La música es uno de los pilares silenciosos de la industria de los videojuegos. Sin ella, muchos videojuegos estarían descafeinados ya que las bandas sonoras ambientan, emocionan y definen la esencia de franquicias. Por ello mismo, hay un gran entramado corporativo para asegurar que los compositores, bandas sonoras, grupos y licencias de canciones se aseguren contratos y royalties. A menudo hay organizaciones que se aseguran que los artistas musicales cobren lo que les corresponde, y eso es comprensible.
Sin embargo, hay ocasiones en las que algunas entidades demandan a compañías por temas que rozan lo absurdo. Según se lee en la web oficial, PRS for Music, asociación británica que gestiona derechos y recauda royalties para sus miembros cuando su música se reproduce públicamente, ha demandado a Valve porque numerosos juegos disponibles en Steam incorporan música compuesta por sus afiliados, y al permitir que esos títulos se descarguen o transmitan en streaming, la tienda estaría distribuyendo esas obras al público sin haber obtenido la licencia necesaria para hacerlo.
El argumento no se limita a las bandas sonoras vendidas por separado, sino que afecta a toda la música contenida en los propios juegos. Dan Gopal, director comercial de la organización, justificó así la demanda contra Valve. "Los videojuegos excepcionales dependen de bandas sonoras sobresalientes, y los compositores y creadores responsables de ellas merecen una compensación justa", indica (vía PC Gamer). Sin embargo, hay algunos aspectos a tener en cuenta porque el asunto es más complejo de lo que parece.
El matiz jurídico en el que se apoya la demanda se ejemplifica así. Aunque un estudio como Rockstar pueda tener sus licencias en regla para usar música de miembros de PRS dentro de Grand Theft Auto, esas licencias no cubren necesariamente el acto de poner el juego a disposición del público online, y es esa responsabilidad que RPS exige a Valve que afronte al ser la dueña de la plataforma de Steam. Puede sonar algo absurdo, pero así funciona el tema de licencias en Reino Unido.
Aun con ello, hay que conocer el infame historial de RPS, una organización que en 2007 demandó a un taller mecánico escocés porque sus empleados escuchaban la radio mientras trabajaban. En 2009 demandó a una mujer que ponía música clásica a sus caballos y ese mismo año le comunicó a una empleada de un supermercado que cantar mientras trabajaba constituía una "comunicación pública no autorizada". Fue tan surrealista que hubo una avalancha de críticas sobre PRS y al final retiró la reclamación sobre la empleada.
En cualquier caso, RPS afirma que ha intentado alcanzar un acuerdo de licencias con Valve "durante muchos años sin un compromiso adecuado" por su parte, lo que sugiere que la vía judicial es el resultado de una negociación que estaba destinada al fracaso. De todos modos, esta demanda supone un problema más para una Valve que está acumulando denuncias en los últimos meses. A continuación os contaremos algunos de los problemas que los de Gabe Newell deben resolver.
Más problemas para Valve
Valve también debe hacer frente a otra demanda judicial que viene de Reino Unido, aunque por razones distintas a la música. Una demanda colectiva de aproximadamente 900 millones de dólares acusa a la compañía de haber cobrado de más a los jugadores al imponer su comisión del 30% en todas las transacciones de Steam, una cifra que muchos consideran abusiva. A eso se añade otro litigio en Estados Unidos, que proviene concretamente de la Abogacía General del estado de Nueva York.
Este departamento ha demandado a Valve al considerar que sus cajas de botín, combinadas con el Mercado de la Comunidad de Steam (donde los jugadores pueden vender e intercambiar objetos virtuales por dinero real), funcionan en la práctica como una forma de casino. El estado de Nueva York quería que Valve eliminara la opción de que los jugadores compren y vendan objetos entre ellos, pero la compañía se negó en público y dejó claro que no tiene intención de ceder: "Un juzgado decidirá qué posición es la correcta".
Aparte de ello, en los últimos días salió a la luz que la División de Seattle del FBI ha abierto una investigación oficial sobre malware distribuido a través de siete juegos de Steam en los dos últimos años. Los títulos mencionados ocultaban código malicioso capaz de vaciar cuentas bancarias, carteras de criptomonedas y robar contraseñas de navegadores. El FBI ha pedido a los afectados que se identifiquen a través de un formulario y ayuden a la investigación aportando información, aunque el problema para Valve es que debe reforzar su seguridad.
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