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Los dos primeros Metal Gear son el arma perfecta de Konami en PS5 y Xbox Series X para mejorar su imagen

Los dos primeros Metal Gear son el arma perfecta de Konami en PS5 y Xbox Series X para mejorar su imagen

Por  /  26 de marzo de 2020       
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Jugar a Metal Gear y a Metal Gear 2: Solid Snake a día de hoy sigue siendo una experiencia muy satisfactoria. Los dos tienen una historia muy interesante que contar perfectamente relacionada con toda la serie Metal Gear Solid; tanto es así que es en ellos en los que remata verdaderamente la trama del polémico Venom Snake y en donde se culmina la derrota de Big Boss. Hoy hablamos con spoilers de por qué Konami tiene que recuperar estos títulos y rehacerlos incluso sin Kojima.

La recuperación de los Metal Gear originales no solo sería estupendo para que los que nunca los han jugado entendieran el verdadero valor de Metal Gear Solid V, sino también por el morbo que habría en que Konami se atreviera. Cuando Hideo Kojima fue contratado por Konami en los años 80 fue muy criticado por sus compañeros por sus bajas competencias técnicas . Él tenía ciertos conocimientos sobre planificación, sensibilidad y gusto por la dirección, pero no era desarrollador. Por culpa de ello, fracasó al querer sacar adelante su primer proyecto: Lost World. No sabía que MSX tenía importantes limitaciones de memoria, lo que imposibilitó que se realizara.


Lost World, en su pronunciación japonesa, jugaba con la palabra War y World, siendo uno de sus primeros alegatos sobre la guerra, el mundo y la pérdida. En Konami le habían encargado que hiciera un juego de guerra con explosiones y disparos, pero él insistía en darle su toque. Su visión complicaba el desarrollo y solo conseguía que las suspicacias del equipo aumentaran. Finalmente, inspirado por las películas La Gran Evasión y Zombi, decidió hacer un juego en el que alguien se infiltraba en una base sin ser visto por unos soldados que, básicamente, se comportaban como zombis atolondrados. Lo llamó Metal Gear.


El título apareció en MSX y, aunque no vendió mal, no llegó a las buenas cifras de otros éxitos de la compañía. Hideo Kojima no consiguió resarcirse de la mala fama que había cosechado en la desarrolladora. Tanto fue así que Konami, a sus espaldas, formó un equipo sin contar con él para lanzar el port en NES. Y no vendió nada mal; pero esta nueva versión se cargaba el espíritu del original. Por explicarlo en pocas palabras, fue algo así como el Metal Gear Survive de Metal Gear Solid V. Sí, lo de pisarle el nombre de su primogénito no ocurrió por primera vez durante esta generación.


Hay experiencia haciendo Metal Gear sin Kojima


Los desarrolladores de Konami comenzaron a sentir cierta vergüenzaSin embargo, aunque las cifras acompañasen al port de NES, los desarrolladores de Konami involucrados comenzaron a sentir cierta vergüenza por lo que habían hecho. Al haber intentado replicar el juego de Hideo Kojima comprendieron lo particular y especial que era en realidad Metal Gear. La versión de NES ni siquiera tenía un Metal Gear y era más un juego de acción que uno de infiltración. Era como si hubieran matado una idea que ahora comprendían que era genial y a su creador.


Hideo Kojima había renunciado a hacer más Metal Gear y se centró en hacer otro tipo de aventuras en las que no tuviera que depender tanto de los desarrolladores. Se centró en la narrativa y en llevar al videojuego todos esos planos tan cool de su amado cine. Así nació Snatcher, Policenauts y también su colaboración en Tokimeki Memorial.


Mientras tanto, el atrevimiento de Konami fue a más. No se conformaron con ese port de NES, también lanzaron sin contar con Kojima una secuela de Metal Gear en la que Snake era representado por un tipo musculoso parecido a Arnold Schwarzenegger, se llamaba Snake´s Revenge y volvía a enfrentarlo con un Big Boss renacido en forma de ciborg.


Pero un día, uno de los desarrolladores involucrados en tergiversar su idea con estos dos títulos le pidió perdón y le suplicó que hiciera él mismo una verdadera secuela de Metal Gear. Él aceptó, Konami también y así nació Metal Gear: Solid Snake, continuación directa de su videojuego y de su visión y que terminaba con Big Boss siendo carbonizado por su hijo clonado gracias a un lanzallamas casero. Conociendo ahora todo esto, imaginaos lo calentita que se pondrá la cosa si Konami decidiera hacer un remake de estos juegos por su cuenta.


¿Cuál es la historia de los primeros Metal Gear?


Lo que nos cuentan estos dos juegos merece ser vuelto a contarMorbo aparte, lo que nos cuentan estos dos juegos merece ser vuelto a contar y que llegue a las nuevas audiencias. En Metal Gear, Big Boss por fin consigue construir su querido Outer Heaven, el hogar para los soldados que no es otra cosa que la materialización, a su modo, del sueño de The Boss . Venom Snake está al mando de la instalación y sufre un levantamiento, presumiblemente porque su psique quedó muy dañada tras los eventos de Metal Gear Solid V y no supo controlar a sus hombres.


Esto llama la atención de los EEUU y de The Patriots, que decidieron investigar la situación. Primero mandan a Gray Fox, que es capturado y luego mandan a un joven y novato Snake. Lo interesante es que es el propio Big Boss el que habla con su hijo a través del codec durante la misión y lo conduce hacia Metal Gear con la intención de que su poca experiencia lo haga fracasar y Outer Heaven no se destruya.


Pero Snake sí logra sus propósitos y mata a Venom Snake. En Metal Gear 2: Solid Snake descubrimos que Big Boss huyó y construyó un nuevo Outer Heaven llamado Zanzibar Land. A él acuden los niños de la guerra que Eva ha ido reclutando en sus viajes tras abandonar a The Patriots. El viaje que hace Snake por esta tierra, y que lo acaba enfrentando a Big Boss, es una réplica del que Big Boss hizo en su día para encontrarse con The Boss, con un duro discurso al final incluido.


Metal Gear 2: Solid Snake tiene unos textos muy bien servidos, por algo es el borrador del fabuloso Metal Gear Solid 3: Snake Eater, pero no solo cuenta con esa virtud, también con batallas contra jefes finales que se vuelven invisibles, que juegan con los límites del videojuego y con ninjas que, en realidad, son amigos que hemos conocido en el pasado.


Cómo tendrían que ser los remakes de estos Metal Gear


La base de los juegos originales combinada con la calidad de las mecánicas y dinámicas que hemos visto en Metal Gear Solid V es un perfecto punto de partida. Metal Gear es, en realidad, un videojuego muy parecido al primer The Legend of Zelda de NES: conseguimos objetos que abren puertas nuevas y el mundo se va expandiendo mientras lo hacemos. Una idea de concepto que también está en Metal Gear Solid, solo que aplicando las herramientas de PSX.


Porque, si nos damos cuenta, siempre ha existido un concepto nuclear en Metal Gear que ha ido enriqueciéndose de la tecnología, escalando y creciendo con ella. De Metal Gear a Metal Gear Solid no hay un cambio en la estructura primaria de su juego, por lo que un nuevo escalado a Metal Gear Remake se sentiría muy natural; solo que, en este caso, habría que aprovechar la cámara libre y las mecánicas de Metal Gear Solid V.


Siendo Metal Gear un juego más cerrado en sí mismo por desarrollarse en Outer Heaven, el remake de la secuela debería parecerse más al propio The Phantom Pain, solo que más contenido, casi a caballo entre este y Metal Gear Solid 3 por las propias dimensiones de Zanzibar Land. En cuanto a la trama, habría que añadir más líneas de diálogo que explicaran diversas cuestiones que quedan en el aire.


Las principales son: ¿qué ocurrió con Revoler Ocelot tras usar la hipnosis consigo mismo para convencerse de que Venom Snake sí era Big Boss? Lo lógico es que apareciera en Outer Heaven interpretando algún papel. Major Zero se supone que está, durante los eventos de estos títulos, sufriendo por la infección de los parásitos de las cuerdas vocales de la cepa inglesa, ¿cómo va medrando en su puesto Sigint y cómo avanza el desarrollo de las IA empleando las investigaciones de Strangelove?


¿Estos remakes sería una nueva traición a Kojima?


En realidad, no lo sería tanto. La propiedad intelectual de Metal Gear pertenece a Hideo Kojima, y el director lleva queriendo desembarazarse de esta IP desde Metal Gear Solid 2 sin conseguirlo. Durante Death Stranding incluso escuchamos cómo Die-Hardman bromea con Sam y le dice que este no es un juego de infiltración; como si el propio Kojima reconociera que está aliviado de librarse de esta carga.


Además, siempre que el director hablaba de no hacer más Metal Gear siempre manifestaba que su deseo era que alguno de sus pupilos tomara las riendas de esta producción y le diera su propia interpretación. Buscando, por lo tanto, quién podría encargarse de este proyecto, no se me ocurre nadie mejor que Shinta Nojiri.


Los Metal Gear originales de MSX no pueden caer en el olvidoEn su haber están varios spin-offs de Metal Gear, entre los que destaca el estupendo Metal Gear Solid: Ghost Babel. Abandonó Kojima Productions en 2010 para volver a trabajar en estudios propios de Konami. Sin embargo, no se sabe nada de él desde aquel 2012 en el que nos torturó con el regulero NeverDead.


En resumen, los Metal Gear originales de MSX no pueden caer en el olvido. Han de servir para rematar con dignidad todo lo que ha hecho Kojima para Konami, mostrándole la desarrolladora respeto mediante un buen revisionado de su su obra y contando con antiguos colaboradores suyos, como el propio Hideo quería. De todas formas, por si esto nunca ocurre, espero que este artículo os anime a descubrir o redescubrir estas dos pequeñas maravillas que se siguen sintiéndose frescas y vigentes más de 20 años después.


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