Llevamos la friolera de ochenta y siete años contando la misma historia. A Bruce Wayne le matan a sus padres en un callejón cuando es un crío, el horror y el trauma se le instala dentro de su corazón y se convierte en venganza, y de ahí sale Batman. El asunto es trágico, el origen de una mitología casi sagrada, y eso hace Batman en una piedra de toque que DC perfilaba muy de vez en cuando, teniendo mucho cuidado en mantener un precario equilibrio entre el golpe de efecto y no romper nada en una de las propiedades intelectuales más rentables. Los más veteranos recordaréis la que se lió en su momento cuando en 1989 la peli de Tim Burton explicaba que fue El Joker quien asesinó a los padres de Bruce, ya sabéis, "¿has bailado alguna vez con el diablo a la luz de la luna?"
Aviso de spoilers: a partir del próximo párrafo, este artículo contiene spoilers de la numeración Absolute Batman estadounidense, en concreto del número veinte y de su antecedente inmediato. Atento si estás siguiendo la edición española.
Pues bien, Scott Snyder y Nick Dragotta acaban de romperlo del todo en el número veinte del Absolute Batman, y lo han hecho de una amner aextrañamente original que, claro, no está gustando a todo el mundo. Ahora resulta que el Caballero Oscuro no existe por un crimen aleatorio, ni por un plan oscuro de una sociedad secreta, ni por nada que se parezca remotamente a una motivación heroica. Existe porque a dos villanos les pareció gracioso. Lo cuentan los compañeros de Mein MMO, y vais a entender enseguida por qué el mundillo viñeta lleva una semana algo revolucionado por internet.
Portada original del número 19 de Absolute Batman
El plan no era un plan, era una broma
En el universo Absolute, ese sello que DC abrió en otoño de 2024 para que sus autores estrella jugasen con los iconos sin las seguir las reglas del canon o las limitaciones de la continuidad, Bruce Wayne es un currante de clase trabajadora cuyo padre muere durante un tiroteo en el zoo de Gotham. Sobre esa base, Snyder llevaba cocinando una mitología paralela que parecía apuntar al Consejo de los Búhos, ese tipo de conspiración elegante que tan bien le sale al autor desde sus etapas clásicas. El lector iba mordiendo el anzuelo número a número, pensando que detrás del tiroteo había un complot a la altura del legado personaje. Y entonces aparece El Espantapájaros y le suelta a Bruce: "Batman no es un proyecto. Es un chiste". Acompañada de una pregunta tonta y demoledora sobre cuál es la presa natural de un búho. Exacto: un murciélago. Aquello que Bruce llevaba años intentando entender no era una arquitectura conspirativa, era una ocurrencia que dos villanos aburridos tuvieron una tarde.
Snyder no se conforma con voltear los roles. Aprovecha la inversión para devolverle al Joker Absoluto una forma física sacada de un bestiario medieval
El golpe de efecto funciona precisamente porque Snyder ha sido paciente con sus lectores. El número veinte no es un giro argumental gratuito, es una de las metas volantes de una sinfonía que empezó hace año y medio. Si habéis seguido la cabecera, sabéis que en el número diecinueve muere James Gordon, envenenado con toxina del miedo del Espantapájaros y empujado desde el tejado de un edificio en el que justo se encontraba Batman. A Bruce le cuelgan el muerto, literalmente, lo declaran enemigo público número uno, y el alcalde Hamilton Hill aprovecha la rueda de prensa para llamarlo "agente del caos". Cualquier lector veterano reconoce esa referencia en cuanto las ve: son las que la continuidad principal lleva décadas reservando para el Joker.
La versión absolute de El Joker
El verdadero ricachón de Gotham es ahora el Joker
Y aquí entra en la partida el otro gran jugador de esta trama, tal como explican en CBR. Mientras Bruce se convierte en el enemigo público número uno de gotham, Jack Grimm V, la versión absoluta del Joker, ocupa el rol que la tradición había reservado a Wayne. Es el apuesto filántropo millonario con mansión en las afueras, donde tiene su propia caverna oculta bajo el suelo desde la que monitoriza el crimen de Gotham, y se ha ido rodeando de pupilos huérfanos a los que entrena con sus propios medios. Sus Robins son Dick Grayson, Jason Todd, Tim Drake, Stephanie Brown y Duke Thomas, los nombres que la Bat-familia llevaba ochenta años cobijando bajo otra capa. El alcalde, encima, ha encargado a Slade Wilson un programa Robin paralelo para cazar al murciélago. Si esto no es una inversión completa del tablero, ya me diréis qué es.
El fan parece cansado de un posicionamiento editorial que no se atreve a nada
Lo elegante del asunto es que Snyder no se conforma con voltear los roles. Aprovecha la inversión para devolverle al Joker Absoluto una forma física sacada de un bestiario medieval, con piel blanca escamosa, garras, cola con pinchos, cuernos verdes y una larga lengua tentacular. Es como si quisiera recordarnos que detrás del esmoquin y el carisma sigue habiendo algo profundamente monstruoso. Y ahí, tal vez (solo tal vez) creo que se ha pasado un poco de frenada. Pero bueno, en mi opinión y de momento voy a seguirle el rollo- La tesis de fondo, según explica el propio Snyder, es que el Bruce de este universo encarna el caos que normalmente atribuimos al Joker, mientras que Grimm es el sistema corrupto que el vigilante quiere romper. Visto así, la broma del asesinato de lso apdres de Bruce deja de ser una broma sin más. Es una declaración de intenciones para el futuro editorial de esta versión del personaje con un plan a largo plazo, algo raro en el cómic mainstream actual. Veremos cómo se desarrolla la cosa a partir de ahora…
Portada original del número 20 de Absolute Batman
Una broma asesina que sostiene tres millones de cómics vendidos
Lo más interesante es que toda esta peripecia narrativa no está pasando en una colección de nicho que seguimos tres lectores motivados, sino en la cabecera comercial más potente que ha facturado DC en años. Según los datos de venta y distribución, la línea Absolute lleva por encima de los ocho millones de unidades vendidas desde su debut, Absolute Batman concentra alrededor del 35% de esa cifra, y su número uno va ya por la décima reimpresión. El editor ejecutivo Chris Conroy reconoció hace unos meses que los números les habían dejado a todos "completamente desconcertados", una palabra preciosa para alguien que se gana la vida vendiendo cómics. ¿Significa esto que el público estaba cansado del Batman tradicional? No, porque la serie regular de Batman sigue vendiendo estupendamente bien, gracias. Pero sí parece cansado de un posicionamiento editorial que no se atreve a nada. Y cuando a un guionista con talento le dejan espacio editorial para respirar y decide que se atreve a contar algo raro y especial, las cifras responden con la contundencia que estamos viendo.
Snyder tiene una tremenda responsabilidad ahora y los próximos números pintan agitados. El Espantapájaros sigue suelto, Grimm tutela en secreto a los chavales que un día portarán el legado del murciélago, y Bruce arrastra una etiqueta de asesino que le pesará una buena temporada. Si vivís en España, Panini lleva publicando la edición patria desde el año pasado. Si nunca os habíais acercado a un Batman alternativo porque pensabais que iba a ser otra carcasa vacía más con un par de detalles para contentar a los fans, esta versión se ha ganado a pulso el derecho a llevaros la contraria.
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