Una de las peores sensaciones como jugador es que tengas comprado un juego y te desaparezca de tu biblioteca. Eso es lo que ocurrió con The Crew, lo que llevó a la comunidad a unirse bajo el movimiento Stop Killing Games. Durante estos últimos meses hemos contado el proceso de reunión de firmas para que la Unión Europea valore la posibilidad de crear una ley. Desde hace un tiempo se ha superado el umbral mínimo de un millón para proceder con el siguiente paso en la Comisión Europea.
Sin embargo, las firmas no estaban del todo verificadas, hasta ahora. Según el recuerdo final del que se hace eco PC Gamer, la Unión Europea ha verificado 1.294.188 firmas de un total de 1.448.270, superando con claridad el mínimo de un millón requerido para que Stop Killing Games sea considerado formalmente por políticos de la UE. Moritz Katzner, un miembro de este movimiento, explica que el equipo planeaba anunciarlo más adelante, pero optaron por un mensaje más contenido para no "filtrar" información.
Con el umbral superado, este movimiento entra en una fase más seria. La Unión Europea debe considerarlo dentro del proceso de la Iniciativa Ciudadana Europea, lo que no garantiza una ley inmediata, pero sí obliga a un tratamiento formal. La idea del equipo de Stop Killing Games es que, cuando llegue el final de vida de un juego que depende de Internet o servidores, exista una solución alternativa que permita seguir accediendo al juego (y que un título no desaparezca para siempre). Dado que hay jugadores que han pagado por ese título, lo ideal sería habilitar servidores comunitarios o crear modos offline.
Stop Killing Games: Recuento final de firmas verificadas dividido entre países
En Reino Unido es distinto Stop Killing Games
A pesar de esta gran victoria, hay malas noticias: Stop Killing Games sufrió un revés en Reino Unido. Resulta que hace varias semanas el Parlamento británico rechazó cambiar la ley para obligar a las compañías a mantener jugables los videojuegos cuando cierran sus servidores, pues consideran que eso supondría una carga excesiva para la industria y plantearía problemas legales y técnicos para los estudios. De esta manera, el movimiento de Stop Killing Games no ha triunfado en Reino Unido, puede que en Europa le vaya mejor. Próximamente lo descubriremos.
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