Vivimos tiempos interesantes como se suele decir; varios conflictos de escala considerable están azotando zonas de Europa, Oriente Medio, y la tensión con la actual coyuntura geopolítica no es menor en otras partes del globo. Por eso, la publicación de un juego de estrategia táctica con una fuerte inspiración en lo que ocurre cerca de nosotros es algo inquietante, y muchos podrían considerar que se está frivolizando la gravedad de la situación. Pero como ha ocurrido en tantas otras ocasiones, es injusto tratar de apuntar con el dedo acusador a estudios incipientes que escogen este tipo de ambientación para representar sus primeros trabajo, como es el caso de Broken Arrow.
Hablamos de un juego de estrategia ambientado en un conflicto ficticio que enfrenta una vez más a los EE.UU y a la Federación Rusa utilizando buena parte de sus arsenales bélicos en partidas cooperativas, de jugador contra jugador, y con una campaña para un jugador que narra los acontecimientos de este perturbadoramente plausible escenario de guerra abierta entre estas dos superpotencias.
¿Y qué nos espera en este juego? Pues yo pensaba que iba a ser la enésima rendición del conflicto bélico moderno entre Occidente y Oriente que ya nos han mostrado juegos como World in Conflict, la saga Wargame, o novedades recientes como Warno. Pero no ha sido así. La obra de este nuevo estudio tiene personalidad propia, al intentar encontrar un componente más equilibrado entre la táctica y planificación obsesiva al milímetro de unos, o la acción espectacular y desenfrenada de otros. Y sorprendentemente lo consigue pese a ser un escenario de lo más trillado; no por su capacidad técnica, tampoco por su escala, sino porque como las Guerras Modernas, es implacable y no te perdonará ni un sólo error.
Si fracasas una misión, a empezar desde cero
El planteamiento de Broken Arrow no le deja hacer algo que muchos aficionados a la estrategia realizamos si nos vemos contra las cuerdas en algunos modos para un jugador: guardar la partida en un punto y recargarla. Eso puede ser una inconveniencia si no disponéis de mucho tiempo para jugar, ya que sus 19 misiones pueden alargarse hasta el par de horas para completarlas exitosamente, y si hemos calculado mal la estrategia, nuestros movimientos, o no hemos tenido en cuenta el terreno -sí, es otro de esos juegos que te obliga a mirar con lupa por dónde van a ir tus fuerzas a atacar, y lo agradezco-, nos puede salir la clásica "Mission Failed" y tener que empezar de nuevo.
Una partida a Broken Arrow es tan exigente y meticulosa como una de ajedrez
Sin embargo, es parte del encanto de este videojuego de estrategia táctica. Tanto una misión estándar como una partida de Broken Arrow empiezan con nuestras fuerzas sin desplegarse. Disponemos de una cantidad de fondos que se van rellenando poco a poco y un arsenal que consta -entre los dos bandos- de 300 unidades de infantería, caballería acorazada, apoyo terrestre, fuego indirecto o de artillería y superioridad aérea y apoyo aéreo cercano (CAS) gracias a los cazas, bombarderos y helicópteros.
Todo ello sin olvidar el recurso más importante en cualquier guerra: la información. Mover nuestras unidades como en cualquier otro juego de este tipo puede suponer que perdamos docenas de unidades en un parpadeo. Hay que enviar primero fuerzas de reconocimiento como tropas de infantería camuflada o UAVs para determinar o tratar de estimar la posición del enemigo.
Posteriormente, el apoyo blindado debe avanzar a las posiciones que debemos tomar o despejar para permitir ampliar nuestras líneas de suministros con los transportes de recursos -las auténticas unidades estrellas del juego, ya que sin munición o recursos para reponer bajas y materiales, duraremos bien poco. Por último, la infantería tiene que llegar a donde los vehículos no pueden y limpiar de resistencia los edificios, bosques o posiciones cercanas en las que el enemigo pueda haber estacionado parte de sus fuerzas para debilitarnos durante el avance.
Y me ha frustrado, sorprendido y enganchado a partes iguales, como cuando te picas con un jefe de un Dark Souls, por cómo esa planificación al milímetro debe ejecutarse debidamente entendiendo las unidades que diriges, sus puntos fuertes y débiles, y cómo saber leer bien el terreno para no tener que reiniciar la misión o ceder la victoria en una de sus partidas.
Una partida a Broken Arrow es tan exigente y meticulosa como una de ajedrez, con la particularidad de que en ella no tienes mucho tiempo para pensar tus movimientos, has de reaccionar rápido. Pensaréis que esto ya lo hacía la saga Wargame, pero tiene una ventaja sobre ella: que es muy fácil de leer pese a la abrumadora cantidad de datos que hay en medio de una batalla.
Estrategia táctica firme, pero justa
El caso es que Broken Arrow tiene una interfaz que, paradójicamente, se muestra simple incluso cuando hay docenas de opciones e indicadores en pantalla. Algunos podrán no encontrarla intuitiva, o que se arrastra mucho, pero es hacerse a ella en realidad. Quizás la única ayuda que ofrece en sus partidas para un jugador es la posibilidad de pausar la acción, o la de ralentizar o acelerar el tiempo.
Armas de doble filo igualmente, porque por un lado podemos no ganar suficiente agilidad para su componente cooperativo o de PvP -si somos excesivamente cautos o abusamos de la pausa y la ralentización-, o la impaciencia puede salirnos cara si queremos que nuestras tropas lleguen "YA" a donde está la acción. En ambos juegos ni puedes -ni debes- querer correr demasiado, ni tampoco ser excesivamente cauto.
Y precisamente de ahí la "recreación" que puede suponer -o el símil con, mejor dicho- el combate contra un jefe de Dark Souls y las misiones o partidas a este juego (al menos las cooperativas o las de la campaña). En ambos juegos ni puedes -ni debes- querer correr demasiado, ni tampoco ser excesivamente cauto. Por achacarle alguna crítica, sería que la campaña, pese a que sirve de pretexto y "tutorial historiado" no hace muy bien su trabajo en ese aspecto, y los personajes no pasan de ser estereotipos de militares y burócratas que podríamos ver en cualquier producción "palomitera" de Hollywood.
En lo referente a sus partidas multijugador, mencionar que pueden ser cooperativas, y de hecho es mejor empezar por ese modo una vez finalizada la campaña por dos motivos. Sirven para aprender mejor y coger más ritmo antes de ir a la parte "competitiva del juego", y porque durante la campaña subiremos nuestro perfil de nivel y eso nos dará acceso a más unidades con las que configurar nuestro ejército para los enfrentamientos fuera del modo para un jugador.
En resumen , si lo que buscáis es un juego de estrategia táctica que se pueda disfrutar sólo, en compañía de amigos en el mismo equipo -y también en el de enfrente- y un alto componente de profundidad táctica y progresión por niveles de ELO y veteranía, es uno que deberíais tener en vuestro radar para darle un tiento.
Ver 1 comentarios