Es triste para cualquier persona ver cómo a estas alturas de nuestra Historia como civilización (o precisamente quizás debido a que ya tenemos mucho "trote") seguimos inmersos en conflictos que no son sencillos de arreglar y que desembocan en guerras donde la población siempre es la principal perjudicada. Y más triste aún es comprobar cómo casi todo lo que crea el ser humano encuentra una aplicación dañina o destructiva de un modo u otro. Un ejemplo que viene de perlas para ejemplificar esto, a colación de la actual coyuntura geopolítica, es la utilización de imágenes de videojuegos para generar "fake news" acerca del desarrollo de guerras que están teniendo lugar en la frontera ruso ucraniana o en Oriente Medio.
Y los juegos que más se han visto pervertidos por esa deleznable práctica informativa son los FPS pertenecientes al subgénero de los Mil-Sims, simuladores militares que quieren ofrecer una experiencia lo más realista posible de lo que es experimentar situaciones de combate real en un conflicto bélico. No son los únicos, pero desde luego son los que más "herramientas" ofrecen a los “desinformadores” para cumplir con su agenda de contrainformación; y probablemente el que más se ha usado y explotado para estos fines es ArmA III, el FPS desarrollado por Bohemia Interactive que continúa siendo uno de los mejores exponentes del género.
Y es una lástima que cuando este juego sale a la palestra sea para ponerlo como “fuente” de muchas noticias falsas que han surgido a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania de los últimos años, porque no creo que sea la publicidad que merece el que, en mi no tan humilde opinión, es uno de los mejores juegos de simulación de la última década; realista como él sólo, con multitud de opciones para un jugador y en multijugador -sobre todo esta última- y que está pensado para disfrutarse en compañía. Aunque también hay que decir que -como en muchos otros casos- no sería lo que es solamente por su realismo y jugabilidad. Es la comunidad y su trabajo mediante mods la responsable de que este juego sea un coloso dentro del género.
En este FPS no juegas, te alistas
Cuando se publicó originalmente en septiembre de 2013, ArmA III quería ser un mil-sim que refinara lo que otros antes que el -no sólo dentro de su propia saga- habían ofrecido, quería hacerlo gigantesco. La campaña que proponía para un jugador difícilmente hace justicia a la premisa y punto fuerte del juego, aunque tiene unas bases sólidas.
Debíamos participar junto con un regimiento (y más adelante liderarlo) en una campaña de liberación de la ficticia isla de Altis, en el Mediterráneo a lo largo de 30 misiones que nos proponían escenarios de infiltración y sabotaje de instalaciones enemigas, combate cercano con infantería en espesos bosques o zonas urbanas, asaltos acorazados o defensa de estos en coordinación con otros batallones del regimiento…
Es la comunidad y su trabajo mediante mods la responsable de que este juego sea un coloso dentro del género
En efecto, el juego representaba una guerra -aunque a escala reducida comparada con otras- de una forma abrumadoramente realista. Los disparos podían matarte según donde impactaran, y no, no sólo en la cabeza. Y en el caso de que tuvieras suerte y te dieran en algún miembro, o no podías caminar o correr o te resultaba imposible apuntar tu arma o siquiera utilizarla (si es que tenías que manejar algún tipo de lanzamisiles). La simulación no se limitaba a las fuerzas de infantería; podíamos ponernos a los mandos de algunos vehículos acorazados como TOAs (Transportes Orugas Acorazados o APCs), Vehículos Ligeros Acorazados, o Carros de Combate o Tanques; y tampoco faltaba el apoyo aéreo en forma de helicópteros de transporte, de combate, reconocimiento, o incluso cazas super sónicos.
Pero ArmA III tenía un problema en sus inicios, y no sólo eran los bugs que son de esperar en juego de esta magnitud y con un motor de simulación tan vasto y repleto de funciones (que se fueron corrigiendo): las herramientas iniciales y escenarios que los jugadores podían experimentar en los modos cooperativos o multijugador eran muy limitadas y, si bien priorizaban el realismo por ser el foco de los desarrolladores, la jugabilidad se resintió por eso. A pesar de que Bohemia estuvo cuidando mucho su criatura, fue la comunidad de aficionados la que envió el grueso de los refuerzos en ayuda de este juego, y no sólo para incorporar funciones que no estaban presentes en el juego original mediante mods, sino para enseñar a los nuevos jugadores a disfrutar de él.
ArmA III es la “mili” de los FPS Mil-sims
Para muestra de la complejidad y la dedicación de la comunidad que hay todavía jugando ArmA III, no tenemos que irnos muy lejos de casa. Durante buena parte de su recorrido, el juego se ha sustentado especialmente por las comunidades de aficionados a este subgénero de los FPS; no sólo creando clanes en los que la practica totalidad de sus miembros pueden participar en las sesiones, también desarrollando mods que mejoran y amplían la experiencia original.
Si me apuráis, diría que no queda ni un solo usuario que juegue a ArmA III sin mods, y la razón es precisamente que los que se “alistan” en este juego es porque buscan una experiencia real. Es como hacer la “mili” o el Servicio Militar Obligatorio, que admito que nunca pasé pero de historias que he escuchado de gente que sí ha tenido que hacerla pues no se aleja demasiado en lo referente a preparación y disciplina requerida para jugar bien a él.
Si me apuráis, diría que no queda ni un solo usuario que juegue a ArmA III sin mods
En la mayoría de comunidades que disfrutan del juego en la actualidad, cada una tiene un set de mods que necesitamos si queremos entrar a formar parte de ellas. Por supuesto todos son gratis y fáciles de instalar gracias a las herramientas que trae el juego e igualmente sencillos de localizar en sitios como Nexusmods o la propia Workshop de Steam. Pero preparar el “petate” del juego sólo es la primera parte. Una de las principales críticas que muchos han arrojado sobre el juego ya la decíamos antes, es una experiencia demasiado realista, pero es que ahí reside su gancho, y de hecho los que dedican tiempo al juego señalan que ese punto negativo se puede aplicar de forma invertida a otros shooters más populares como Call of Duty o Battlefield porque son demasiado arcades.
La cuestión es que cuando te unes a una comunidad no te van a mandar a jugar en partidas a la primera; te someterán a ejercicios para los que necesitas esos mods que te piden que tengas listos antes de entrar a jugar. El objetivo es reforzar el aspecto de simulación más allá del combate al tiempo que conoces al resto de la tropa, y al principio muchos se centran en aumentar un aspecto fundamental en toda guerra: la logística.
Puede que tus primeras sesiones en una comunidad sean simplemente transportar municiones o suministros de una base a otra, pero incluso en tareas tan mundanas como esta, con las campañas y escenarios personalizados que hay, te puedes ver en una situación muy tensa, como una emboscada por parte de las fuerzas enemigas mientras tu y tu pelotón transportáis lo necesario.
Luego hay sesiones que son más de entreno para asaltos o situaciones de combate, pero lo mejor es, con diferencia, las partidas de operaciones a gran escala que pueden durar un par de horas y en las que la tensión no baja lo más mínimo. Todo lo que habéis visto en el juego base y aprendido en las sesiones de entreno se pone aquí en práctica. Y vale, puede que no sean el tipo de sesión más abundante, pero cuando estas en un tiroteo contra fuerzas insurgentes o el equipo enemigo y tienes que decidir si mantienes el fuego en la dirección en la que te asaltan o tratas de ayudar a tu camarada abatido (casi todas las comunidades requieren los mods que amplian el sistema de daño al jugador) en casi ningún juego he experimentado eso.
La influencia de ArmA III (o en conjunto de los trabajos de Bohemian Interactive) ha servido además para propiciar el lanzamiento de otros juegos similares como Squad. Pero incluso a modo de aperitivo del futurible ArmA 4, la propia desarrolladora sigue iterando sobre su formula con ArmA Reforger, una evolución del juego que nos ocupa y que lo hace todavía más personalizable, permitiendo incluso simular enfrentamientos de guerras pasadas como la Segunda Guerra Mundial.
Únicamente se puede encontrar en Steam -por poco más del precio de un café (2'79 euros) durante estas rebajas de verano- pero por suerte viene “de serie” con todo lo necesario para empezar a jugar y buscar comunidades a las que quieras unirte y jugar. Y si te apasiona la simulación realista, es una de las mejores opciones.
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