexham AFC para contratar más personal, reformar el estadio, y convertir lo que desde fuera podía parecer una inversión en un ejercicio de filantropía frente a aquella comunidad.
Gracias a la promoción de los actores, los acuerdos con marcas no tardaron en empezar a llegar. Se sumaron gigantes de la talla de TikTok y Expedia para patrocinarlos, y cerraron un acuerdo con Disney+ para crear una serie documental sobre la aventura llamada Welcome to Wrexham. Pero lejos de limitarse a reformar la marca del club y catapultarla hasta la era digital y las redes sociales, los éxitos también empezaron a llegar en lo deportivo.
La reforma del cuerpo técnico hizo que el Wrexham AFC saltara de la quinta división inglesa hasta alcanzar la tercera, y ahora se encuentra a las puertas de entrar en la English Football League Championship, la segunda división de Inglaterra. Un meteórico ascenso que ha servido para hacer que el club se vuelva cada vez más famoso y, de rebote, ha empezado a recibir inversiones extranjeras perplejas por el potencial del proyecto.
La última de ellas, la de una inversión de casi el 15% por parte de la familia Allyn de Nueva York y su fortuna gestada a base de vender equipamiento médico. Hoy, el proyecto de Ryan Reynolds y Rob McElhenney, que empezó como algo casi filantrópico con un precio de 2 millones de libras, ha convertido al Wrexham AFC en un proyecto multimillonario que asciende a cerca de 100 millones de libras. Para no saber nada ni del club ni del mundo del fútbol, la verdad es que no está nada mal.
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