Doce años después de su polémico lanzamiento, Assassin's Creed Unity sigue arrastrando la fama de haber llegado al mercado en un estado técnico muy mejorable. Sin embargo, Jean Guesdon, uno de los principales responsables de la saga en Ubisoft y director del proyecto en su momento, considera que el juego merece un reconocimiento mayor y lo define como "uno de los videojuegos más infravalorados de toda la franquicia" por la enorme cantidad de innovaciones mecánicas y jugables que introdujo.
Aquel juego, ambientado en la Revolución Francesa, llegó en 2014 buscando apelar a los orígenes de la saga con un enfoque más urbano, alejado de la libertad y los mapas enormes de Black Flag o de la aventura de Connor, y centrado en una historia de venganza y de Asesinos contra Templarios más tradicional. No obstante, y más allá de una historia quizá algo descafeinada, con un Arno que no terminó de cuajar para muchos, el pésimo estado de su lanzamiento, que durante meses obligó a Ubisoft Montreal a trabajar a contrarreloj para solucionarlo, afectó gravemente a la imagen de un proyecto que muchos ni siquiera llegaron a probar por este motivo, a pesar de las numerosas mejoras posteriores.
Assassin's Creed Unity fue un reto tremendo y un verdadero salto evolutivo
En este contexto, y hablando con los compañeros de Vandal, Guesdon recordó que el desarrollo de Assassin's Creed Unity supuso "un enorme reto" para el estudio. Según explica, el equipo tuvo que afrontar al mismo tiempo un importante salto tecnológico y un incremento de las exigencias en cuanto a contenido y calidad gráfica, una combinación que obligó a asumir numerosos riesgos durante la producción del juego.
El creativo destacó que Unity apostó por recrear París a escala 1:1 con un nivel de detalle apabullante para lo que estábamos acostumbrados los fans de la saga, además de incorporar una gran cantidad de interiores explorables, multitudes mucho más densas y un modo multijugador. Todo ello sin olvidar, obviamente, su enorme sistema de parkour, que transformó el movimiento clásico de la saga en un festival de saltos, volteretas y esquives mucho más natural, dinámico y único; tan único, de hecho, que Ubisoft no lo ha recuperado en más de diez años. Solo Assassin's Creed Shadows se acerca mínimamente a lo conseguido por el equipo canadiense.
No obstante, y pese a esas virtudes, que hicieron que muchos jugadores cambiaran de opinión sobre el juego una vez lo probaron, el fantasma de los problemas técnicos con los que debutó en 2014 lo persiguió durante años, incluso hasta hoy. Si bien su estado actual es muy superior al que vimos hace doce años, esa percepción inicial llevó incluso a que el estudio apostara por un único DLC para expandir la historia de Arno antes de centrarse en Syndicate, el juego con el que Ubisoft comenzó a transformar la saga para tratar de revertir el descenso de las ventas de la franquicia.
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