A finales de 2025, vimos a una consolita aparecer por sorpresa y adelantar por la izquierda a dos de las tres consolas de actual generación. Con 600.000 unidades vendidas (4 veces más que el año anterior) en Estados Unidos, Nex Playground se posicionaba como un socorrido regalo navideño y superaba a PS5 y Xbox Series X. Su CEO David Lee iba no tenía miedo en ser ambicioso, y decía en el podcast The Game Business que su objetivo es que hubiera una en cada salón.
Se trata de una rara avis en un mercado de consolas que parecía intocable a estas alturas, y más impresionante aún que lo hayan logrado con una máquina que tiene aproximadamente la potencia de una PS3 y se basa enteramente en el control de movimiento sin necesidad de mando, una fase de la industria que los jugones ya creían haber dejado atrás con el batacazo de Kinect.
La vuelta del control de movimiento
Más que Kinect, sin embargo, para su creador la comparación más apropiada sería la de la Wii. Admite que la plataforma de Nintendo "lo empezó todo", y que su creación se apoya en "un gigante hombro". En una reciente entrevista con Variety, Lee refuerza su compromiso con una máquina que está específicamente diseñada para las familias. Su catálogo se compone de juegos accesibles, de ejercicio o educativos, y está planteado para ir expandiéndose. Su modelo de suscripción quiere que los padres paguen y no se tengan que preocupar porque los hijos toquen donde no deben, ya que no hay otras formas de gastar dinero en la plataforma. Al contrario que muchos juegos de móvil, la consola carece de anuncios.
Mientras la Wii comenzaba atrayendo al jugador casual y terminaba queriendo seducir al jugador hardcore, Lee no quiere abandonar al primero. No hay más que ver el marketing. En Estados Unidos se ha apostado a lo grande por ella en supermercados como Target y Wallmart. En Amazon se anuncia específicamente para niños, y la web oficial está llena de clips de familias disfrutando el aparato, con los más pequeños dando brincos frente al televisor. La máquina en sí es cuca. Cabe en la palma de la mano, es fácil de conectar y de usar y sus colores invitan a pensar en un juguete.
Parte de este éxito es sin duda el precio de 250 dólares, casi la mitad de lo que cuesta de salida una Nintendo Switch 2 sin juegos. La falta de asequibilidad de la nueva consola de Nintendo ha sido algo muy discutido de cara a enmarcarla en el perfil tradicionalmente familiar de la compañía. Switch 2 se enfocaba como máquina premium: con mejores materiales y juegos a 80 y 90 euros. Su anuncio inicial estaba lleno de especificaciones técnicas. La cosa ha funcionado de lujo, es innegable. Se ha convertido en la consola que ha vendido más rápido de la historia en Estados Unidos, pero el inesperado éxito de Nex Playground parece apuntar a que sigue existiendo una nostalgia por la Wii que ha dejado un hueco en el mercado.
Es curioso que además lo hayan conseguido en parte siguiendo el manual nintendero. Su tecnología no es ni mucho menos la más puntera, pero eso no le importa demasiado a un público objetivo que busca un producto sencillo, fiable y entretenido. Está por ver si no se trata de algo pasajero, pero nunca hay que subestimar el alcance del mercado infantil. La compañía sigue pisando el acelerador sin miedo, ya está mirando un plan de expansión europeo y se ha asegurado contratos con IPs tan populares como Bluey o Barbie.
En 3DJuegos | La película de Super Mario Galaxy lo tiene todo para triunfar. Nintendo muestra un segundo tráiler con Yoshi como protagonista
Ver 0 comentarios